Un «Macri nuevo»: la alternativa del peronismo de centro derecha
El "problema de menú" de la política nacional. La estrategia del peronismo de centro para instalar un empresario, el desgaste de Kicillof, el factor Pichetto y la obsesión de Massa por la presidencia.
- junio 24, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Con la calculadora en la mano, la primera línea del peronismo no kirchnerista empezó a diseñar su estrategia de supervivencia. De una mesa redonda de dirigentes de peso, a la que tuvo acceso este medio, se desprende el diagnóstico de que el peronismo hoy tiene un problema de menú: la oferta actual contiene a un presidente golpeado por los escándalos de corrupción y “a un gobernador kirchnerista peleado con la jefa”.
«Hoy tenés un Milei que en su peor momento político y con escándalos encima, mantiene un piso de casi treinta puntos. ¿Por qué? Porque la gente se permite bancar este ruido mientras la economía, con todas las críticas que quieras, no esté lo suficientemente mal”, dice un armador clave de este espacio.
La estrategia de los que buscan armar por afuera un peronismo capaz de regresar al poder es inventar una alternativa que rompa la polarización por derecha, quitándole votos directamente al actual presidente. “Un Macri nuevo”, dicen.
El nombre que barajan –se sabe– es el del empresario Jorge Brito hijo. Si las elecciones fueran hoy, el nivel de conocimiento sería un condicionante, pero quien más teme por su candidatura es el gobierno nacional, que “se empeña en llamarlo todas las semanas para que se baje”.
Según una encuesta privada, Brito tiene cinco puntos: todos votos de Milei. Él está afiliado al peronismo de Salta, pero los consultores insisten en que su votante es PRO. Una campaña presidencial no es gratuita, y Brito tiene la potencialidad de instalarse rápido. Y las ganas.
El plan no depende de fondos («la plata sobra», insisten), sino de una estrategia comunicacional que replique el fenómeno de Mauricio Macri en sus inicios: un candidato que aprenda rápido, que suene natural porque “el territorio ya no existe más”: la atomización de las redes segmentó a la sociedad, el círculo rojo global cambió de cara y todo depende ya de qué tan mal le vaya a Milei.
De todos modos, citando a Jorge Asís en diálogo con Jorge Fontevecchia, “se viene un tiempo de trajecitos grises, de gente prolija, previsible. Así como tenés una frase de cabecera que es la rebeldía de la moderación, yo creo que la próxima disrupción es la normalidad». La normalidad que se imaginan y por la que trabajan los Pichetto, Monzó, algunos intendentes, es un “peronismo bancario”, moderno y alejado de los dogmas. Y entienden que Brito, de 46 años, tiene margen.
La meta de este armado es clara: evitar que Milei supere el 30% de los votos y consolidar una opción amplia de centro-derecha que pesque en el electorado oficialista.
El límite aparece con la figura de Sergio Massa, amigo íntimo de Brito padre. “Si le tocás la presidencia a Sergio, el buen vínculo llega hasta que vas por la de él”, sostienen. Aunque hay cierta unanimidad en el sector acerca de que Massa es el cuadro político más capacitado y que “no hay nadie como él”, las encuestas les devuelven un nivel de rechazo difícil de revertir si a Milei le va medianamente bien. En su entorno dicen que Sergio está haciendo una sola cosa: cuentas para ser presidente. Es una obsesión que tiene desde que tenía cinco años. Pero también suscriben en su preocupación por la situación social en general, la interna política (del peronismo) en particular y descartan que haya resoluciones antes de febrero-marzo del próximo año.
El plan ideal de este peronismo –y de referentes del Frente Renovador– es convencer a Massa de que baje al territorio bonaerense. “La provincia necesita reformas duras que solo un líder puede hacer: ordenar a 400 mil docentes, reformular las jubilaciones a los 53 años porque el sistema quiebra, y meter mano en la seguridad del conurbano. Sergio es el mejor candidato a gobernador, lo más parecido a Eduardo Duhalde. El problema es que su error de 2019 de volver con Cristina la sociedad no se lo perdona; el salto de River a Boca la grieta no te lo permite”.
Pero también está Cristina. La misma fuente con acceso a encuestas sostiene que el ciclo electoral del kirchnerismo duro está “apagándose” y ya no representa los 25 puntos históricos. “El peronismo es caja y expectativa: Cristina hoy no tiene ninguna de las dos. Su única salida es judicial, apelar a la Corte Interamericana y buscar tranquilidad”. Pero rescata la mirada pragmática de la expresidenta en comparación con la rigidez de su entorno: “Ideológicamente Cristina es mucho más abierta que La Cámpora. Sabe que para gobernar hay que ser amplia; por eso eligió en su momento a Scioli, a Alberto y a Massa. En la Argentina de hoy, sin plata, los discursos rígidos te impiden gobernar, les pasó con Alberto Fernández y hoy les pasa con Kicillof».
La meta de este armado es clara: evitar que Milei supere el 30% de los votos y consolidar una opción amplia de centro-derecha que pesque en el electorado oficialista. La moneda está en el aire y, como concluyen en la mesa, en la política argentina «la elección la ponés acá, pero la carambola de la opinión pública nunca sabés dónde termina pegando».
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