La Lepra mendocina se aleja en la punta y Boca se luce
Entre empanadas de cangrejo en Rusia y resacas psicodélicas en Corea, la redacción de 4Palabras analiza una fecha frenética. Mientras la "Lepra" mendocina humilla en el clásico y se adueña del torneo ante el silencio mediático, Boca brilla con sus figuras y River sufre para ganar. Un repaso ácido por la crisis de Avellaneda, el bostezo de Estudiantes y la caída del Calamar.
- abril 28, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Mientras nos servimos el décimo café del día en la redacción de 4Palabras, nos sorprende el teléfono. Todavía no dan las doce de la noche, pero Yevgeny Vogarin apura la llamada internacional clandestina para averiguar los resultados de la fecha del fútbol nacional.
—¿Cómo anda, profesor querido? —apura el ciudadano de Vladivostok.
—Perfecto, estimado Yevgeny.
—Estábamos con Helga haciendo unas pirozhkis (empanaditas fritas rellenas de pescado) y nos dieron ganas de llamar un poco antes.
—¿Y de qué las rellenaron?
—Le entramos al cangrejo real de Kamchatka; un elixir, diría el Coco Basile.
—Estupendo. Ahí entra Cho.
—¿Cómo andan, amigues? —se presenta el coreano del norte, que se levantó tarde porque tuvo una fiesta electrónica clandestina anoche en el galpón de la cooperativa.
—Con mucha manija de resultados —acota el ruso, que se come las empanaditas como caramelos.
—Bueno, les cuento. Independiente Rivadavia de Mendoza les pasó el trapo a todos. Nadie lo tenía al comienzo del campeonato y, con el triunfo en el clásico mendocino, se quedó con la punta de todo. Boca ganó, goleó y gustó y se acomodó en el segundo puesto del Agrupamiento A, a un punto de Estudiantes de La Plata, que sigue sin jugar al fútbol pero mantiene la punta. Vélez, que venía como el más pintado, se quedó al final: empató y quedó tercero. En el Grupo B, lo dicho: los mendocinos lejos del resto. Lo siguen en segundo lugar River y Argentinos Juniors, que sorprende. Desbarranca Central.
—Yo le apostaba a Vélez… al final se me mancó.
—Bueno, Vogarin, tranquilo, faltan los playoffs —señala el coreano, que denota en su voz fisura de hongos alucinógenos.
—¿Qué hicieron los mendocinos? —tira el ruso.
—33 puntos, Yevgeny. No paran de ganar. Esta vez le tocó a su clásico, Gimnasia de Mendoza, que se comió cinco. Arrancó ganando Gimnasia con gol del paraguayo Blas Armoa. Estaba recaliente el partido; de hecho, dos se trenzaron a dar una lucha al estilo Titanes en el Ring en el medio de la cancha, y después vino el empate de un futbolista argentino que se llama Sheyko Studer. Así terminó el primer tiempo. Pero en el segundo, Fabrizio Sartori puso el segundo para Independiente. Se descontroló Gimnasia; un tal Saavedra agarró de los pelos a un rival y lo echaron. Gimnasia quedó con diez y se vino la seguidilla «como dicen los niños ahora». Otro paraguayo, Alex Arce, metió el tercero; Leonardo Costa el cuarto y, casi al final, Leonel Bucca el quinto. Todos hacen goles. Sebastián Villa participó en todos los goles: es el asistidor del torneo.
—¿Nadie dice nada en los medios masivos deportivos, verdad? —acusa el coreano, que mueve la cabeza de un lado a otro tratando de estabilizarse.
—Ni se enteraron, creo. Además, está la disputa entre los medios porque este equipo es del dueño del Grupo Vila.
—Conflicto mediático y futbolístico en Argentina… qué raro. Me encanta —apunta con ironía el ruso.
Independiente Rivadavia de Mendoza les pasó el trapo a todos. Nadie lo tenía al comienzo del campeonato y, con el triunfo en el clásico mendocino, se quedó con la punta del grupo y la tabla general. Boca ganó, goleó y gustó y se acomodó en el segundo puesto del Agrupamiento A, a un punto de Estudiantes de La Plata, que sigue sin jugar al fútbol pero mantiene la punta. Vélez, que venía como el más pintado, se quedó al final: empató y quedó tercero. En el Grupo B, lo dicho: los mendocinos lejos del resto. Lo siguen en segundo lugar River y Argentinos Juniors, que sorprende.
