El Mundial de la geopolítica del miedo: récords y canalladas
La Copa del Mundo 2026 arrancó en el Estadio Azteca con un trasfondo de rigurosos controles y decisiones polémicas. Mientras México sellaba su primer triunfo en un partido inaugural y el árbitro repartía tarjetas rojas, las restricciones de la FIFA, los conflictos geopolíticos con planteles retenidos y la violenta represión a manifestantes en las afueras de la cancha expusieron la faceta más tensa y corporativa de un torneo marcado por el negocio.
- junio 12, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Sin lugar a dudas este es el Mundial de los récords, las novedades y las canalladas. Tiene tres sedes, tres inauguraciones, 64 equipos, 1.248 jugadores, las entradas más caras de la historia, represión en la puerta, muchedumbres de deportados y expulsados por portación de cara en aduanas, aeropuertos y pistas de aterrizaje. Drones que espían los entrenamientos de los equipos. Prohibición de llevar termitos para tomar agua y/o mate. Experiencias exclusivas para millonarios, como pagar casi 80 dólares para que tu nombre aparezca en las pantallas del estadio. Minirestaurantes a la altura del córner donde se puede ver el partido sentado cómodamente con platos y bebidas exclusivas para degustar, y hasta restricciones a los bares para transmitir los partidos.
En este maravilloso clima de cordialidad y fraternidad internacional, arrancó el Mundial 2026 con la ceremonia de inauguración en el Estadio Azteca. Estuvieron en la fiesta Lila Downs, que dio el toque progre, y Shakira, que interpretó “Dai Dai”, la canción oficial del evento, junto al nigeriano Burna Boy. También participaron el grupo mexicano Maná, el cantante venezolano Danny Ocean, Los Ángeles Azules, Belinda, el colombiano J Balvin y cerró la actriz Salma Hayek. Llamativamente, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, pegó el faltazo. Después se sacó fotos festejando.
Al rato, hubo un partido que jugaron el local, México, contra Sudáfrica. Los mexicanos arrancaron con ganas, presionaron y, a los 8 minutos, los africanos quisieron tocar desde el fondo, pero se avivó Erik Lara. La robó y se la pasó a Julián Quiñones, quien definió de caño y puso el 1 a 0. Los sudafricanos se pusieron una remera parecida a la de Brasil. Solo eso. A los 66 minutos, Raúl Jiménez aseguró la victoria local con un remate de cabeza al segundo palo, luego de una gran asistencia de Roberto Alvarado. Pudieron haber entrado algunas más, pero Ronwen Williams puso las manos.
El arbitraje del brasileño Wilton Sampaio rompió récords históricos para un debut mundialista: sacó tres tarjetas rojas. A Sphephelo Sithole por cortar una jugada de gol contra Brian Gutiérrez; a Themba Zwane tras una extraña infracción revisada en el VAR; y César Montes, defensor y capitán mexicano, se fue expulsado sobre el final tras cortar un contraataque fuera del área. Raro. Además, Sampaio nos mostró con su camarita jugadas del partido. Ojo con los árbitros en este mundial. Llevan micrófonos y cámaras: son sonidistas, camarógrafos y, a la vez, tienen que hacer de réferis.
Pero este mundial no se trata solo de fútbol. Tiene múltiples dimensiones para analizar. Es uno de los eventos geopolíticos más importantes del año. Quizás sea por eso que Omar Artan, de 34 años, considerado por la Confederación Africana de Fútbol (CAF) como el mejor árbitro del continente en 2025, iba a convertirse en el primer referí somalí en dirigir en una Copa del Mundo. Sin embargo, su sueño terminó al aterrizar en Miami.
Las autoridades estadounidenses le denegaron la entrada pese a disponer de la documentación necesaria. No contentos con la expulsión, el hecho tuvo un capítulo para analizar por algún organismo internacional. Pasó once horas siendo interrogado por agentes fronterizos sobre la situación política de Somalia y sus posibles vínculos con el grupo yihadista Al Shabab. Pero la cosa no terminó ahí; según contó él mismo al New York Times, fue trasladado a una celda y permaneció retenido durante varias horas adicionales antes de ser embarcado en un vuelo de regreso a Estambul.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) justificó la decisión alegando que, durante una inspección adicional, aparecieron “problemas de verificación de antecedentes” e información que, según la versión oficial, apuntaba a supuestas asociaciones con personas vinculadas a organizaciones terroristas. Artan negó cualquier irregularidad. “Tenía todos los documentos en regla. Solo intentaba cumplir el sueño de mi vida”, aseguró tras ser deportado.
