Argentina / 19 julio 2026

temperature icon 12°C
Edit Template

El algoritmo del desguace

Mientras el fútbol ofrece una alegría pasajera, la gestión de Milei acelera el desmantelamiento científico, la entrega de recursos y el alineamiento militar. Entre la desarticulación estatal y las internas de un campo popular replegado, Luisa Valmaggia convoca a recuperar la militancia ciudadana y el protagonismo en las calles para defender la soberanía.

Compartir:

Compartir:

Esta imagen muestra al presidente argentino Javier Milei durante el Tedeum del 9 de julio de 2026 en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.

Estamos entre partido y partido de la selección, con el alma en la boca, parafraseando a ese enorme poeta y letrista que fue Homero Espósito: “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento”. Entre fechas patrias a las que, con discursos de circunstancias, este gobierno sigue vaciando de contenido —al igual que a las palabras—, así vamos transitando esta parte del año y este proceso desarticulador en el cual cuesta ver dónde está el límite para tanta entrega por parte de la gestión de Milei y sus aliados circunstanciales, empeñados en que no queden vestigios de lo que alguna vez soñaron nuestros próceres emancipadores.

Que sirva la historia para ver el camino recorrido y comprobar el retroceso y el rumbo contrario abrazado por Milei y el poder real, y que sirva el fútbol para emocionarnos hasta las lágrimas y aprender que, con un objetivo claro y un buen equipo, podemos acercarnos más a lo que la gran mayoría desea transversalmente: que Argentina gane y salga victoriosa, no solo en lo deportivo.

Estas semanas fueron especialmente trágicas para la soberanía energética, científica y nuclear. Mientras despedían a 170 profesionales de distintas dependencias de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con la Gendarmería ingresando a los edificios y reprimiendo, el ministro Luis “Toto” Caputo anunciaba que Maitner Energy presentaba una iniciativa privada por 1.200 millones de dólares para construir un nuevo reactor nuclear en la Argentina, algo que podría hacer la propia CNEA. 

El nivel de desfinanciamiento que hizo el Estado, en cabeza de Milei, sobre el sistema científico-tecnológico es brutal: en tres años hubo un 46,5% menos de recursos para el área. Según la mirada de expertos, será difícil rearmar algo que llevó décadas en infraestructura y profesionales. La inversión es la más baja desde 1972 y, en el año en curso, apenas llega al 0,151% del PBI.

Luego, los operativos militares con EE. UU. en la provincia de Córdoba, que no fueron aprobados por el Congreso y que pasan inadvertidos para el común de los ciudadanos en una acción denominada Daga Atlántica 2026. Un alineamiento dependiente de nuestras fuerzas armadas, subordinadas al gobierno imperialista más destructivo e invasor en cabeza de Donald Trump.

El nivel de desfinanciamiento que hizo el Estado, en cabeza de Milei, sobre el sistema científico-tecnológico es brutal: en tres años hubo un 46,5% menos de recursos para el área.

Salto de un tema a otro porque la realidad aparece fragmentada, rota, y es difícil pensar en un todo armónico. Han logrado romper la vida, también algunas certezas, trastocar valores y negarnos la posibilidad de soñar un futuro porque el presente nos tiene atrapados en la subsistencia. A pesar del Mundial, el gobierno sigue avanzando sin demora en la arquitectura legal para terminar la tarea que vino a realizar a partir de 2023: la entrega total de nuestra soberanía, dejándonos como un apéndice de EE. UU., por no usar el término colonia, en particular en el mes de la declaración de nuestra independencia.

La inviolabilidad de la propiedad privada no es nada más ni nada menos que un proyecto de ley que remueve los obstáculos para que cualquier empresa o particular extranjeros puedan adquirir tierras sin límites, ampliando las posibilidades de desalojos y expropiaciones, así como la realización de actividades comerciales en territorios afectados por incendios. En última instancia, es ponerle el moño a lo que ya empezó con la modificación de la ley de glaciares, que permite actividades que ponen en riesgo la soberanía y la preservación del recurso hídrico, expulsando a poblaciones originarias y dejando tierra arrasada cuando terminen de llevarse las riquezas.

Pensaba en aquellos y aquellas que en algún momento supieron invocar y convocarnos a construir la Patria Grande, que acuñaron la frase “la Patria es el otro”. ¿Qué pasó entre ellos para que hoy se tiren con munición gruesa, dando por tierra esa invitación a sumarnos a un proyecto emancipador? Hay más heridos graves entre las filas amigas que en las enemigas del pueblo, y esas heridas son propinadas por los de un mismo bando. ¿En qué momento la política se transformó en un algoritmo y dejó de movilizar en las calles? ¿Cuándo dejamos de hablarle al ciudadano y a la ciudadana, y de invitarles a ser protagonistas?

Ahora que conmemoramos los 210 años de nuestra independencia, quizá sea bueno recordar que fueron hombres y mujeres diversos los que la llevaron adelante, pero que tenían claro qué querían construir: una nación soberana, y para ello pusieron el cuerpo, la voluntad y la pasión. Cuando en unos días se termine el Mundial, esa alegría pasajera que nos da el fútbol dejará un vacío oscuro que solo podrá llenarse con el protagonismo en las calles, pero no para celebrar el fútbol, sino para acompañar cada lucha, cada demanda, la defensa de cada derecho en riesgo y la posibilidad de un destino común que nos devuelva el sentido de una nación y un pueblo soberanos. Sin esa comprensión y sin esa militancia ciudadana, difícilmente podamos torcer un futuro que se presenta amenazante.

 

4Palabras

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: