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Cuando el relato no alcanza: inflación, caída de empleo y el enojo presidencial
El dogma contra la realidad: Milei ante su piso histórico de imagen. El advenedizo sacrificable: Manuel Adorni en el laberinto de la vieja casta. Entre leales y desplazados: por qué Adorni está "hasta las manos" y otros no. De Luján a Israel: el vacío de Milei ante el legado de Bergoglio.
- abril 19, 2026
- Lectura: 12 minutos
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¿Qué tal? Llegó el domingo y con ello la posibilidad de retomar nuestro diálogo en 4Palabras. Quiero confesarle un par de cosas en el mismo tono en que lo hacemos cada semana. Lo primero es que, en medio de la vorágine de todo tipo que vivimos en nuestro país y en el mundo, los días (…por lo menos a mí) se me escabullen como agua entre los dedos. Cuando quiero acordar otra vez estoy sentado ante la computadora para intentar sintetizar en estas páginas unas cuantas líneas que ordenen (eso intento) el panorama que estamos protagonizando como ciudadanas y ciudadanos de la Argentina. La otra es que en el esfuerzo de hacer un punteo de lo que habría que incluir en esta nota –de acuerdo a mi leal saber y entender–,me resultó una lista tan larga que podría servir de índice para un libro.
Pero manos a la obra. Hice una selección tratando de no ocupar demasiado de su valioso tiempo, el que dedica a la generosa lectura de este texto. Que, de paso, agradecemos: porque cada día, “paso a paso” como diría Mostaza Merlo, somos más los que participamos de este diálogo virtual.
Digamos que en cuanto a la centralidad mediática (tanto en los medios tradicionales y convencionales como en las redes) está claro que quien “se robó” el protagonismo fue … epa… no se me adelante… no estoy hablando de otra cosa que de la centralidad mediática… no me malinterprete. Retomo y digo: fue el jefe de gabinete, Manuel Adorni. En favor de la síntesis, no voy a explayar aquí las denuncias, apoyadas en fotos, videos y declaraciones en sede judicial, que cada día acorralan más a Adorni. Están fácilmente al alcance de todas y todos.
Pero nos podemos hacer una pregunta central que tiene más de una respuesta.
¿Por qué Adorni se ha convertido en el chivo expiatorio? ¿Y por qué su caso está generando más revuelo que las fondos que el narcotráfico le acercó a José Luis Espert para su campaña, los desfalcos de Diego Spagnuolo en ANDIS o el escándalo de Demian Reidel en Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) que terminó con su renuncia en febrero pasado? Y ¿por qué no el caso $Libra que involucra directamente al presidente Javier Milei y a su hermana Karina? Otra: ¿por qué no hay denuncias y ofensiva judicial contra el manejo que el ministro de Economía Luis Caputo hace mediante información clasificada para favorecer a sus amigos del mundo financiero? ¿Por qué nadie pone sobre la mesa los datos sobre la fortuna que Toto y sus amigos tienen depositada en paraísos fiscales mientras le piden a los argentinos que saquen la plata del colchón?
En primer lugar lo remito a una muy buena reflexión aportada por Manuel Barrientos en 4Palabras y que yo sintetizo de esta manera: porque Adorni es un recién llegado a “la casta” (hay otros muchos en el gobierno con tradición de casta, aunque Milei lo niegue) y porque el gobierno está afrontando uno de los peores momentos en cuanto a la caída de su imagen.
Aclaro. ¿Se acuerda cuando cierta gente argumentaba que votaría a Mauricio Macri porque “no va a robar porque es rico, siempre tuvo plata”? Sí, se acuerda. Sin entrar a juzgar la afirmación, lo que está claro es que a Macri (solo a modo de ejemplo) nadie le cuestiona de dónde sacó la plata, ni la Justicia (¿…? si la hay) avanza en su contra con investigaciones y procesos judiciales. A él, como a Caputo y tantos otros que hoy pululan en el gobierno, se les admite sin cuestionar que hicieron fortunas en base a privilegios del Estado… pero desde hace mucho tiempo y con cobertura supuestamente legal. Son la antigua casta… la casta tradicional. Y eso no se cuestiona. Adorni, sin embargo, es un “advenedizo” al equipo de la casta. Está pagando derecho de piso. Sigamos aclarando: no es que estamos exculpando al jefe de gabinete, que según todo indica se pasó varias estaciones y quiso hacerse rico tan rápido que ahora no puede tapar el sol con las manos. Está…”hasta las manos”. Pero…hay otros que, si se los investiga un poquito, estarían igual o peor.