Este mundial no se trata solo de fútbol. Tiene múltiples dimensiones para analizar. Es uno de los eventos geopolíticos más importantes del año. Quizás sea por eso que Omar Artan, de 34 años, considerado por la Confederación Africana de Fútbol (CAF) como el mejor árbitro del continente en 2025, iba a convertirse en el primer referí somalí en dirigir en una Copa del Mundo. Sin embargo, su sueño terminó al aterrizar en Miami.
Hace unos días, la selección de Uzbekistán vivió un momento único al bajar del micro para disputar un partido amistoso ante Países Bajos en Nueva York: el plantel fue revisado por seguridad con detectores de metales y perros. Un equipo de seguridad puso en fila a los integrantes del equipo para revisarlos uno por uno con un detector de metales, haciéndoles dejar sus bolsos personales en el piso. Luego, un perro iba revisando mochila por mochila. Después del inesperado operativo, los jugadores fueron liberados y pudieron jugar su partido amistoso con la selección de Países Bajos.
El delantero de Irak, Aymen Hussein, fue retenido en el aeropuerto O’Hare de la ciudad de Chicago. Según informaron fuentes iraquíes, fue tratado “como si de un terrorista se tratara”. Fue liberado tras pasar siete horas de interrogatorio. Según parece, lo confundieron con otro pibe que se llama igual y es buscado por la policía.
La selección de Irán es el caso más emblemático. Luego de meses de idas y vueltas sobre su participación en la Copa del Mundo, recordemos un pequeño detalle: está en una especie de tregua errática tras intercambiar bombazos con Israel y Estados Unidos, esto no fue excusa para no jugar el mundial, pero sí tiene sus restricciones. Decidieron no parar en Estados Unidos; se mudaron a México, pero los partidos los juegan en suelo estadounidense. Entonces, las autoridades migratorias y de aduana yanquis decidieron que solo podrán ingresar a territorio estadounidense el mismo día de los partidos y deberán abandonar el país inmediatamente después. Otro dato es que varios funcionarios de la federación iraní, incluido su presidente Mehdi Taj, no obtuvieron autorización para ingresar.
La preparación de la selección de Argelia quedó en medio de una controversia inesperada luego de que trascendiera que un canal de televisión de Estados Unidos obtuvo imágenes, a través de un dron, de una práctica que había sido declarada estrictamente privada por el cuerpo técnico.
Ya que estamos con la tele, la FIFA endureció las medidas de protección de los derechos audiovisuales y estableció nuevas restricciones para hinchas, medios de comunicación, creadores de contenido, bares, restaurantes y hoteles. No estará permitido transmitir partidos en vivo por redes sociales ni publicar goles, jugadas, penales o fragmentos de los encuentros sin autorización. Quienes vayan a la cancha tampoco podrán retransmitir acciones del juego ni grabar las pantallas gigantes instaladas dentro de los recintos. Bares, restaurantes y hoteles necesitarán autorización para proyectar partidos del Mundial en espacios destinados al público. Se dice que, en algunos países, la violación de derechos de autor podría derivar en sanciones penales, además del bloqueo de contenido y el decomiso de equipos.
La FIFA prohibió explícitamente el acceso de los espectadores con botellas de agua reutilizables a los estadios durante la competición que tendrá lugar en Estados Unidos, Canadá y México. La excusa es siempre la seguridad. Dicen que esto va a evitar posibles lesiones de los futbolistas si cualquier tipo de elemento es lanzado desde las tribunas al campo de juego. Esta insólita medida, dicen, generó polémica puertas adentro en la FIFA, ya que la nueva política estaría muy influenciada por motivos comerciales. Ante la imposibilidad de poder llevar sus propias botellas y recargarlas en la cancha, los hinchas no tendrán más alternativa que comprar las bebidas de la marca Coca-Cola, uno de los principales sponsors de la competición, que serán las únicas que se comercializarán dentro de cada sede.
Para coronar esta nueva dimensión del fútbol y el mundial, miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), familias de desaparecidos, indígenas y jubilados se hicieron presentes en la sede del arranque de la Copa del Mundo y fueron apaleados por la policía, que armó un cerco alrededor del estadio.
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