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Se viene el Mundial más caro de la historia

Seguir a una selección costará cinco veces más que en Qatar. Mientras la FIFA lanza remanentes para incentivar ventas, los hinchas denuncian una “burbuja de aumentos”. Completar el álbum de 980 figuritas podría costar hasta un millón y medio de pesos, reflejando la escala de un torneo que busca facturar en cada rincón.

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Imagem ilustrativa de album del mundial

A ver, chikles, repasemos algunas cuestiones y novedades del Mundial porque falta un mes y pico. Arranca el 11 de junio en el Estadio Azteca. Es la primera vez con 48 equipos y tres países anfitriones. Va a durar 39 días. Son 104 partidos. Se suma la fase de dieciseisavos de final. Habrá cooling break por tiempo, las entradas pueden llegar a valer más de 10 mil dólares. En la final habría un show musical de media hora de Coldplay (para progres con poco compromiso político-musical). Los amigos de Donald Trump quieren bajar a Irán y subir a Italia. Pero los iraníes –a pesar de estar en guerra con Estados Unidos– quieren ir al mundial. Los verdes alemanes y grupos políticos holandeses alientan un boicot por la guerra. Los mexicanos denuncian aumentos delirantes de precios y falta de agua. Completar el álbum de figuritas con mucha suerte puede llegar a costarte entre un palo y un palo y medio. Con suerte.

Empecemos con el desglose. El mundial arranca el 11 de junio en México y termina el 19 de julio en Nueva Jersey. Son 104 partidos en total. Es decir, 40 más que en la edición anterior. El nuevo formato incluye 12 grupos de 4 equipos. Clasifican los dos primeros de cada grupo y los 8 mejores terceros. Se suma la ronda de dieciseisavos de final.

Hay tres países sedes: México con la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Canadá va con dos: Toronto y Vancouver. Y Estados Unidos con once: Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York/Nueva Jersey, Filadelfia, San Francisco y Seattle. 

Aunque la FIFA reporta que vendió millones de entradas, hay una sensación y/o percepción de “pocas ventas” y críticas masivas por el sistema de comercialización. Los precios están un poco altos, digamos. El titular de la FIFA, el inefable Gianni Infantino, había dicho que iba a haber entradas desde 21 dólares, pero al abrirse la fase de “última hora” el 1 de abril algunos precios subieron hasta alcanzar los 10.990 dólares para la final. La “Messimanía” estaría provocando que, para el partido en Miami contra Austria del 26 de junio, un asiento en las primeras filas del Hard Rock Stadium en la reventa estaría cotizando en 14.500 dólares.

Seguir a una selección desde la fase de grupos hasta la final costaría un mínimo de 6.900 dólares solo en tickets, casi cinco veces más que en Qatar 2022. Algunos de los partidos con menor movimiento son los de la selección de Estados Unidos. El partido contra Paraguay vendió unas 41.000 entradas de 70.000 disponibles.

A eso se suman los costos logísticos: los hinchas denuncian una “burbuja de aumentos”. Aunque algunos hoteles empezaron a bajar los precios por la baja demanda de reservas, el costo total del viaje se estaría yendo al carajo. Ante esta situación, la FIFA lanzó un nuevo lote de entradas el 22 de abril para los 104 partidos, intentando incentivar las ventas.

Por otro lado, arrancó el clásico de los chicos que se lastiman segundos antes de arrancar un mundial. Tenemos los casos del delantero alemán Serge Gnabry, que hace un par de días se habría roto los aductores. El brasileño Estêvão Willian habría sufrido un desgarro. El francés Hugo Ekitiké se habría roto el tendón de Aquiles. El brasilero Rodrygo Goes se rompió los ligamentos cruzados; Luis Malagón de México se rompió el tendón de Aquiles. Los argentinos Valentín Carboni (rotura de ligamentos cruzados) y Juan Foyth (rotura del tendón de Aquiles) quedaron afuera. El español Samu Aghehowa tiene rotura de ligamentos cruzados y el famoso entre los niños Jack Grealish de Inglaterra se hizo una fractura por estrés en el pie derecho. Además, están los casos de los niños “entre algodones”, que hasta el momento serían el astro español Lamine Jamal, el croata Joško Gvardiol y Alisson Becker y Eder Militao de Brasil.

Aunque no se usará oficialmente para expulsiones temporales la tarjeta azul, la FIFA confirmó que los árbitros llevarán un dispositivo electrónico que les avisará instantáneamente si una jugada de fuera de juego es milimétrica, eliminando las esperas largas del VAR. Las decisiones deberían tomar menos de 20 segundos (cuac).

