Argentina / 6 mayo 2026

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Adorni: el costo de sostener a un advenedizo

Entre explicaciones insuficientes y datos que oscurecen la verdad, la figura del jefe de gabinete queda expuesta ante la justicia y la opinión pública. El aire “sorprendido” de los círculos periodísticos que lo protegían. Las posibles razones políticas detrás del hermetismo de un presidente que se niega a entregar a su amigo.

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adorni al carajo

Aunque le corresponda a la justicia dar su última palabra, tanto la información que obra en los tribunales como la que surge de las investigaciones periodísticas no despejan dudas con respecto al inusitado crecimiento patrimonial de jefe de gabinete Manuel Adorni y de su manejo discrecional de importantes cantidades de dinero en efectivo en dólares. Las explicaciones –pretendidas, presuntas y formales– dadas por el funcionario tanto en el ámbito legislativo como ante la prensa resultan tan inconsistentes como insuficientes. Oscurecen en lugar de esclarecer y con ello no solo se profundiza la sospecha, sino que abre paso a las especulaciones. Basadas también en el dato –este sí evidente– de que el funcionario ha mentido reiteradamente y que sus falsedades quedaron al descubierto frente a las evidencias aportadas por los testigos.

Para la justicia todas las personas son inocentes hasta que legalmente se demuestre lo contrario. Pero esa máxima no se aplica a la política. El derrotero de la opinión pública transita por otros carriles y “dictamina” con otros tiempos.

A ello se suma que –en el caso de Adorni– los círculos mediáticos y los periodistas que contribuyeron a su blindaje y al del gobierno desde la asunción de Javier Milei ahora no dudan en arremeter contra el funcionario, exponerlo y pedir explicaciones que los muestran increíblemente entre ofendidos, enojados y hasta traicionados en su buena fe. Solo ellos sabrán a ciencia cierta si lo que ahora se descubre verdaderamente los sorprende o es apenas una pose de toma de distancia en defensa propia. 

En todo caso, la posición de los grupos mediáticos y de los periodistas es también parte de los juegos de poder. Y no habría que admirarse de que quienes ayer fueron aplaudidores mediáticos hoy se transformen en implacables acusadores desde los micrófonos y las pantallas. Hay quienes hablan por sí mismos y quienes son voceros de otros. 

También están quienes perciben el malhumor social y no están dispuestos a inmolarse. 

Pero quizás lo fundamental sea que Adorni es un “advenedizo” al poder. No tiene “trazabilidad” en los círculos del poder y de los manejos económicos y tal vez por ese motivo ha cometido “errores” en los que no habrían incurrido otros personajes que igualmente se desempeñan en altos cargos pero que tienen escuela y habilidad para generar cobertura y no dejar huellas en enriquecimientos a costa del Estado y utilizando la función. Pero sobre éstos últimos la justicia no suele poner su mirada.

En otras palabras: ¿por qué se habría que sospechar que roba alguien que tiene mucho dinero o “la vida hecha”? Probablemente por eso. Porque la plata llama a la plata.

Solo para aclarar.

Lo antes dicho no es una defensa de Adorni, quien –salvo que aparezca alguna mano “milagrosa” que lo salve– terminará condenado por la justicia por los atropellos cometidos. Pero es sí para tener en cuenta que mientras el jefe de gabinete “se lleva la marca” hay otras y otros que –con carnet de socio vitalicio del “club de la casta”– están haciendo y continuarán haciendo su negocio con cargo al Estado que dicen detestar y querer demoler.



Quizás lo fundamental es que Adorni es un “advenedizo” al poder. No tiene “trazabilidad” en los círculos del poder y de los manejos económicos y tal vez por ese motivo ha cometido “errores” en los que no habrían incurrido otros personajes que igualmente se desempeñan en altos cargos pero que tienen escuela y habilidad para generar cobertura y no dejar huellas en enriquecimientos a costa del Estado y utilizando la función. Pero sobre éstos últimos la justicia no suele poner su mirada.

Pero la pregunta política central es ¿por qué Javier Milei sigue sosteniendo a Manuel Adorni en su cargo? 

Las respuestas a este interrogante solo las puede dar el presidente. Pero ante la falta de ellas valen las hipótesis. 

La primera es que, estando en uno de sus peores momentos en cuanto a credibilidad política y en medio de una economía que tampoco regala éxitos, remover al jefe de gabinete sería una señal de debilidad del propio Milei y de su hermana la “jefe” Karina. Por personalidad y aún en la peor crisis el presidente difícilmente acepte una derrota.

Otra alternativa es que lo que sucede con Adorni sea apenas la punta de un iceberg que podría arrastrar no solo al jefe de gabinete sino a otros integrantes del poder. Soltarle la mano a Adorni podría entrañar grave riesgo para la estabilidad del gobierno libertario.

Menos probable es que el presidente crea ciegamente en la inocencia de su amigo y –contra toda evidencia– sostenga, como lo ha dicho, que todo es una confabulación montada por los “kukas”, los periodistas y hasta una parte del empresariado que antes lo apoyó y hoy creen que ya no es útil a sus intereses. Esta última hipótesis explicaría por qué Milei decidió inmolarse junto a todo su gabinete sumándose al burdo espectáculo montado por el oficialismo en Diputados.

Dado que nos movemos en el terreno de las hipótesis podríamos seguir hasta el infinito. No vale la pena.

Quizás sea suficiente pensar que Adorni es Milei y es Karina, y que Karina y Milei son Adorni. Los tres son parte de una alianza de poder que necesita de cada uno de ellos. Entregar a uno quizás no implique una caída, pero sí sería admitir una grave derrota que los debilitaría y pondría en riesgo el proyecto en el que está embarcada LLA. Para usar un término muy utilizado por el presidente, pero con otra acepción… sería como irse al carajo.

 

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