Argentina / 6 mayo 2026

temperature icon 19°C
Edit Template
  • Inicio
  • /
  • Economía
  • /
  • Argentina lidera la desaceleración económica en la región

Argentina lidera la desaceleración económica en la región

Entre las aventuras de Trump y la cruzada de Milei contra Keynes, la realidad económica impone sus propias reglas: menos crecimiento, riesgo de estanflación y un Estado ausente frente a los choques externos. Los datos de la CEPAL y el INDEC así lo confirman. ¿Qué esperar de un año en el que los discursos pesan más que el bolsillo de las grandes mayorías?

Compartir:

Compartir:

image-8

Los vaivenes de la política comercial norteamericana y la continuidad del conflicto en Medio Oriente, desde aquel 28 de febrero cuando EE.UU. e Israel decidieron atacar a Irán, han aumentado el clima de incertidumbre internacional y diversificado las estrategias de los países desarrollados para reconfigurar el mercado global. América Latina lidia con problemas heredados, proyectos truncos y años de estancamiento económico e inestabilidad política.  Argentina, le suma un gobierno que se vanagloria de destruir el Estado, y con él los mecanismos institucionales para amortiguar el impacto sobre los sectores que pueden verse más afectados: la industria, el comercio interno, los asalariados, los jóvenes y los jubilados. ¿Qué esperar de este año en un país acostumbrado a que las ganancias se las apoderan pocos actores, pero las pérdidas se socializan?

La semana pasada, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), perteneciente a la ONU, informó la baja en las expectativas de crecimiento para América del Sur, de un 2,9% a un 2,4%.  Argentina, en esa nómina, desciende un punto, del 4,4% de crecimiento a esperarse un 3,3%, en decir, el doble del promedio regional.  Como otros países vecinos, enfrentamos un contexto externo complicado, con conflictos bélicos entre las potencias mundiales que vuelven impredecible las condiciones del comercio exterior, genera condiciones financieras restrictivas y una presión inflacionaria global a partir del aumento del barril de petróleo. Todo eso se suma a las tendencias inflacionarias propias, la precarización laboral, el congelamiento de los ingresos de gran parte de los argentinos y un gobierno cuyo discurso ideológico es dejar que las cosas fluyan y atarse a las aventuras de Trump y Netanyahu.

La región se ve afectada por “una desaceleración del crecimiento de algunos de los principales socios comerciales de la región, como la Zona Euro, China e India, así como un menor dinamismo del comercio internacional”, sostiene el informe de CEPAL.  También se produce un crecimiento en los precios de los alimentos, lo que tiene un doble efecto: beneficia las exportaciones, pero favorece el aumento del costo de vida y la desigualdad, en economías que transitan por niveles de consumo interno deprimidos.  

Mientras se espera una mediana para la región mayor al 3% de inflación, Argentina alcanzó ese nivel en un solo mes, afianzando una tendencia en alza.  A eso se suma una caída de la actividad económica en febrero, según el INDEC, del 2,6%, con riesgo que se perpetúe en una estanflación (inflación con estancamiento económico).  En contraste con estos datos, unos pocos sectores, como agricultura, pesca y minería presentan resultados positivos, pero no hay una política activa del Estado que promueva la estimulación cruzada hacia otros sectores.

La vulnerabilidad de la región viene dada por arrastrar una tendencia de bajo crecimiento, que fue limando los recursos públicos para hacer frente a vientos adversos mediante políticas públicas distributivas, lo que los vuelve países con una alta exposición a choques externos.  Puede decirse, además, que la polarización política entre países, obstaculiza respuestas articuladas regionalmente para fortalecer los motores internos de crecimiento. 

El informe culmina recomendando “ampliar la movilización de recursos internos y externos, y fortalecer la gobernanza son factores fundamentales para impulsar políticas que dinamicen la inversión, aumenten la productividad y fortalezcan la resiliencia macroeconómica”.  Pero, claro está, es algo inesperado para un presidente que le dedica tanta vehemencia a desprestigiar a Keynes, incluso cuando intenta sin mucho tino ni gran convicción, frenar el aumento de los combustibles.  Más que la crisis, el problema es la falta de un plan de gobierno para enfrentarla que incluya el bienestar de todos los argentinos.

4Palabras

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Temas relacionados

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado

Publicidades

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: