- Política
- /
- La calle, el límite del ajuste y la visita de León XIV
La calle, el límite del ajuste y la visita de León XIV
Reveses en el Senado, protestas en la plaza y la confirmación del viaje de León XIV: las claves de una semana donde la realidad le ganó al relato oficial. Frente al intento de reducir la política a un monólogo, la reacción popular ante la extranjerización de la tierra y el contundente mensaje de San Cayetano marcan una agenda que el gobierno no puede controlar.
- agosto 9, 2026
- Lectura: 10 minutos
Compartir:
- agosto 9, 2026
- Lectura: 10 minutos
Compartir:
¡Hola! ¿Cómo vamos? Mi deseo de buen domingo antes de que se cebe otro mate o vaya por un segundo café como gesto de quien se va tomar unos minutos para incorporarse a esta tertulia colectiva que proponemos cada semana desde 4Palabras. ¿Por qué tertulia? Porque, aunque usted no lo crea, no puedo alejarme de la pretensión de que este espacio, además de ser informativo, sea un ámbito para reflexionar, para pensar, juntas y juntos. Por eso también para acompañar los datos a veces proponemos preguntas, dejamos interrogantes. Con la ilusión de que esas preguntas se incorporen a su propio diálogo mientras extiende el mate hacia la otra o el otro que tiene enfrente.
¡Ah! De paso le comparto que los interrogantes que aquí lanzamos en muchos casos vienen respondidos durante la semana por algunas y algunos de ustedes en mensajes que nos llegan a la redacción. ¡Gracias! Por esa reciprocidad que esperamos se multiplique en muchos más de ustedes. ¿Sabe por qué? Porque el periodismo, si no es de ida y vuelta, si quien escribe o habla no genera condiciones para escuchar de alguna manera a sus interlocutores… puede convertirse en un monólogo estéril, casi un soliloquio, No es lo que pretendemos.
Vayamos a los temas de hoy. ¿Qué tal el mate? Hay que esmerarse para hacer rendir la yerba. Porque la yerba también está cara… aunque a los productores cada vez les llega menos por su trabajo. Otra consecuencia directa de “la libertad” de mercado que pregonan Javier Milei y su ministro Luis Caputo.
Cada semana se me hace más difícil seleccionar los temas que pueden ser prioritarios y, al mismo tiempo, interesantes para compartir con usted. Y puesto a pensar llegué a la conclusión de que no podía dejar de lado lo que sucedió en el Senado y en la calle en torno al debate sobre la “extranjerización de la tierra”, la mismo que Federico Suterzenegger y el gobierno titularon como “inviolabilidad de la propiedad privada”. Como bien lo explicó aquí el colega Mauricio Caminos, el gobierno sufrió “una dura derrota parlamentaria, aunque lo quiera dibujar de victoria por la media sanción lograda de lo poco que quedó de la propuesta inicial. El senador cordobés Luis Juez, uno de los convertidos en libertario y ferviente defensor del modelo de Milei, reconoció: “No tuvimos picardía, perdimos el relato”.
En verdad ese relato comenzó a caerse el 15 de julio pasado cuando, al final del partido con Inglaterra en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta (Georgia), los jugadores argentinos hicieron suya una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. Y como bien escribe hoy nuestra colega Luisa Valmaggia, “lo que no hizo la política tradicional y profesional lo despertó un equipo de fútbol”. Porque “miles de ciudadanos en distintos momentos demostraron que poner el cuerpo y movilizarse no es en vano”.
Razones coincidentes hicieron que ese hecho haya despertado una fibra de orgullo y rebeldía nacional que repercutió en todos los sectores de la sociedad, desde las organizaciones sindicales y populares hasta los trabajadores y trabajadoras de la cultura. Un fenómeno que –tal como lo contó Martina Dentella– se tradujo también en las calles de todo el país con manifestaciones populares repudiando la iniciativa de ley de Sturzenegger. En Buenos Aires –siguiendo la receta de Patricia Bullrich– la ministra Alejandra Monteoliva no hizo sino poner en práctica la única respuesta que el gobierno de Milei tiene ante los reclamos populares: represión indiscriminada para “limpiar” las calles. Entonces. Hay que decirle a Juez que no es falta de picardía, porque eso sería quitarle valor a la reacción de una parte de la ciudadanía que legítimamente se reveló contra las pretensiones de Sturzenegger, Bullrich y Milei para avanzar con un ajuste que no tiene límites. Un avance que también asfixia a las provincias tal como lo describió Manuel Barrientos y que ahora apunta a la reforma del Banco Central, medida que no es inocua ni formal, sino que sigue en la línea de reformas estructurales que pretende dejar instaladas el mileismo, como lo explica Alfonso Puey.