Algunas consideraciones más.
Tampoco ocurriría lo que está pasando con Adorni si el gobierno –como pretende el presidente—estuviera en su mejor momento. La imagen de Milei está en su piso histórico (entre el 60 y el 64% de acuerdo a los distintos estudios) y esto tiene que ver con la crisis económica innegable. Se refleja no solo en el 3,4% de inflación declarada en el IPC (Índice de Precios Caputo) y que habría sido 3,54% si atendemos al cálculo del CEPA hecho en base la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo), sino también en la caída del consumo, el aumento del desempleo y la recesión general.
Agregue a lo anterior un par de datos sintomáticos.
El primero. Nicolás Marquez, el autor de la elogiosa biografía del presidente plasmada en el libro “Milei, la revolución que nadie vio venir” dice, a quien lo quiera escuchar, que Adorni “es un sujeto políticamente muerto, terminado”, que no se explica “como puede ser que sigan sosteniendo a un personaje cuya credibilidad es nula de nulidad absoluta” y se preocupa por “la sangría de votos que está perdiendo un gobierno al cual adhiero y defiendo con el alma”. ¿Qué me dice?
Otra. La prensa corporativa que hasta no hace tanto era marcadamente “mileista” hoy no escatima críticas y denuncias contra Adorni. Y esos medios y periodistas, que se autotitulan “independientes”, no suelen actuar sino en sintonía con el poder económico. Traducción por si no le queda claro: hay importantes sectores del poder económico real que toman distancia del gobierno de Milei. En una pausa de café del Congreso de Amcham (la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina) celebrado esta semana en Buenos Aires y hablando con la boca llena mientras deglutía un rico canapé se le escuchó decir a un connotado empresario: “Este tipo está loco… ya hizo lo que tenía que hacer… habrá que buscar una alternativa racional”.
El presidente Javier Milei está enojado porque su teoría no cierra con la realidad. Sin embargo, su ministro estrella Toto Caputo no pierde la calma: "Entramos en un proceso de desinflación con crecimiento. Los próximos 18 a 20 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas", le dijo en el congreso de AmCham a los empresarios que lo miraban escépticos y con más ganas de ir a tomar café que de seguirlo escuchando.
Eso lo dijo después de que en el mismo escenario Milei afirmara de manera vehemente que «no me gustó el dato de la inflación, me repugna. Pero hay que entender que esto no es inflación estrictamente, sino un salto en el nivel de precios por el reacomodamiento de tarifas y educación». ¡Clarísimo! Y sin más le pegó a quienes lo llevaron al poder y lo sostuvieron hasta ahora: «El círculo rojo dice que si queremos crecer tenemos que aceptar tener más inflación. Esa hipótesis me parece una basura. Si generar inflación generara crecimiento, Argentina hoy sería la potencia número uno del mundo».
Un presidente enojado… ¿con Caputo o con él mismo?
El presidente está enojado porque su teoría no cierra con la realidad. Sin embargo, su ministro estrella no pierde la calma: «Entramos en un proceso de desinflación con crecimiento. Los próximos 18 a 20 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas», le dijo a los empresarios que lo miraban escépticos y con más ganas de ir a tomar café que de seguirlo escuchando.
El dogma del “déficit fiscal cero” lo obsesiona a Milei. Por eso la Procuración del Tesoro de la Nación, encabezada por Sebastián Amerio, presentó dos recursos extraordinarios. Uno para que la Corte suspenda la aplicación de la ley de financiamiento universitario con el fin de evitar el desembolso inmediato de $2,5 billones de pesos destinados a la recomposición salarial docente y actualización de becas. Y el otro para que el máximo tribunal de justicia (vía per saltum) intervenga directamente –sin pasar por las cámaras de apelaciones– después que ante la demanda de la CGT un tribunal de primera instancia le puso un freno judicial a más de ochenta artículos de la ley “de esclavitud laboral”.
