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Recursos naturales y un Estado en retirada: cuáles son los riesgos de la política exterior de Milei

Frente al declive de la hegemonía occidental y la reconfiguración de los conflictos globales, la geopolítica crítica ofrece claves para entender el escenario actual. El análisis de las disputas en Medio Oriente y la alarmante posición de vulnerabilidad estratégica en la que el gobierno de Milei coloca a la Argentina ante el futuro de sus recursos naturales.

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En las últimas columnas nos encontramos reflexionando acerca del conflicto en Medio Oriente y sus efectos globales y nacionales. Una clave de análisis, la geopolítica crítica, puede aportar herramientas interesantes para entender los contextos actuales y futuros. 

Si hubiere que hacer una brevísima introducción a la geopolítica podemos entenderlo como un campo en etapas y bifurcaciones. Su origen conceptual y práctico está directamente vinculado a la creación de los Estado-Nación moderno en la segunda mitad del Siglo XIX y el fortalecimiento de las herramientas de socialización nacional, principalmente fuerzas armadas y universidades. El Imperio Alemán, Inglaterra y Francia fueron la cuna de pensadores que escencializaron el territorio nacional a una expresión de nacionalismo expansionista que terminó por vincularse con la experiencia del nazismo. Tras una caída en desgracia de unas décadas, el concepto resurge en la década de 1970 en dos ámbitos paralelos, los autores del realismo político en relaciones internacionales que encontraron en la geopolítica una forma de explicar cualquier conflicto con potencialidad bélica y alguna forma de disputa territorial. Sin embargo, en otra dirección, en universidades francesas, inglesas y con gran aporte de la sociología y la geografía política brasilera crece la mirada geopolítica crítica, donde el foco está en la construcción política (práctica y discursiva) de los actores y sus disputas territoriales (sean en pequeños territorios o espacios globales).

La geopolítica crítica en su versión actual post-colonial, nos permite dar cuenta de la caída del universalismo Euro-americano como mirada de las etapas del desarrollo social, económico y moral. A su vez, David Slater en su libro de 2004 sobre Geopolítica post-colonial, retoma el concepto de hegemonía de Gramsci, una idea que va más allá de la dominación y combina consentimiento y coerción. 

Quizá notemos la incapacidad en la lectura política o su vocación maniquea en la falta de acuerdos a largo plazo en Medio Oriente. La salida de Estados Unidos de los acuerdos nucleares con Irán, el aval (implícito) y a veces explícito a la política de ocupación por parte de Israel de Gaza y Cisjordania y la imposibilidad de negociar con un actor para-estatal como Hezbollah son señales de una hegemonía decadente.

La estrategia de marginalización de este grupo, sin dudas responsable de incontables acciones violentas, no parece ser un camino hacia la paz sino una profundización del conflicto, sobre todo porque Hezbollah es más grande que el ejército libanés, con quien Israel y Estados Unidos negocian. 

La estrategia de destrucción del gobierno iraní para que su caída implique la falta de financiamiento de Hezbollah parece estar lejos de lograr su cometido. Por ejemplo, el último intento de acuerdo demandaba a esta organización el cese total de ataques, pero no le pedía nada a cambio a Israel.

Los últimos tres meses parecen marcar una tendencia empezada por la invasión Rusia de Ucrania. Por un lado, la existencia de conflictos armados de escala regional que involucran a una superpotencia militar y, además, el lento ocaso de occidente en su construcción moral del mundo.

¿Qué puede pasar cuando un país periférico cuyas funciones estatales se encuentran en retracción entra en una alianza con una potencia decadente para garantizar su seguridad?

Sobre estos puntos quiero hacer una referencia a los posibles conflictos para Argentina. En una nota reciente, el colega Luciano Anzelini hablaba de “desnacionalización estratégica” para describir la política de Milei. En paralelo, otro colega, Juan Ignacio Percoco, mencionó en una conferencia la idea de Exposición Estratégica. Las dos ideas coinciden en un punto importante, ¿qué nos depara como país la alianza entre el Milei, Trump y Netanyahu? ¿Cuáles son los intereses estratégicos de Argentina? 

Tanto en Rusia-Ucrania, como Estados Unidos-Irán-Israel-Palestina, atrás de las reivindicaciones simbólicas, políticas, históricas, revanchistas, etc., hay un trasfondo de intereses geoeconómicos, mayormente energéticos, que aflora. 

¿Qué puede pasar cuando un país periférico cuyas funciones estatales se encuentran en retracción entra en una alianza con una potencia decadente para garantizar su seguridad? Los principales proyectos productivos a futuro se encuentran en la Zona de Seguridad de Fronteras, una faja territorial custodiada por las fuerzas federales, principalmente la Gendarmería y la Prefectura. Pensando a futuro, si los conflictos se expanden a otras áreas del globo, nuestro país se encuentra en el epicentro de los recursos naturales valorizados como la minería, los hidrocarburos gas y petróleo, el agua dulce y fundamentalmente con el tratado antártico. Durante los primeros cincuenta años desde su entrada en vigor (hasta 2048), el Protocolo solo puede modificarse por acuerdo unánime de todas las Partes Consultivas del Tratado Antártico. A partir de 2048, cualquiera de estas Partes puede convocar una conferencia de revisión de su funcionamiento. 

Es difícil negar que los actuales grandes conflictos bélicos se pueden resumir a su área de acción directa, las consecuencias globales requieren de actores que puedan interpretar y defender los intereses comunes de una sociedad, el gobierno actual parece ir en la dirección contraria, donde algunos grandes empresarios prebendarios parecen ser los principales beneficiarios y donde un conflicto regional en nuestro territorio, atravesado por los intereses de múltiples actores nos encontraría en clara desventaja. 

Si en 2026 una organización para-estatal como Hezbollah logra hacer grandes daños en la defensa israelí usando drones y fibra óptica, no es descabellado pensar qué podría suceder en un país como el nuestro dónde los recortes en seguridad y defensa son habituales

 

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