Ya sé… le estoy proponiendo muchas lecturas. Bueno, disculpe. No quiero abusar. Solo son sugerencias y usted elige, cuando tenga tiempo y ganas. Sigo.
***
A usted –que ya me demostró que es sagaz– no se le habrá escapado que mientras esto sucedía en nuestro país el presidente estaba en su viaje número 41 (van 120 días fuera del país y 650.000 kilómetros aéreos transitados desde que asumió la presidencia). Esta vez fue a Ecuador y Colombia para continuar con la recorrida para instalarse como el referente sudamericano de la ultraderecha y “embajador” de Donald Trump en esta parte del mundo. En Ecuador se vio con el presidente Daniel Noboa y en Colombia con el nuevo presidente Abelardo De la Espriella, ambos alineados, como el nuestro, en la ultraderecha. Para no ser menos en Colombia Milei aprovechó la oportunidad para babearse ante la presencia del rey Felipe VI de España y hacer ante él una genuflexión al saludarlo.
El anuncio de la visita del Papa León XIV demoró en confirmarse porque el Vaticano maneja con mucho sigilo y rigurosidad estas cuestiones. Se equivocó –¡una vez más!!!– el canciller Quirno cuando intentó “primerear” con la confirmación del viaje papal. Los obispos manejaban desde hace tiempo la noticia y, por disciplina y respeto, prefirieron guardar silencio más allá de que a alguno se le “escapó” el dato.
Retomemos. Le decía que mientras pensaba (¡no se sonría! … le aseguro que pienso mucho antes de escribir… aunque quizás eso no se vea después en el resultado…). Bueno. Mientras pensaba me pareció que es importante conectar los hechos: el “efecto Malvinas” generado a partir del triunfo en Atlanta, el rechazo al proyecto de ley en el Senado, la reacción popular en las calles y, el otro notición, la confirmación de la visita de León XIV al país. Sobre esto último quiero explayarme un poco.
***
El gobierno intenta instalar que la visita del papa es un “logro” del mileismo y un “reconocimiento” a los “éxitos” de la gestión libertaria que “bajó la pobreza” etcétera, etcétera… Hay que poner en claro de que el viaje de León XIV al país es la consecuencia de múltiples gestiones e invitaciones hechas por los obispos argentinos en nombre del pueblo de este país. Gestiones que primero estuvieron dirigidas a lograr la venida de Francisco –por qué no se concretó merecería un capítulo aparte– y que continuaron incesantemente desde el mismo momento en que Robert Prevost fue elegido como Papa.
Gran parte de los obispos ha venido observando con satisfacción que “el efecto Francisco” impactó positivamente en la sociedad argentina (dentro y fuera de los límites de la propia Iglesia) y consideraron, desde hace mucho tiempo atrás, que una visita papal serviría para consolidar y ratificar un nuevo modo de presencia y de protagonismo social de la Iglesia (también de los obispos) que es hoy sustancialmente diferente a los parámetros conservadores que conocimos en antaño. Para lograr la visita trabajaron intensamente el arzobispo Marcelo Colombo, actual presidente de la Conferencia Episcopal, y su antecesor en el cargo, el obispo emérito de San Isidro, Oscar Ojea. Pero no solo ellos, sino muchos obispos que fueron a Roma y, cada vez que se reunieron con el papa y sus colaboradores, le reiteraron la invitación al pontífice.
Esa es la verdadera razón para que haya plasmado ahora la idea de incluir Argentina en una breve gira sudamericana de León XIV que tiene como objetivo central Perú, país cuya nacionalidad adoptó Robert Prevost (2015) y donde residió más de veinte años, primero como misionero y después como obispo de Chiclayo designado por Francisco el 3 de noviembre de 2014.
El anuncio de la visita demoró en confirmarse porque –como se sabe– el Vaticano maneja con mucho sigilo y rigurosidad estas cuestiones. Se equivocó –¡una vez más!!!– el canciller Quirno cuando intentó “primerear” con la confirmación del viaje papal. Los obispos manejaban desde hace tiempo la noticia y, por disciplina y respeto, prefirieron guardar silencio más allá de que a alguno se le “escapó” el dato. No fue el caso del obispo castrense Santiago Olivera que “corrió” a confirmar la visita el pasado 24 de junio. ¿Es casualidad que Olivera sea en este momento el obispo más cercano al gobierno –¿el único?– mientras la mayoría del episcopado expone críticamente al oficialismo por las consecuencias que la política económica genera en los más pobres y vulnerables? Respuesta para anotar.
