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Campaña prematura, caída digital y blindaje libertario
Mientras el Gobierno apura los tiempos electorales pese al desgaste de su presencia en redes y el desencanto en la vida cotidiana, la Casa Rosada busca atrincherarse en la Justicia y el Banco Central ante la reorganización del peronismo. Milei intenta sostener su capital político negando hasta lo evidente en medio de la inquietud oficial.
- agosto 30, 2026
- Lectura: 10 minutos
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Buen domingo. ¿Por dónde comenzamos? Hay una lista muy larga de temas y seguramente no todos van a entrar en esta tertulia dominguera. Pero ahí vamos. Acomode el mate.
Le prometo que no la voy a hacer muy larga pero igual nos podemos tomar un tiempo.
Le pregunto: ¿cuánto falta para las elecciones presidenciales? No sabemos todavía la fecha exacta pero seguramente será más de un año. Sin embargo, ¿no le parece a usted que se aceleraron los tiempos políticos y que da la sensación de que la campaña electoral ya está lanzada?
¿Por qué le digo esto?
En primer lugar, porque Javier Milei ya anunció sus deseos de presentarse para un segundo mandato. “Voy a ir por la reelección, si estoy haciendo el mejor gobierno de la historia. ¿Cómo no voy a intentar la reelección?”, dijo el presidente en una entrevista que le fue facilitada en Radio Mitre.
Epa… epa… no se enoje conmigo y tampoco se inquiete porque se le puede volcar la yerba del mate. Pero aclaremos. No soy yo quien está haciendo semejante afirmación, sino que apenas -con la mayor rigurosidad periodística- le estoy transmitiendo lo que dice el Señor Presidente.
¿Por qué plantear este tema cuando gran parte de los colegas de los grandes medios corporativos están sosteniendo que el presidente atraviesa algún tipo de crisis que lo afecta y que ha sido la consecuencia de su larga reclusión voluntaria (prácticamente dos semanas) en la quinta presidencial de Olivos?
Lo hacemos porque es evidente que el presidente, que supo estar en el centro de la escena política y mediática, hoy está en caída, no solo en las encuestas sino incluso en lo que se denomina “la conversación digital”. Según un estudio reciente de la Consultora Ad Hoc, “hoy los datos evidencian una persistente pérdida de protagonismo (del presidente), una consolidada imagen negativa y permanentes dificultades para controlar la agenda”. Sostiene el mismo estudio que “el cambio de comportamiento de su ‘militancia digital’, es “otro síntoma del desgaste”. La consultora señala que “el descenso del protagonismo digital del presidente es paulatino y persistente” y que “Milei está lejos del volumen de conversación digital generado en su primer año de gobierno”. Pero sin duda lo más significativo de este trabajo radica en la afirmación de que “los quince usuarios libertarios más destacados en la conversación sobre Milei perdieron capacidad para instalar agenda y traccionar el debate público”. Un síntoma grave para quien, como Javo, hizo de su presencia en el escenario de la redes sociales el principal sostén de su capital político.
Sería impropio afirmar que lo anterior puede tener una traducción automática en la pérdida de volumen electoral del presidente. No es así. Tampoco lo contrario. La mayoría de las veces los humores mediáticos no guardan relación directa con lo que luego las urnas expresan. Pero sí se puede sostener que la caída en la conversación digital está en la base de la molestia e incomodidad que Milei ha mostrado en las últimas semanas.
Pero no solo por eso. También porque la economía que Milei dice que sigue marchando de acuerdo al plan no se refleja en la vida cotidiana de las personas y, en consecuencia, hasta sus más fervientes seguidores, comienzan a hacerse preguntas. Lo dicen los propios. Porque quieren tomar distancia o porque temen dejar pasar el tren. Lo verbaliza Patricia Bulrrich expresando que se necesita “que el cambio se sienta en la vida cotidiana”. Por ahora… te la debo…
Sin embargo, en la reunión que Milei mantuvo con los legisladores libertarios esta semana en la Rosada ratificó que no hay nada que se deba modificar y aseguró que, si es necesario, “voy a morir con las botas puestas”. Incluso, subrayó, si por este camino “pierdo elecciones”.
No me quiero imaginar la cara del presidente cuando se enteró que su ministro estrella, según él candidato al Nobel de Economía, al presentar un programa de créditos hipotecarios para vivienda (un guiño a la clase media con olfato electoral… agrego yo) cometió la osadía de afirmar que “el hecho de que el que trabaja acceda a una vivienda es justicia social”. “Fuera Satanás”. ¿Justicia social? ¿Esa que menciona el papa y reclaman los obispos y a la que Milei califica de “basura” y “robo”? A la que también refiere el presidente diciendo que “la justicia social no es ni más ni menos que envidia más retórica”.
No sé qué piensa usted, pero me atrevo a decir que, si sigue con ese discurso, Toto Caputo puede terminar catapultado del sitial privilegiado en el que hasta hoy estuvo instalado. ¿Hablar de “justicia social” precisamente cuando el tema puede convertirse en una cuestión de controversia de cara a la visita papal que está en plena preparación?
Pero entiendo que tanto Bullrich como Caputo -así sea por motivos diferentes y con intenciones distintas- advierten lo que Milei niega: que los índices macro económicos que maneja el presidente (algunos reales y la mayoría mentirosos) no le llegan a la “gente”. Y ya no solo afectan a las personas con menores recursos… también a la clase media, las pymes… solo se salva la cúspide del poder económico concentrado.
Mientras esto ocurre en la cumbre del poder mileista-macrista, y por orden del presidente, el oficialismo maniobra para “blindar” el futuro ante la eventualidad de que no haya reelección.
El 27 de agosto se aprobaron 67 pliegos de magistrados propuestos e impulsados por la gestión del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Con esta última tanda de votaciones, la Cámara alta ya suma 177 designaciones aprobadas en los últimos meses (tras las aprobaciones de junio y julio).
Dentro de ese cuadro se destacan los nombramientos de Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola para completar la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, tribunal clave que interviene en asuntos frente a los cuales el mileismo toma precauciones. Allí se gestionan varios juicios en los que están involucrados funcionarios e incluso Javier y su hermana Karina: $Libra, Andis, entre ellos.
Mientras tanto Milei insulta periodistas y se da el lujo de dictar una conferencia para adolescentes que la ORT le pone a disposición para hablar sobre “la moral como política Estado” y niega su vinculación con Fernando Cerimedo, quien fuera uno de sus directos asesores y hoy está detenido en Bolivia por intento de femicidio.
Solo para que lo sepa: Milei miente… una vez más. Dijo que no ve a ese delincuente desde 2023 y los registros oficiales dan cuenta de doce ingresos de Cerimedo a Casa Rosada y Olivos durante el primer semestre de 2024. Claro… después de esa fecha se fue a Bolivia para asesorar, con las mismas mañas que le aportó a Milei, al actual presidente Rodrigo Paz Pereira, también hombre de derecha.
Entre tanto Milei sigue anunciando su próximo libro sobre “La moral como política de Estado”. ¿No le parece mucho? ¿De qué moral está hablando?
Retomemos el tema del “blindaje”.
La otra cuestión tiene que ver con la reforma del estatuto del Banco Central. De aprobarse en Diputados lo que ya pasó por el Senado, los directivos de la entidad monetaria tendrán “estabilidad” en el cargo aún por encima de los mandatos presidenciales, el objetivo del Banco Central será exclusivamente proteger el valor de la moneda y no podrá auxiliar con sus fondos al Estado. Un modelo a medida de la teoría económica libertaria que será difícil de revertir por un futuro gobierno de otro signo político.
¿Alguien pensó que Milei y los suyos llegaban al gobierno sin un plan? Si así fuera, se equivocó. “Destruir el Estado desde adentro, como topo” dijo Milei. Y dejarlo dañado de tal manera que sea muy difícil recuperar lo que antes -en casos con mucho esfuerzo- se había construido. ¡Ah! Esto último lo agrego yo, por si no le queda claro.
Tanto Bullrich como Caputo advierten lo que Milei niega: que los índices macro económicos no le llegan a la “gente”. Ya no solo afectan a las personas con menores recursos… también a la clase media, las pymes… solo se salva la cúspide del poder económico concentrado. Mientras esto ocurre, el oficialismo maniobra para “blindar” el futuro ante la eventualidad de que no haya reelección.
Dijimos que se lanzó la campaña. También para la oposición. Ya le comentamos sobre la reunión de las principales cabezas del peronismo dos semanas atrás en un hotel porteño. Poco a poco se va conociendo que de allí surgieron acuerdos básicos para mirar hacia adelante.
El primero es que Milei es el “adversario” a enfrentar y todo lo que se haga tiene que apuntar ahí, sin distraerse en disputas intestinas. Veremos…
También que la primacía y los liderazgos (y las candidaturas) se van a resolver con el voto de los ciudadanos. Así sea con PASO o sin esta instancia que, de todos modos, el peronismo está dispuesto a defender legislativamente. “La interna se define con votos”, repite a quien quiera oírlo uno de los participantes de aquella reunión.
La estrategia política, coincidieron todos los sentados en esa mesa, tiene que sumar a otros actores, porque “con el peronismo no alcanza”. Pero ante todo.. claro está.. hay que agrupar al peronismo: los gobernadores díscolos, la dirigencia sindical, los movimientos sociales. Se dividieron la tarea. Simultáneamente habrá que entablar diálogos con otros protagonistas que están fuera de los límites estrictos del peronismo. Alguien dijo que vale una miradita hacia el Foro por una Nueva Democracia. Tanto para lo primero como para lo segundo -dijeron- hay que comenzar a moverse ya y de manera simultánea.
La resistencia al mileismo tiene que recuperar la calle, es decir, la movilización callejera. No puede ser puntual o circunstancial. Por eso el ala “política” precisa recomponer rápidamente los lazos orgánicos con la dirigencia sindical. Y viceversa. Habrá que encontrar la forma -dijeron- de que el sindicalismo reconstruya sus vínculos con la política. Será con las distintas centrales obreras, pero sin perder de vista espacios como el FreSu que aglutina a referentes de diferentes gremios y sectores con capacidad de lucha y espíritu combativo.
La preparación de la visita del papa León XIV a la Argentina está en marcha. Parece imposible contener la demanda de pedidos de audiencia y solicitudes de encuentros sectoriales que llegan a la Conferencia Episcopal. El gobierno se inquieta ante la posibilidad de que León reafirme principios como la justicia social, que molesta tanto al presidente.
Otro punto de coincidencia fue que “hay que hacerse cargo de la agenda de los golpeados por el modelo de Milei”, que incluye, entre otros, a los desocupados, los morosos, las personas con discapacidad, los trabajadores de la educación y quienes carecen de una vivienda digna. Esos y más. Sin perder de vista a la clase media. Tampoco a los jóvenes porque uno de cada cinco no estudia ni trabaja y apenas el 15,6% puede pensar solo en estudiar, según un estudio reciente de la UCA.
En este frente todos se mueven. Hasta los que no parecen hacerlo. Axel no lo oculta. Busca proyectar su imagen y nacionalizar su campaña. Por eso, entre cosas, busca encuentros y fotos con los gobernadores. Como de costumbre, Sergio Massa se mantiene “expectante” a la espera de que -por acción de los propios o por seguir actuando como presunto neutral en las disputas internas- se le abra un espacio. Esta semana estuvo en Santa Fe en la presentación de un libro del diputado Diego Giuliano.
***
Solo para cerrar por hoy y porque el tema lo tendremos que retomar más adelante. La preparación de la visita del papa León XIV a la Argentina está en marcha. No sin dificultades, problemas y tensiones. Se lo contaremos con detalle en otro momento. Pero por ahora le digo que es imposible contener la demanda de pedidos de audiencia y solicitudes de encuentros sectoriales que llegan a la Conferencia Episcopal. El Vaticano escucha pero se reserva la última palabra y la potestad de manejar la agenda pontificia.
El gobierno se inquieta ante la posibilidad de que León reafirme principios como la justicia social, que molesta tanto al presidente. Teme también que en los encuentros masivos aflore el malestar creciente que anida en la vida cotidiana de tantas y de tantos. Los libertarios odian la calle, la masividad y todo lo que sea movilización popular. Así sea por motivos religiosos. Su territorio son las redes digitales porque allí se agrede sin consecuencias y sin poner el cuerpo.
***
Volvemos a encontrarnos la semana próxima en esta, nuestra tertulia dominguera. Y no deje de escribirnos, de mandarnos mensajes, comentarios y críticas. Todo suma en la búsqueda permanente de encontrar razones, motivos y explicaciones en ese espacio complejo y diverso que es el transitar nuestro de cada día en la historia.
Gracias por llegar hasta aquí. Abrazos. Seguimos en contacto.
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