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La participación social toma protagonismo, la política se enreda
Frente al individualismo del "sálvese quien pueda", la masiva movilización por la educación pública enciende una luz de participación. Un desafío que invita a pensar “la política” no solo en la superestructura de los aparatos institucionales mientras lo partidario se enreda en internas y el bolsillo ciudadano padece salarios en mínimos históricos.
- mayo 17, 2026
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Hola. Me siento frente al teclado y la pantalla y trato de imaginarlo a usted en su teléfono o en su computadora para comenzar este diálogo virtual que, con el paso del tiempo, va tomando sus formas. Solo para que esté al tanto. La semana anterior dejé planteados algunos interrogantes y, poco a poco, hay quienes se animan a atinar respuestas. Es un buen dato. Y permítame que le diga que esto no tiene que ver (solamente…) con que 4Palabras llega cada vez a más personas, a una audiencia más amplia (estamos agradecidos por ello), sino que en la sociedad en general comienzan a reverdecer síntomas de participación después de un tiempo de gran apatía donde era difícil juntar tres personas así fuera para hablar mal de alguien (un clásico de la cultura nacional aplicable a los vecinos de la cuadra, del consorcio o al grupo de mamis/papis del cole).
Lo aclaro porque, desde la pandemia para aquí, las y los argentinos hemos estado reacios a todo tipo de asociación hasta tal punto que ni siquiera nos juntamos para hablar de fútbol salvo que seamos todos hinchas del mismo equipo. La “grieta” se instaló de manera dramática en nuestra cotidianeidad para romper hasta los lazos familiares. Y –creo– fue un terreno fértil para sembrar las semillas de individualismo y “sálvese quien pueda” que algunos revisten con mieles de meritocracia para engañar cierto paladar social y que nos traguemos el sapo de que “aquí no trabaja el que no quiere” o, lo que es más grave, que aceptemos que “lo peor ya pasó” (Javier Milei), que “los próximos 18 meses serán los mejores de la Argentina en muchos años” (Luis Caputo) o que me “deslomé trabajando y solo me tomé cuatro días de vacaciones con mi familia” (Manuel Adorni).
Permítame agregar algo más y ya vuelvo a lo que creo que a usted más le interesa que es la comidilla política y económica de los últimos días. Uno de los capítulos más dramáticos (¡sí!… dramáticos) de la mal llamada “batalla cultural” es que nos han querido convencer de que todo lo que nos sucede es “culpa” nuestra y que –por ese motivo y por otros que no se explicitan pero que igual se cargan en la cuenta– es imprescindible “sufrir” para alcanzar los objetivos que se nos prometen sin ningún sustento racional como soporte.
Es importante apreciar la movilización en defensa de la educación pública como un dato políticamente significativo. Porque más allá del reclamo sectorial –válido, justo e incuestionable– se generò allí un hecho político de gran envergadura que debería servir de ejemplo para la dirigencia partidaria que no logra concretar espacios de diálogo para encaminar propuestas de gestión que permitan pensar un futuro distinto, que recoja las preocupaciones y atienda las necesidades de los sectores populares.
Tan falso –decíamos– como sostener a rajatabla que la justicia social es un “robo” porque le saca a los ricos para darle a los pobres (a los que además llaman “vagos”). La misma endeblez de argumentos que tiene el alcalde Jorge Macri cuando entra en competencia con Milei y Bullrich a la hora de mostrar quien reprime más y mejor, promete “ley y orden” y construir “un muro de control para proteger a los porteños de lo peor del conurbano”.