En la última semana de junio llegó en silencio a la Argentina una delegación de avanzada de la Secretaría de Estado del Vaticano. Desembarcó aquí con la misión de estudiar en el terreno las condiciones de la visita papal hablando con la Conferencia Episcopal, primero, y con el gobierno, después. Para entonces la gira pontificia ya estaba prácticamente decidida. Hasta las fechas. Algo que quedó en evidencia cuando, tras el regreso a Roma de esta misión, todas las audiencias papales fueron canceladas para los días que ahora, coincidencialmente, León ocupará en su mini gira sudamericana.
***
Pero sigamos con lo más importante.
Soy de los que piensa que es equivocada la pregunta que pretende desentrañar si el gobierno va a salir favorecido o perjudicado con la visita del Papa o acerca de qué provecho puede obtener el oficialismo de esa circunstancia.
Más importante sería tratar de leer cuál será el impacto en la sociedad argentina del acontecimiento religioso-político-cultural que, sin duda, promoverá la visita papal. De allí derivarán consecuencias de diverso orden pero todas ellas estarán supeditadas a la inteligencia y la capacidad que cada uno de los actores tenga para procesar los efectos de un hecho tan significativo,
Para valorar esto último no bastará con mirar a la Argentina. Un repaso al escenario mundial nos habla de crisis de representación, de falta de liderazgos creíbles. Esa situación más el carisma personal de Jorge Bergoglio hizo que la voz de la Iglesia Católica y de quien fue su máximo conductor durante más de doce años, se revalorizara y se reposicionara en el mundo. León XIV toma el legado de Francisco y, como lo recordó el arzobispo Jorge García Cuerva el viernes pasado en San Cayetano, asume la “herencia” del papa argentino.
Un buen dato para entender este cambio en la geopolítica mundial es mirar la insistencia de la presidenta mexicana para que el Papa visite ese país. Claudia Sheinbaum se reunió esta semana con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, y luego, en su charla matutina (La Mañanera), se refirió al papa como “un referente a nivel internacional sobre este tema de la inteligencia artificial y muchos otros temas humanitarios”, destacó su reciente encíclica Magnifica Humanitas y adelantó que reforzará sus pedidos para tenerlo en México.
¿Se entiende?
“Para ir preparándonos” para la visita del Papa el arzobispo García Cuerva cerró su alocución de San Cayetano con una cita de León XIV sobre la realidad del trabajo. ¿Un anticipo de lo que el Papa podrá decir y decirnos durante su estadía en la Argentina?
Por último. El 6 de agosto los que salieron a la calle contra la “ley de extranjerización de la tierra” pusieron en evidencia dónde está el límite, como acertadamente lo explica Jorge Vilas. El 7 de agosto la escena se repitió con la consigna de “paz, pan y trabajo” a propósito y en consonancia con la celebración litúrgica de San Cayetano. Amparados en la piedad religiosa las demandas trascendieron las mismas y hasta Plaza de Mayo llegaron las columnas reclamando por el cierre de fuentes de trabajo, la caída del poder adquisitivo de los salarios, por los jubilados y, en general, por todos los ajustes que el gobierno hace en el altar del déficit cero. La calle comienza a hablar.
En el santuario el arzobispo García Cuerva habló de “un pueblo cansado de promesas incumplidas”, de “dirigentes que hablan de los pobres pero no están cerca de sus necesidades” pero también de “un pueblo que no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchas familias”. También arremetió contra “las heridas del odio, la descalificación constante y de la discriminación”. Vuelvo con mis preguntas molestas. El arzobispo no nombró a nadie. Pero… ¿a quién le parece que se estaba refiriendo? No se ría. Hablo en serio…
Por si sus palabras no fueran suficientes el arzobispo basó toda su homilía en el magisterio de Francisco y en el de León XIV, a quienes citó varias veces acerca de sus miradas sobre doctrina social, justicia, derechos y en la centralidad de la persona y de la familia, temas que suelen incomodar mucho a Javier Milei. Y “para ir preparándonos” para la visita del Papa el arzobispo cerró su alocución con una cita de León XIV sobre la realidad del trabajo. ¿Un anticipo de lo que el Papa podrá decir y decirnos durante su estadía en la Argentina?
Piénselo usted también. Por hoy lo dejamos ahí y retomamos el próximo domingo seguro como estoy de que también habrá “tela para cortar”.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