—¿Y Boca, Boca, Boca? —delira el norcoreano.
—Boca sacó a relucir su brillo en Florencio Varela. Su hinchada ocupó la cabecera visitante y tocó, jugó y ganó. Milton Giménez hizo el primero. Alan Velasco hizo el segundo. En una gran jugada colectiva, el paraguayo Adam Bareiro metió el tercero y cerró la cuenta el uruguayo Miguel Merentiel, que puso cifras definitivas. Los argentinos Paredes, Zeballos y Aranda (que no es Darío porque juega bien) metieron pases, asistencias y fútbol a lo loco.
—Qué hermoso: los pibes argentinos tocan y los extranjeros la meten —vuelve a tirar el estiletazo el ruso.
El coreano sorprende con una pregunta colmado de resaca:
—Me enteré, profesor, que el Club Artístico Libertad hizo un nuevo trabajo discográfico.
—Sí, Cho. Se llama Instrucciones para derribar un satélite.
—Qué hermosos esos muchachos —explota el norcoreano, que se tumba para un costado en su hamaca paraguaya.
—Me gusta el nombre de esa orquesta y de la composición. Eso sí, no apto para soviéticos, imagino. Y siguiendo la línea, ¿qué hace Estudiantes? —apunta el ruso en tono cómplice.
—No se sabe bien. Estudiantes de La Plata y Talleres de Córdoba aburrieron a propios y extraños. Casi no llegaron al arco. Ordinarios los planteos de Tévez y del Indio Medina, y aún más ordinarios los ejecutantes. Pero ahí los tenés, Yevgeny: ambos clasificados para los octavos de final.
—¿Y River Plate, tu grato nombre, profe? ¿Qué se sabe? —consulta el coreano.
—A River le viene costando la cosa. Parecía fácil: Aldosivi de local. Se puso en ventaja con gol de Giuliano Galoppo en el primer tiempo, pero el Tiburón marplatense lo empató en el segundo tiempo a través de Aldo Tomás Fernández. Se deprimía la gente hasta que, faltando unos minutos, Facundo Colidio metió el segundo y, como a los 97′, el niño ecuatoriano Kendry Páez puso el tercero.
—¿Ganó Di María? —vuelve a ironizar el ruso, que lleva comidas doce empanadas de cangrejo real en lo que va de la charla.
—Le ganó con lo justo a Estudiantes de Río Cuarto.
—¿Hizo gol de penal Angelito? —dice el norcoreano y suelta una carcajada de hongos lisérgicos.
—No, Cho. Pero te cuento que el Tense volvió a caer. Esta vez de local a manos de San Lorenzo, que también llevó público visitante.
De golpe se acallan las risotadas. Se hace un silencio sepulcral en la comunicación.
—¿Hacía falta, profesor? ¿Se la guardó para bajonear, profesor?
—No, Cho. Solo datos.
—Vamos a pasar el mal trago de Cho. Independiente y Racing, ¿siguen jugando el torneo o qué? —afiladísimo lanza el habitante de Vladivostok.
—No están en su mejor momento. El Rojo de Avellaneda no está tan mal, pero le otorgó su primera victoria en el campeonato al Deportivo Riestra. Fue 2 a 0 a pesar de las insistentes fallas del arquero Yeid de Riestra. Y Racing empató de local con Barracas Central.
—Es un blues Avellaneda —dice un tanto repuesto el norcoreano, hincha de Platense.
—Camaradas, se les quiere —se despide el ruso, que va por la decimoquinta empanadilla.
—Mucho, chiques —cierra el norcoreano, mientras come pastafrola seca porque alega que hace bien para la acidez de estómago.
—Gracias por ser parte de la comunidad cuatropalabrista. Se les quiere y no se olviden nunca que:… Chipi chipi bom bom bom. Esta canción durará por siempre, por eso mismo yo la hice así. Una canción sin amor, sin dolor. La canción sin fin.
4Palabras
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