Ganadores y perdedores del modelo Milei
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró descensos en octubre y noviembre. Si bien las proyecciones privadas para diciembre sugieren un repunte, estas reflejan una fuerte heterogeneidad sectorial: el salto del agro por la buena cosecha de trigo contrasta con el retroceso del resto de los rubros. La consultora Equilibra advierte que, sin el aporte agrícola, el EMAE caería por tercer mes consecutivo.
- enero 26, 2026
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Si comparamos noviembre 2023 contra noviembre 2025 -dos años de la gestión libertaria- el indicador de actividad económica muestra estadísticamente un empate (0,80% arriba). Sin embargo, detrás de esta paridad se encuentra una profunda reconfiguración de precios relativos con sectores ganadores y perdedores. Entre los primeros se destacan la pesca, con un crecimiento del 82,83%, aunque con ruido estadístico dado que en noviembre de 2023 la actividad se encontraba en una parálisis casi total por conflictos gremiales, y la intermediación financiera con un 22,05%. También muestran cifras positivas en hoteles y restaurantes con un 17,30%, debido al consumo inelástico por sectores de mayores ingresos, la explotación de minas y canteras con un 15,41% y la agricultura y ganadería con un 12,26%.
La contracara para que el indicador general muestre esa paridad se encuentra en los sectores que vienen perdiendo con el modelo libertario. Durante este periodo, la construcción cayó un 16,25%, la Industria un 9,47% y el comercio un 6,02%. Los sectores que han retrocedido en estos dos años tienen la particularidad de ser los más demandantes de mano de obra y los más dependientes del consumo interno, tanto privado como público, que representa aproximadamente el 75% del PBI argentino. Con estos datos, ante la debilidad del consumo interno, la reconfiguración económica y social de la Argentina parece inevitable.
En el informe sobre el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur realizado por el expresidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Dominguez, publicado en 4Palabras, sostiene que “como ocurre con toda política pública, el acuerdo genera sectores ganadores y sectores perdedores (…) algunos sectores, como el textil y varias PYMES, manifestarán fuertes objeciones, mientras que otros, como el agropecuario, se verán claramente favorecidos (…)”. Al mismo tiempo señala que “la cuestión de las retenciones merece un análisis propio dado que puede implicar la pérdida de un mecanismo de control del precio de determinados productos de consumo masivo, pero fundamentalmente, puede significar un cambio en la manera en la que el Estado argentino se financia”.
Durante noviembre, los salarios registrados entre públicos y privados subieron un 1,8% frente a una inflación del 2,5% para ese mes, lo que evidencia que la recuperación macro no impacta en la economía real. De hecho, los salarios acumularon una pérdida del 1,7% en términos reales entre septiembre y noviembre. Además, la tasa de ocupación de locales en los principales ejes comerciales de la Ciudad de Buenos Aires cayó al 90,10% en el cuarto trimestre del año, el nivel más bajo desde que se relanzó la medición en 2022.
Las explicaciones del gobierno buscan emparentar la situación con un juego de suma cero, donde el ahorro por obtener productos importados a menor costo provocará más consumo o inversión que demandará la mano de obra desempleada por los perdedores del modelo. Sin embargo, esta mirada no tiene en cuenta que, estructuralmente, los ganadores del sistema demandan menor cantidad de mano de obra que los perdedores, como tampoco considera las distancias geográficas. Dado que la reconfiguración no es inmediata, la política deberá buscar las formas que permitan tender un puente que haga vivible este contexto para una sociedad cansada, con indicadores que así lo muestran.
La realidad de los ingresos y el consumo refleja este escenario crítico. Durante noviembre, los salarios registrados entre públicos y privados subieron un 1,8% frente a una inflación del 2,5% para ese mes, lo que evidencia que la recuperación macro no impacta en la economía real. De hecho, los salarios acumularon una pérdida del 1,7% en términos reales entre septiembre y noviembre. Además, la tasa de ocupación de locales en los principales ejes comerciales de la Ciudad de Buenos Aires cayó al 90,10% en el cuarto trimestre del año, el nivel más bajo desde que se relanzó la medición en 2022.
Finalmente, la situación financiera de los hogares se deterioró significativamente. La morosidad de las familias volvió a crecer en noviembre hasta alcanzar el 8,8%, el máximo desde que comenzó a registrarse en 2010, lo que significa que la irregularidad financiera se triplicó en el último año. Esta suba de los servicios, sumada a una actividad dañada, explica el aumento de deudas que ha llevado incluso a que el Banco Ciudad lance un crédito para el pago de expensas adeudadas, confirmando la presión que sufre el sector financiero y el presupuesto familiar.
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