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De Moreno y San Martín a los Kirchner: 10 definiciones de Norberto Galasso

Esta semana murió Norberto Galasso, intelectual combativo y polemista brillante. Dedicó más de seis décadas a desarmar los mitos de la historiografía oficial y discutir el país desde la izquierda nacional.

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Norberto Galasso, historiador y ensayista argentino, posa frente a una biblioteca repleta de libros.

Historiador, ensayista, contador por la Universidad de Buenos Aires, Norberto Félix Galasso murió esta semana en Buenos Aires, la misma ciudad que lo había visto nacer el 28 de julio de 1936. En las últimas seis décadas, intervino en el debate público de forma activa y se mostró como un polemista brillante, agudo, de fina ironía. Militante de la “izquierda nacional”, publicó más de cuarenta libros y recibió el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional del Comahue. 

Con motivo de la publicación de los libros ¿Cómo pensar la realidad nacional? Crítica al pensamiento colonizado (2008) y Verdades y mitos del Bicentenario (2010) y la reedición de su clásico Vida de Scalabrini Ortiz (1970/2008), este periodista pudo entrevistarlo en varias ocasiones en su mítica casa de la avenida Asamblea, en Parque Chacabuco. 



  1. La presencia popular en mayo de 1810. “El historiador Roberto Marfany asegura que el pueblo no tuvo ningún protagonismo y que participaron sólo 1097 personas, como si hubiera podido contar la cantidad de asistentes. Pero aún en ese caso, en una ciudad de Buenos Aires que no tenía más de 50 mil habitantes, hoy representaría una manifestación de 100.000, 150.000 personas. Hay testimonios de que había agitadores en la plaza, como el cartero French, el empleado público Beruti y el tipógrafo Donado. Es el pueblo de esa época el que participa. Y el pueblo eran españoles o hijos de españoles. No se puede exigir la participación de la mujer o de las comunidades originarias, por ejemplo. Para juzgar los acontecimientos hay que ubicarse en el espíritu de la época”. 



  1. ¿Por qué la de 1810 no fue una revolución antiespañola? “Entre 1810 y 1811 se abren procesos revolucionarios en distintas capitales de Latinoamérica y en todos se jura por Fernando VII, que era visto como el posible líder de la regeneración española. Así que no se trata de una “máscara” para encubrir los verdaderos propósitos independentistas, como señala la historia mitrista, sino por una lucha más amplia por nuevas ideas que tenían una influencia decisiva de la Revolución Francesa”. 



  1. José de San Martín. “Pregonaba el ‘evangelio de los derechos del hombre’ y a esa lucha la percibía en las Provincias Unidas, en Chile, en Perú, pero también en las Juntas que estallan en España a partir de 1808. En Perú sanciona una serie de disposiciones similares a las de la Asamblea del Año XIII, como la quema de instrumentos de tortura, el fin de los títulos nobiliarios, la libertad de vientres y, en algunos casos, la liberación absoluta de los esclavos”.

 

  1. Mariano Moreno. “Reivindico al Moreno del Plan de Operaciones, que la derecha nunca pudo digerir, porque la copia del plan apareció después de que Bartolomé Mitre ya había exaltado al Moreno de 1809. Ese plan da una respuesta a los países periféricos, que no tienen un empresariado capaz de construir industrias de base. Entonces Moreno busca reemplazar esa burguesía inexistente con la acción estatal y como el Estado no tiene capitales, expropia. Ya en el gobierno, crea las bases de fábricas estatales de armas, de pólvora y puñales en Córdoba, en Tucumán y en Buenos Aires. También plantea la creación de una casa de seguros de carácter estatal. Además envía a Juan José Castelli al norte, a Manuel Belgrano a Paraguay y otorga un rol central a las acciones de José Gervasio Artigas. Plantea difundir las ideas revolucionarias en Rio Grande do Sul para sublevar a los esclavos. Es decir, tiene la idea de ampliar la revolución. Percibe que si la revolución se insulariza, tiene la posibilidad de ser derrotada”.

 

  1. Raúl Scalabrini Ortiz. “Era un tipo casi sin prensa durante el peronismo, porque veía de forma crítica muchos aspectos del gobierno. Entonces se fue a trabajar a una isla en el Ibicuy y se alejó de la política. Cuando le preguntaban sobre el peronismo, él les explicaba que en política había que saber cuál era la opción. Y decía que la opción no era Juan Domingo Perón o el Arcángel San Miguel, sino Perón o Federico Pinedo. A un político no se le puede escapar cuál es el enemigo principal y cuál es la correlación de fuerzas. Como decía Arturo Jauretche, si uno se tira contra lo que es más o menos bueno pero tiene algunas limitaciones y uno no es capaz de establecer lo mejor, va a terminar produciendo lo malo. Entonces hay que estar cerca de lo bueno y tratar de que se profundice”. 

