Sindicatos tironeados: el espanto a Milei los une pero la interna peronista los separa
Con el poder sindical acorralado tras casi tres años de gestión libertaria, las centrales obreras coinciden en el rechazo a un nuevo mandato de Javier Milei. La fractura entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof y la falta de un candidato de consenso paralizan cualquier estrategia posible.
- septiembre 11, 2026
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Si hay algo en lo que coinciden todos los sindicatos es que Javier Milei no debe ser reelegido en 2027. “Sería fatal”, advierten en público y privado. En sus casi tres años de gobierno los arrinconó y les quitó gran parte de su poder de fuego. La caída del empleo registrado hizo el resto. El problema es la alternativa. Miran al peronismo, pero la interna Cristina-Axel pone en suspenso todo. Algunos ya eligieron, otros miran con cautela. Por las dudas, están los que no descartan un outsider como Dante Guebel.
El experimento libertario ha sido negativo para los sindicatos. Parafraseando al propio Milei, se puede decir que fue un objetivo buscado del modelo. Cada vez que pudo les quitó poder. El punto máximo fue la reforma laboral, limitando la huelga y los convenios colectivos de trabajo. “Este gobierno es ‘palo o látigo’: no tiene muchas vueltas de negociación en eso”, afirmó a este medio Jorge Sola, cosecretario general de la CGT. Si renueva Milei, todo sería peor, piensan todos.
La esperanza, entonces, está puesta en lograr un cambio de gobierno con un signo político más afín que revierta retrocesos o, al menos, tenga a los sindicatos como interlocutores válidos.
En Azopardo 802 desean que el peronismo vuelva al poder y apuestan por ello, pero la crisis de conducción empioja todo. Crecen las críticas a una interna entre los dos socios mayoritarios -Cristina y Axel- y se extiende una cautela sobre el futuro inmediato. Es la postura clara de, al menos, Cristián Jerónimo (vidrios) y Jorge Sola (seguros), dos de los cosecretarios generales. El tercero, Octavio Argüello (camioneros), está más cerca de Axel Kicillof, si se tiene en cuenta el vínculo que fue construyendo con Hugo Moyano.
Quien hace campaña abierta por Kicillof es Héctor Daer, excosecretario general de la CGT y hoy secretario del Interior. Hace poco, estuvo en el acto del que participó el gobernador bonaerense en la CGT Chaco. “Es el mejor candidato a presidente del peronismo”, dijo sin tapujos. En Azopardo le bajaron la espuma y lo acusaron de “mandarse por la suya”.
La esperanza, entonces, está puesta en lograr un cambio de gobierno con un signo político más afín que revierta retrocesos o, al menos, tenga a los sindicatos como interlocutores válidos.
Cuando le preguntan a Sola sobre la interna da vuelta la ecuación: “Si lo primero que se discute son las condiciones para elegir candidato, o quién va a ser el candidato, estamos empezando al revés: primero hay que generar el proyecto”. No se quedó ahí. Abiertamente pide un lugar en la discusión que se lleva adelante en las cúpulas peronistas. “El reclamo es siempre el mismo: insisto, la puerta la golpeamos y si no la abren, tenemos que patearla”, advierte.
Una de las últimas participaciones políticas relevantes de Jerónimo fue en la Cumbre del Peronismo Federal impulsada por los diputados Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz. “Sabemos que tenemos la responsabilidad de construir un país distinto, con movilidad social ascendente, con dignidad y con oportunidades para todos”, dijo entonces. Hace un tiempo era uno de los dirigentes que se había reunido con el pastor Dante Guebel y no había visto mal su posible candidatura. En su entorno aseguran que está a la espera, viendo cómo decanta el malestar social que se visibilizó con la crisis de los endeudados.
Ahora está Italia, preparando un encuentro con el mismísimo papa León XIV en el Vaticano, en el marco del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo socioambiental Norte-Sur. Lo acompaña Gerardo Martínez (UOCRA), el “canciller” de la CGT. Intentarán entregarle un documento sobre la situación social del país y pedirle una audiencia para cuando visite el país.
En esa línea, la CGT sigue preparando un programa político propio para discutirlo con todos los candidatos presidenciales que puedan, salvo Milei, claro. Buscan ampliar los apoyos, imprescindibles para enfrentar un hipotético gobierno. “El peronismo es imprescindible e importante, pero solo no alcanza, porque enfrente hay un abanico de derecha y centroderecha al que hay que enfrentar”, dijo Sola.
Más allá de la cúpula cegetista, hay varios dirigentes sindicales que ya están tomando partido en la interna peronista. En la CTA de los Argentinos hay una base importante que apoya a Kicillof, con Hugo Yasky y Roberto Baradel a la cabeza, hoy en CTERA en el armado sindical nacional. También hay dirigentes de la CGT como Carla Guadensi de Sipreba y secretaria de géneros de la central. Otra dirigente importante es Maia Volcovinsky, de la UJPN, y quien estuvo cerca de quedar en el triunvirato.
Del lado cristinista, siguen firmes Vanesa Siley, de Sitraju y diputada nacional, Mario “Paco” Manrique (SMATA), y Abel Furlán (UOM), entre otros. Sergio Palazzo (Bancaria) sigue con buenos vínculos con la expresidenta, pero tiene una distancia equidistante en la interna. Preferiría que llegaran a un acuerdo, como la mayoría del peronismo. Si podrán alcanzarlo antes de las elecciones hoy está en duda. Hasta ahora la única coincidencia alcanzada es defender las PASO. Es la única herramienta que aparece para resolver una pelea con dinámica autodestructiva y difícil de resolver.
@gonmagliano
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