La violencia represiva que comenzó con el “protocolo” de Bullrich para impedir la protesta social hoy se extiende con las redadas que –copiando el ejemplo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Trump en Estados Unidos– hoy hace aquí Migraciones y la Policía Federal para “cazar” migrantes latinoamericanos indocumentados en las estaciones de trenes o en mercados populares. Es la misma lógica que movió esta semana al ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, a emitir una resolución por la cual se vuelve a habilitar a las Fuerzas Armadas para hacer tareas de contrainteligencia. ¿Sabe cuál fue el argumento? Que la determinación adoptada por la entonces ministra Nilda Garré en 2006, estuvo basada en “un criterio doctrinario de fuerte sesgo ideológico”. ¿No me diga? ¿Y ésta no? ¿O no es más que evidente que lo que ahora se decidió es en nombre de la “seguridad nacional” y la “batalla cultural”? Aunque hoy digan expresamente lo contrario, usted y yo sabemos a qué conduce esto en la Argentina. Se la hago fácil: a utilizar fondos reservados de la SIDE para espiar y atacar a la oposición política “con la nuestra” y bajo la supervisión del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Fue una resolución que, si bien no fue secreta, pasó muy por debajo del radar de la opinión pública ciudadana. No se si usted escuchó alguna voz legislativa que haya advertido sobre este riesgo. Dejando de lado la idea de que sea un silencio cómplice, el riesgo es que cuando abran la boca ya sea tarde.
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Como contrapartida a lo anterior es importante apreciar como un dato políticamente significativo la movilización en defensa de la educación pública que se produjo el último martes. Porque más allá del reclamo sectorial –válido, justo e incuestionable– se generò allí un hecho político de gran envergadura que debería servir de ejemplo para la dirigencia partidaria que no logra concretar espacios de diálogo para encaminar propuestas de gestión que permitan pensar un futuro distinto, que recoja las preocupaciones y atienda las necesidades de los sectores populares.
Y para el conjunto de la sociedad es un dato para que dejemos de pensar que “la política” solo ocurre en la superestructura partidaria y en los aparatos institucionales. Docentes, estudiantes, trabajadores de la educación y todas y todos quienes se sumaron a movilizarse por la educación pública protagonizaron en las calles un hecho político de trascendencia que va más allá de las estructuras partidarias. Aunque puedan hacernos sentir incómodos, en esto habremos de coincidir con el oficialismo gobernante (¡…y hasta con Milei!) cuando en tono (para ellos) acusatorio y para descalificar el acontecimiento tildan a la movilización de “política”. ¡Y sí! ¡Vaya novedad! ¿Acaso podría ser de otra manera cuando lo que se reclama son derechos y se exige que se respeten las leyes?
La pelota ahora está en la cancha de la Corte Suprema que deberá decidir algo que hasta un niño de escuela primaria podría discernir: si el Ejecutivo tiene que aplicar una ley aprobada e insistida por los legisladores… en un país (digamos) democrático y republicano (en el que funcionan los tres poderes). ¿Hay alguna duda acerca de cuál debería ser la respuesta? No. Sin embargo en esta democracia muy frágil que vivimos puede pasar que los “supremos cortesanos” (recuerden que solo quedan tres) decidan en contrario, dilaten una respuesta o, directamente, decidan no opinar para que el gobierno continúe con su burla de violar la ley.
Veremos…
Mientras tanto ciudadanas y ciudadanos, jóvenes y adultos de todas las edades encontraron en la masiva y diversa movilización una manera de manifestar el descontento, la insatisfacción y -¿por qué no?- canalizar la bronca contenida. Quizás, como lo dijo a 4Palabras el vicedecano de Sociales de la UBA, Diego de Charras, “el frente universitario está logrando algunas capacidades para integrar espacios, frentes o banderías políticas diferentes que, quizás en un exceso de optimismo, puede ser la antesala de algunos procesos de integraciones que luego se manifiesten en el plano de la política nacional”.
¡Ojalá así sea! Porque en el terreno de la política partidaria siguen los desencuentros. Y ni siquiera la evidencia de que el gobierno no deja de meterse goles en contra (léase el caso del deslomado y enriquecido Adorni y las indisimulables peleas internas en la cúpula del oficialismo) que se reflejan en la vertiginosa caída de la imagen positiva del presidente, ayudan a poner racionalidad en las filas opositoras en base a la escucha mutua, el diálogo, el debate de ideas y la generación de propuestas alternativas. Casi todo sigue enredado en disputas personalísimas más centradas en nombres (¿egos?) y aparatos (¿vetustos?) en lugar de proyectos que, de cara al futuro, comiencen a dar respuestas a los problemas cotidianos de las personas.
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Como nos viene ocurriendo cada semana en este nuestro encuentro virtual de los domingos, falta espacio y sobran temas. Por eso la invito, lo invito, a hacer juntos una repasada de algunos asuntos que quedaron en el tintero pero que, quizás, si le cambia la yerba al mate y se regala un tiempo más para la lectura, podrá encontrar en la web de 4Palabras.
Un dato político de importancia es que el gobierno no encuentra –al menos por el momento– respaldo para anular las PASO, algo que “El Jefe” Karina pretendió impulsar a cómo diera lugar para beneficio de LLA. El enfrentamiento entre Karina y Pato Bullrich es indisimulable. ¿Motivos? Varios. Pero por lo menos uno de ellos es que la hermanísima sigue defendiendo a Adorni (¿cómo modo de autodefensa?) y la senadora toma distancia (¿para salvarse ella si el barco se hunde?). Pero además porque no hay votos para eliminar las PASO y Bullrich no quiere perder una votación en el Senado. El dato es que todos los partidos –salvo LLA– necesitan de las PASO para acomodar sus internas. En los libertarios el dedo de Karina ordena las candidaturas y las listas.
Entre tanto Mauricio Macri deshoja la margarita para decir “te apoyo”, “me opongo”… “lo hecho está bien” pero “no de esta forma”… para concluir que “el próximo paso” somos nosotros (o, llegado el caso… yo mismo). A esto apunta también el poder económico (¿el círculo rojo?) que antes apoyó incondicionalmente a Milei y que ahora cree que el libertario ya se salió de los carriles. Así no les sirve más… ni a ellos.
El radicalismo continúa a la deriva y en permanente disgregación a pesar de los esfuerzos por reacomodar institucionalmente a la tropa. Mientras el mendocino Alfredo Cornejo se “muda” a la capital buscando despejar toda huella de Martín Lousteau, los radicales bonaerenses intentan por todos los medios ajustar su interna… sin demasiado éxito.
En el peronismo.. todo sigue igual. Mientras el gobernador Axel Kicillof hace hasta lo imposible para salir de las fronteras de la provincia de Buenos Aires y sumar a otros sectores sociales (estuvo en Córdoba acompañado por dirigentes sindicales) desde adentro no dejan de meterle palos en la rueda. El senador y exgobernador sanjuanino Sergio Uñac pide internas porque aspira a ser candidato presidencial aunque hasta el momento no muestra músculo político suficiente. Al escenario se suman las y los anotados en Alternativa Federal y otros que, de la mano de Miguel Pichetto, dicen apostar por una salida “de centro”. Nada claro hasta el momento.
Lejos de la política partidaria –pero quizás más cerca de los padecimientos que tienen las personas en la vida cotidiana– la jerarquía de la Iglesia Católica mantiene una posición de alerta, denuncia y solidaridad con gran parte de los reclamos populares. Por eso el gobierno tiene a los obispos en la mira y hasta el canciller Pablo Quirno blanquea que Milei no recibe a las autoridades del episcopado “porque ustedes no dejan de criticar al presidente”. Es lógico. “Sumisión o desprecio” parece ser la única consigna libertaria.
¿Y la economía? Ah…sí, la economía. No nos dio el espacio. Pero a usted no le basta que el IPC (Índice de Precios Caputo) haya concluido que los precios aumentaron “solo” el 2,6% en abril y 32,4% en el último año. Su bolsillo -que también habla y no miente- le dice que no es así. Y que además, aunque el gobierno sostenga lo contrario, no es “desinflación” sino “desacelaración” de la suba de los precios que no encuentran límites mientras los salarios siguen planchados y no alcanzan para cubrir lo elemental. Un dato más para certificar lo que usted padece. Un informe del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) revela que el sueldo básico actual es el más bajo de la historia y representa apenas la octava parte de lo que exige la ley de Contrato de Trabajo.
Hasta aquí llegamos hoy. Es verdad que quedaron muchos temas en el tintero. Pero no se la quiero hacer más larga. Confío en que usted es un buen cebador… pero con tanta cháchara seguro que el mate ya está lavado. Gracias por la perseverancia de haber llegado hasta aquí. Buena semana.
4Palabras
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