Docentes universitarios al volante: hacen Uber y DiDi para sobrevivir
Endeudados o ajustados al máximo, realizan viajes por aplicaciones en busca de un alivio económico. De día dan clases en facultades y durante la noche ponen en juego sus vehículos y sus horas de descanso para llegar a fin de mes. Pero en ese universo de emprendedurismo que propone el modelo, hay cada vez más oferta, la nafta aumenta a diario, y la inseguridad se volvió moneda corriente.
- abril 26, 2026
- Lectura: 3 minutos
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La anécdota es real, aunque bien podría ser la escena tragicómica de una película de drama social: noche de viernes a bordo de una Suran 2013 que presta servicio de Uber en San Miguel. El auto avanza hacia los boliches de la calle Tribulato. En el asiento trasero, dos estudiantes debaten con angustia sobre los paros en la facultad y cómo se complican sus cursadas. De pronto, interviene el conductor. Les cuenta que él también es docente universitario y que “esto no debería estar pasando”. Ellas asienten y coinciden.
Quien conduce es Juan Manterola, profesor de Historia en las universidades nacionales de General Sarmiento (UNGS) y Moreno (UNM), y en dos escuelas secundarias. Hace dos años, cuando los números dejaron de cerrar, empezó a manejar para Uber.
Durante el verano de 2024, Manterola disfrutó de unas vacaciones austeras con su familia y amigos. Sin embargo, el impacto de la devaluación de diciembre de 2023 lo obligó a enfrentar gastos imprevistos y, al regreso, se vio complicado para hacer frente al saldo de su tarjeta de crédito. “Me di cuenta de que no iba a poder pagarlas a la vuelta, como hacía otros años. Ahí se empezó a desbarrancar todo y llegar a fin de mes se volvió un suplicio. Después de pensarlo mucho —porque ponía en riesgo el auto, mi único capital— en octubre de 2024 empecé a manejar para Uber”, relata a 4Palabras.
Con el trabajo extra, Manterola tuvo que rearmar la rutina familiar junto a su pareja y su pequeña hija. “Yo trabajo de lunes a viernes en la universidad y salgo de Uber los fines de semana a la noche, de acuerdo a cómo viene el mes y la demanda. A veces, los viernes terminaba en la facultad a las 10 de la noche, le dábamos de comer a la niña y, cuando ella se iba a dormir, salía con el auto hasta las 3, 4 o 5 de la mañana”, explica.
El caso de Manterola no es único. Mauricio Torme, doctor en Ciencias Sociales y docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA), contó en una reciente entrevista a Futuröck que su sector está “súper endeudado” y que él tuvo que salir a hacer DiDi. Mientras que el sociólogo Nicolás Pozdzik, docente del Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA, detalló en la misma radio que tiene un utilitario y realiza viajes de aplicación y trabajos de flete que representan alrededor del 75% de sus ingresos. “Esto nos está pasando a la mayoría de los docentes universitarios y es algo que impacta directo en la calidad académica”, detalló.
Un relevamiento de la Universidad Nacional Arturo Jauretche señaló que el endeudamiento es una problemática recurrente entre los profesores de esa casa de altos estudios.
Un docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán le contó a 4Palabras que pudo “sortear los primeros años de este gobierno libertario” gracias a que tiene otro trabajo formal (en la Justicia), pero que a principios de 2026 debió salir a hacer Uber para pagar un tratamiento médico de su perra.
“Volví de las vacaciones con mis hijas y se enfermó mi perra, una labradora de 14 años. Había que operarla y darle medicación. Era un gasto de 300 lucas. No quería pagar con las tarjetas porque estaban colapsadas. Entonces empecé a hacer Uber para juntar esa plata. Luego seguí para cubrir otros gastos extras”, cuenta. El docente tucumano, entre sus tres actividades, trabaja alrededor de diez horas por día. Por la aplicación de viajes lo hace unas dos horas por jornada y lo que obtiene en eso representa entre un 15% y un 25% de sus ingresos totales.
Un relevamiento de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (Adeiunaj) señaló que el endeudamiento es una problemática recurrente entre los profesores de esa casa de altos estudios y que el 19% de los consultados tuvo que tomar nuevos trabajos en actividades no vinculadas a su profesión como “venta por catálogo (Avon) o de chofer en plataformas como Uber”.
Manterola explica que en el último tiempo le están rindiendo menos los viajes porque “hay mucha gente haciendo Uber” (los precios de la aplicación varían por disponibilidad y demanda). “Algunos fines de semana salí a trabajar a las once, di un par de vueltas y volví porque me aparecían muy pocos viajes o viajes con tarifas muy bajas, que no me convenían”, señala.
El aumento de personas haciendo viajes por aplicaciones y la menor rentabilidad es una de las problemáticas que afrontan. También están los incrementos de nafta a lo que se suma la inseguridad, algo que quedó al descubierto el pasado marzo con el asesinato del docente de escuelas técnicas bonaerenses Cristian Eduardo Pereyra, quien al momento del ataque se encontraba trabajando por la plataforma DiDi.
Otro punto es el desgaste de los vehículos. Manterola cuenta que recientemente se le rompió el auto y el arreglo para que siga funcionando le va a salir $1.800.000. “Hoy tramité un crédito de tres años en el Banco Nación para poder pagar ese arreglo. En otro momento le hubiese pedido a un familiar, pero ya no hay a quién pedirle. Tengo el auto parado y con un crédito a tasas terribles. Todo mal”, cierra.
4Palabras
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