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Experimento Villa Allende: la primera ciudad del país en implementar portones para sitiar barrios 

El gobierno municipal instaló trece portones en los accesos de dos barrios para prohibir la circulación nocturna y, presuntamente, “facilitar el accionar preventivo”. Las estructuras se cierran todos los días a las 22 y se abren a las 6 de la mañana del día siguiente. A un mes de su debut, el programa acumula numerosas quejas por su funcionamiento y un hecho grave: una paciente oncológica que se descompensó y tardó el triple de tiempo en llegar a un hospital.

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La imagen muestra la instalación de portones de seguridad en la ciudad de Villa Allende, Córdoba, Argentina, como parte de una medida para combatir la inseguridad nocturna.

El Intendente de una ciudad de las Sierras Chicas de Córdoba no tuvo mejor idea para solucionar la inseguridad de su localidad que prohibir la circulación nocturna en barrios que él consideraba peligrosos. Y para hacerlo —aquí viene la creatividad distópica—, su plan contemplaba la construcción de portones gigantes de tres metros de altura que se abren de día y se cierran de noche con candados para “dificultar el escape de los asaltantes”.

El proyecto fue presentado en enero de 2025 por el intendente de Villa Allende, Pablo Cornet, y a pesar del visible descontento de los vecinos, tanto de quienes habitan esos barrios como de la población en general, la medida entró en vigencia a principios de julio de este año.

La guetización de los barrios, o “Programa integral de prevención del delito y seguridad vecinal”, comenzó con la instalación de trece portones en los accesos de los barrios Lomas del Sur y Pan de Azúcar que permanecen cerrados entre las diez de la noche y las seis de la mañana. Durante ese horario, la estructura de hierro bloquea el ingreso y la salida de automóviles y solo se puede pasar caminando por una abertura en la vereda.

«El objetivo del programa es facilitar el accionar preventivo de nuestra seguridad ciudadana, limitando accesos y mejorando el monitoreo en los distintos barrios (…) Esto busca proteger un derecho superior, que es precisamente el de vivir seguros y en tranquilidad, que es el principal reclamo que tienen los vecinos», sostuvo Felipe Crespo, secretario de Gobierno de Villa Allende y mano derecha del intendente Cornet.

A menos de un mes de haber debutado, la descabellada política pública ya registró numerosos incidentes. Portones que se rompen y no cierran; portones que se rompen y no abren; personas que salen a trabajar antes de las 6 de la mañana y no pueden circular libremente hacia sus trabajos; y quejas de deliverys por recorridos más largos; solo por nombrar algunos.

Sin embargo, el hecho de mayor gravedad ocurrió la semana pasada, con algo que los vecinos habían advertido una y otra vez: los portones pueden retrasar el ingreso de ambulancias y bomberos, y ante una emergencia, esa demora puede ser trascendental.

Los portones pueden retrasar el ingreso de ambulancias y bomberos, y ante una emergencia, esa demora puede ser trascendental.

El domingo pasado por la madrugada, Claudia, vecina de barrio Lomas Sur, sufrió una grave descompensación. Su hija vive apenas a 25 metros de su vivienda, pero entre esos escasos metros hay ahora una estructura de hierro que cierra todos los días, de diez a seis.

La mujer fue caminando hasta la casa de su madre y, al ver la gravedad del cuadro —Claudia es además paciente oncológica— tuvo que volver a buscar el auto para llevarla directamente a un hospital. Pero no fue nada fácil ni directo. Se topó con uno, dos, tres portones clausurados que impedían que llegara a la casa de su mamá, que estaba desvanecida a solo unos metros.

«Fue a buscar su auto para llevarme al hospital y se olvida de que en la calle Buenos Aires hay un portón. Entonces da la vuelta por la calle Mendoza, y se encuentra con otro portón. Se tiene que volver, llegar hasta el cementerio y bajar. De los 25 metros que nos separan las casas, ella tuvo que hacer 13 cuadras para poderme asistir. La demora ocasionó que, en vez de llegar a los 20 minutos al hospital, llegara a la hora. En una persona común es malo, pero en una persona con antecedentes de dos cánceres es peor. Hemos pasado un momento muy feo», relató Claudia en diálogo con Canal 10 de Córdoba.

Vecinos y vecinas llevan meses protestando contra esta medida. Inicialmente, habían cuestionado la estigmatización de los barrios y la dudosa efectividad para combatir el delito de una medida inédita en el país. 

Ahora, además, se suman problemas basados en la evidencia del experimento: riesgos de circulación —obliga a transitar por sectores con falta de iluminación y mantenimiento—, demoras en emergencias y todo tipo de inconvenientes en la vida cotidiana de los habitantes de esas zonas excluidas.

«La seguridad no solo se trata de asaltos o intrusiones domiciliarias; también existen las catástrofes climáticas, cuestiones sanitarias, seguridad vial y el buen estado de los espacios verdes. Imaginemos que vuelve a pasar una inundación como la de 2015, con los portones cerrando el paso de ambulancias, patrullas de evacuación y vecinos que intentan protegerse; sería una situación absolutamente descabellada», sostuvo el abogado Hugo Mariano Yagüe, habitante de la localidad.

Yagüe es además representante legal de la agrupación de vecinos autogestionados que llevó el caso a la Justicia y denunció que las obras violaban las garantías a la libertad de circulación y tránsito contenidas en la Constitución Nacional.

El año pasado, presentaron un recurso de amparo colectivo para frenar la zonificación forzada, pero la Cámara Contencioso Administrativa de Primera Nominación de la Capital rechazó la cautelar al considerar que no hubo vulneración de derechos.

No satisfechos, los vecinos reunieron más denunciantes -son más de 120- y apelaron al Tribunal Superior de Justicia (TSJ), donde se encuentra actualmente el expediente.

«La Justicia es responsable. Como vecinos autoconvocados, llevaremos otra vez esta situación a consideración de quienes deben resolver en definitiva, la suerte, la salud y los derechos de los vecinos de Villa Allende, afectados por una gestión municipal indiferente que daña más de lo que resuelve», expresaron desde el colectivo Vecinos Autoconvocados Villa Allende.

En sintonía opinaron desde el Movimiento Vecinal Villa Allende: «El proceso judicial aún no ha concluido y seguimos a la espera de una sentencia firme del Tribunal Superior de Justicia. Mientras tanto, seguiremos participando de este debate con respeto, aportando argumentos y promoviendo el diálogo. Creemos que las mejores decisiones se toman escuchando todas las voces, especialmente aquellas que plantean miradas diferentes».

 

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