Se implementará el cooling break o pausa de hidratación porque se juega en el verano norteamericano. La regla dice que se activa el cooling cuando el árbitro, basándose en el índice WBGT, señala que la temperatura supera los 32 grados. La pausa es obligatoria y dura 3 minutos. Será a los 30 y 75 minutos de juego y dará pie a un baño sagrado de comerciales para la TV. Para que los equipos no pierdan ritmo, el tiempo que dure la pausa se va a recuperar en el adicional, entonces podemos ver partidos con más de 10 minutos de adición.

Vamos a tener un espectáculo de medio tiempo en la final, amigos. Estará liderado por Coldplay, pero también contará con la participación de múltiples artistas invitados para representar a los países anfitriones y la diversidad global (Uffffffffffffffff).

Sigue la incertidumbre sobre la participación de Irán. Aunque la FIFA confirmó su presencia, existen sectores que presionan por su exclusión. Un tal Paolo Zampolli, enviado de la administración Trump, sugirió a la FIFA que Italia tome el lugar de Irán.

En cuanto a los movimientos y denuncias de boicot hay diversos frentes liderados por organizaciones sociales, políticos y colectivos ciudadanos. En Alemania, dirigentes del Partido Verde y activistas de derechos humanos cuestionaron la participación de su seleccionado en el torneo debido a la guerra, las amenazas de Trump de anexarse Groenlandia y al uso de datos personales de redes sociales y teléfonos para quienes entren a Estados Unidos a ver el Mundial.

En España y Países Bajos, sectores políticos pidieron el boicot en protesta por las intervenciones militares estadounidenses. En México, diversos colectivos sociales formaron el “bloque de resistencia”. Denuncian que el Mundial acelera el desplazamiento de comunidades locales, aumenta desmedidamente los precios de los alquileres y ni hablar de la falta de agua potable. Otros grupos sociales, liderados por Amnistía Internacional y Human Rights Watch, advierten sobre posibles detenciones arbitrarias y deportaciones por parte de agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que anda patoteando gente.

En cuanto a la geopolítica del fútbol, sigue la incertidumbre sobre la participación de Irán. Aunque la FIFA confirmó su presencia, existen sectores que presionan por su exclusión en caso de que escale el conflicto bélico impulsado por Estados Unidos e Israel. Según el Financial Times, un tal Paolo Zampolli, enviado de la administración Trump, sugirió a la FIFA que Italia tome el lugar de Irán. El inefable Infantino confirmó que Irán participará “con seguridad” en el torneo, subrayando que el fútbol debe mantenerse separado de la política, jajaja.  

El ministro de Deportes de Italia, Andrea Abodi, calificó la propuesta como «inapropiada”. Dijo: “La clasificación se gana en la cancha”. Hasta hoy Irán sigue confirmado en el grupo G y debutaría el 15 de junio. La Embajada de la República Islámica de Irán en Italia emitió un pronunciamiento: “El fútbol pertenece a los pueblos, no a los políticos”(más jajaja).

Será todo un tema a analizar si Irán finalmente juega el Mundial en Estados Unidos mientras esté la amenaza y/o la ejecución concreta de acciones militares norteamericanas contra territorio iraní. No es exactamente lo mismo, pero nos lleva a reflexionar en algún momento en qué condiciones participamos del Mundial de España 1982, en plena guerra de Malvinas.

Pero si vamos a lo importante completar el álbum oficial del Mundial 2026 tiene un costo base de aproximadamente 280.000 pesos en el caso de que no te salga ninguna repetida. Cosa imposible. Esta edición es la más grande de la historia con 980 figus y 112 páginas. Cada paquete vale entre 2.000 y 2.500, depende del quiosco al que vayas. Trae siete, a diferencia de las cinco de antes. El álbum de tapa blanda sale unos 15.000 pesos y el de tapa dura entre 25.000 y 30.000. 

El cálculo estimado para llenarlo dependerá de la suerte y la capacidad de intercambio del coleccionista. El escenario ideal (sin repetidas) necesita de 140 paquetes para alcanzar las 980, lo que nos da los 280.000 pesos. Escenario cambiando en la escuela y en el Parque Rivadavia: puede andar por los 400.000 o 500.000 pesos. Y el escenario comprando y comprando sin cambiar, bancándose las repetidas, puede andar, dependiendo la suerte, entre 1.000.000 y 1.500.000 pesos moneda nacional.

Un regalito para los que llegaron acá. Habrá una “Cápsula del Tiempo” de la FIFA. Hace unos minutos se anunció que, en la sede de la final en Nueva Jersey, la organización que regentea el fútbol mundial enterrará una cápsula del tiempo con mensajes de los 48 capitanes de selecciones y además solo se podrá abrir en 2126. Elevamos una petición desde 4P para que los referentes de cada una de las religiones vigentes en el planeta se apiaden de nosotros.

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