¡Ah! En el primer caso pidió además que los integrantes de la Corte se abstengan de opinar… porque son docentes universitarios. Si la hacemos… la hacemos completa.
La Iglesia, el efecto Francisco y la política
En medio del escenario social y político de la Argentina actual en el que faltan voces que orgánicamente cuestionen el modelo hay que prestar atención a las manifestaciones institucionales que llegan desde el más alto nivel institucional de la Iglesia Católica, en particular a través de la vocería del presidente del episcopado, el arzobispo mendocino Marcelo Colombo.
Un somero repaso de los registros periodísticos nos permitiría constatar que desde que Milei asumió el gobierno los obispos advirtieron sobre el riesgo de abandonar las políticas sociales de contención de los más pobres y cuestionaron la represión a la protesta social en especial contra los trabajadores de la salud, los jubilados y las personas con discapacidad. De la misma manera se opusieron a la baja de edad de imputabilidad para niños y jóvenes acusados de delitos violentos, criticaron las reformas a la ley laboral y cuestionaron los cambios introducidos en la ley de protección de glaciares. Ahora discuten por retrógrado el proyecto de ley impulsado por el ministro desregulador Federico Sturzenegger sobre “inviolabilidad de la propiedad privada”. Entre otros temas. Pero además respaldaron la lucha de los trabajadores de la salud por mejores salarios, de las personas con discapacidad por sus derechos y de los universitarios pidiendo recursos que el gobierno les niega.
Seguramente un registro más minucioso –que también incluya los dichos de obispos y sacerdotes en las diócesis y provincias– ofrecería más datos en esta misma línea.
Lo que hoy expresa la iglesia argentina puede calificarse como “el efecto Francisco”. Porque reforzó el discurso social de la Iglesia y su compromiso con la realidad. Porque también, con su magisterio y las designaciones episcopales, cambió el ser y estar de la iglesia en la sociedad.
A ello hay que agregar un contundente documento histórico de la jerarquía eclesiástica que el 24 de marzo pasado tituló “Nunca más” a su declaración con motivo de los 50 años del último golpe de estado, ratificando el compromiso de la Iglesia en defensa de los derechos humanos y de la democracia.
Esta semana se cumple un año del fallecimiento del papa Francisco cuyas palabras traspasaron las fronteras eclesiásticas para llegar a la sociedad con su mensaje humanitario que miraba el mundo “desde” la perspectiva de los pobres y tildaba de “profetas sociales” a los dirigentes de los movimientos populares que convocaba al Vaticano.
Aquí, allá y en todos lados, surgen reconocimientos al legado de Francisco basado en “la opción por los pobres”, la “justicia social” y el “cuidado de la casa común”.
Lo que hoy expresa la iglesia argentina puede calificarse como “el efecto Francisco”. Porque reforzó el discurso social de la Iglesia y su compromiso con la realidad. Porque también, con su magisterio y las designaciones episcopales, cambió el ser y estar de la iglesia en la sociedad.
El gobierno hace oídos sordos a los reclamos de la jerarquía eclesiástica. “Nos atienden, pero no nos escuchan ni le prestan atención a lo que les decimos” dicen aquí y allá los obispos. El martes 21, coincidiendo con el año del fallecimiento de Jorge Bergoglio, habrá una gran celebración en la basílica de Luján, de la que participarán todos los obispos argentinos. El presidente y todo su gabinete fueron invitados. También la vicepresidenta y legisladores de todas las vertientes políticas, dirigentes sociales y sindicales. Se estima que además de hacer memoria del legado del papa argentino la basílica de Luján puede ser escenario de un hecho político-religioso de trascendencia y de unidad en la diversidad para ponerle un límite al ajuste y la motosierra.
Javier Milei no estará. Prefirió viajar a Israel para abrazarse con su amigo Benjamín Netanyahu que sigue obstinado en su afán exterminador sin reparar en víctimas humanas. Sin duda ese es un lugar más cómodo y menos inquietante para el presidente argentino.
4Palabras
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- Raúl Bermúdezabril 19, 2026 at 8:19 am
Propagar, irradiar el «efecto Francisco» puede ser una consigna convocante, que sacuda las conciencias. Vamos por ahí. Felicitaciones y abrazos
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