Norberto Galasso fue declarado “embajador de la cultura popular argentina” en 2014. Ocupó ese cargo durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández, hasta que Javier Milei lo destituyó en septiembre de 2025.

  1. Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. “Es muy difícil la caracterización. No se puede decir que no hace nada por recuperar los recursos mineros y petroleros, hay que recordar de dónde viene. La elección de 2003 la ganó Carlos Menem y Kirchner apareció como un paracaidista. No es un hombre con cuadros políticos formados ni con militancia propia. Por eso tiene que negociar de forma permanente. Pero la economía de especulación se transformó en una economía productiva, la industria comenzó a moverse, bajó la desocupación y la pobreza, los trabajadores recuperaron cierta fuerza, hoy hay paritarias. Aunque hay experiencias que son contradictorias”.



  1. Las contradicciones del kirchnerismo. “El gobierno no tiene una concepción claramente estatista. Cuando estatiza pide perdón y jura que va a volver a privatizar. Se vio obligado a estatizar el Correo porque no funcionaba y a algunos ramales ferroviarios porque eran un desastre. Se vio obligado a estatizar porque Aerolíneas está en quiebra. En cambio sí hubo una ofensiva en dos ejes centrales. Con las retenciones se retomó la mejor línea del peronismo, la de los cambios selectivos del 46, que transferían porciones de riqueza del agro a la industria y la clase trabajadora. Y que después volvió a intentar José Ber Gelbard con la renta normal potencial de la tierra, que el mismo peronismo no quiso votar. La resolución 125 fue un intento por redistribuir el ingreso, aunque es cierto que tuvo algunos errores. El otro intento interesante fue atacar al poder financiero, cuando se avanzó sobre las AFJP. Y en la política latinoamericana se logró frenar el avance del ALCA”. 

 

  1. La formación de cuadros. “Cuando tenía 25 años, iba con unos amigos a una librería de la calle Córdoba y Talcahuano, donde Jorge Abelardo Ramos había instalado su editorial. En los atardeceres, iban a conversar de política Arturo Jauretche y Juan José Hernández Arregui. Nosotros escuchábamos esas conversaciones entre tres tipos de estilos muy diferentes, pero brillantes. Hoy no se encuentran esos espacios”.

 

  1. Los festejos por el Bicentenario. “Fueron una expresión popular formidable, que destruyeron muchos mitos que se querían instalar desde los grandes medios, como que había una sociedad crispada porque Kirchner había fomentado la confrontación y que las movilizaciones populares se convocaban sólo a base de choripanes. Participó una multitud y no hubo incidentes ni agresiones. Algunos sacaron la conclusión exagerada de que esa multitud era kirchnerista. La conclusión es que ese mundo no es antikirchnerista. Los gobiernos de Carlos Menem o de Fernando De la Rúa no hubieran concitado esa movilización popular. Participaron muchas personas independientes, que tenían sus dudas, pero que estaban contentas con el festejo. Eso habla de un pueblo que está en una búsqueda de querer protagonizar e intervenir, y que está mucho más allá de sus dirigencias políticas, especialmente las opositoras; aunque Cristina Fernández me parece un cuadro político formidable”.



  1. El kirchnerismo en la Ciudad de Buenos Aires. “Disiento un poco con el método de construcción, el Frente para la Victoria hoy no tiene una vida política en la Capital. No se pueden abrir locales dos meses antes de las elecciones para repartir boletas y tener padrones. Así vamos mal. Hay que empezar a trabajar ahora. Un amigo me dijo que Néstor Kirchner en Santa Cruz construyó por arriba, porque no puede haber una militancia de base en una provincia que tiene un habitante por kilómetro cuadrado. Entonces, tiende a hacer acuerdos de cúpulas, que a nivel nacional no resultan del todo satisfactorios. Pero acá es necesario hacer un trabajo de base. Hay que darle respuesta al hombre que recibió una Asignación Universal por Hijo pero después vio que los precios aumentaron. Hay que darle explicaciones, decir que los mercados están concentrados, que la oferta no aumenta. Esa discusión no sólo hay que darla en los programas periodísticos, hay que debatir también en los barrios, con el hombre que no tiene tiempo y no lee los diarios”.

 

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