Argentina / 31 agosto 2026

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Messi: el vacío y lo que deja

El 10 le dijo adiós a la Selección Argentina. Queda una historia de caer y levantarse mil veces. Queda el legado de un modelo a seguir para las nuevas generaciones que sueñan con vestir la albiceleste.

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messi

Y un día Lionel Andrés Messi le dijo adiós a la selección argentina. Ya había renunciado hace un tiempo cuando sobraban los malos resultados y no había podido conseguir un título con la selección mayor. Después el Patón Bauza, que fue técnico de la selección, lo convenció y volvió.

Ahora parece diferente la cosa. Esa vez fue después de un mal partido con bronca y en caliente. Esta decisión aparece en un momento donde no hay partidos ni convocatorias para la selección. En un momento donde nadie estaba hablando del tema, pero se ve que lo estaba decidiendo por eso mismo.

A lo largo de su carrera siempre fue medido y prolijo para dar cada paso, pero esta decisión se parece un poco más a una de sus gambetas cortas. Nos hizo pasar a todos de largo.

Además un lunes ¿no? No es quizás el mejor día de la semana para recibir esta noticia. Pero bueno chicles lo cierto es que la selección nacional el año pasado perdió a Ángel Di María y hoy a Messi, el mejor de su época.

Estamos un poco desconcertados por la noticia, pero irremediablemente se vienen a la mente los festejos por el título mundial de Qatar con esa capa ridícula impuesta por la FIFA y las autoridades político-religiosas del lugar. También en la Copa América de la pandemia cuando pudo romper el maleficio y conseguir el primer título. Porque para hablar en plata la carrera de Lionel Messi en la selección se puede dividir en varios capítulos. 

Logró que todos los pibes argentinos y también en otros países se digan Messi como halago, como piropo. Algo que muy pocos consiguen: una huella imborrable en la historia del fútbol.

Uno en las juveniles donde rompió todos los récords y ganó todo lo que jugó, pero después vino un tramo largo de adaptación a la selección mayor, con la comparación con Diego Maradona, la sequía de títulos y el repudio de muchos.

Pero Messi supo sobreponerse hasta convertirse en el ídolo máximo de la selección nacional. De quedar sentado en el suelo fuera del banco de suplentes sin posibilidad de entrar en el partido de cuartos de final de la Copa del Mundo de Alemania 2006, cuando quizás merecía entrar para pasar a la semifinal, hasta convertirse en la estrella indiscutida de la selección nacional. Campeón y subcampeón del mundo en tres de los últimos cuatro mundiales.

Messi supo convertirse en el mejor jugador argentino en su época, muy lejos de los demás. A todo nivel y escala, pulverizando todos los récords. Logró que todas, pero todas las camisetas argentinas que se venden en cualquier lado, lleven su nombre.

Logró que todos los pibes argentinos y también en otros países se digan Messi como halago, como piropo. Algo que muy pocos consiguen: dejar una huella imborrable en la historia del fútbol. Son muy, pero muy poquitos los que lo logran. Los que hacen lo que nadie antes hizo. Los que cambian la manera de jugar. Los que hacen cambiar la manera de jugar a los rivales. Los que dibujan una figura estética distinta en el aire. Los que manejan la pelota de una manera distinta a lo que venían haciendo los otros.

De la misma manera que a Diego Maradona nadie pudo reemplazarlo, con Messi va a pasar lo mismo, vendrán otros pibes que lo intenten, porque eso es además lo bueno que dejan estos tipos al fútbol argentino: “Un modelo a seguir”. Un: “Yo quiero ser como Messi”. Dejan un deseo en los pibes por venir.

Una posibilidad, un sueño, un ansia irrefrenable de futuro. No importa que miles y miles no lleguen a ese lugar. Lo que está bueno que ocurra es que cada tanto en la historia del fútbol argentino salgan y se formen estos pibes que rompen todos los moldes y que inspiran.

No es suerte, tal vez un poco sí, siempre hace falta, pero sobre todo es cultura, inspiración, modelos, ídolos, esfuerzo, trabajo, talento, creatividad, potencia, fe, romperse el lomo, caerse y levantarse una, dos, cien veces.

Como escribe el propio Messi, hay que dejar lugar a los chicos que vienen detrás, que hoy por hoy sabemos que no tienen su magia ni sus condiciones, pero que sin duda tienen modelos a seguir y uno de esos es Messi.

Siempre que uno quiere encarar alguna actividad o profesión en la vida busca referencias, busca reflejarse en alguien, “quiere ser como ese”. En el fútbol argentino estamos con varios de esos y Messi es un indispensable.

Ahora hay que procesar el momento, tragar saliva, mirar para adelante, para atrás y para los costados y saber que van a pasar muchos años para que vuelva a aparecer un mostro de estos. Queda un vacío enorme; y el desafío para miles de intentar llenarlo. No importa que no lo logren, importa que lo busquen, que sientan la tentación, el deseo irrefrenable de ser el nuevo Messi.

Pasará un tiempo para ver un nuevo mostro, pero va a llegar: no tengan dudas. Porque en Argentina nacemos con el fútbol como una parte más de nuestro cuerpo. Unos lo desarrollan, otro menos y algunos pocos nunca se dan cuenta que lo tienen.

Algunos tuvimos la suerte de ver a Diego Armando Maradona y a Lionel Andrés Messi jugando y saliendo campeones con nuestra selección nacional. Ahora Messi deja el lugar vacante y le pide que lo completen. 

Así que chicos es su momento en la historia. Salgan el próximo fin de semana a romperse el alma, demostrar y tirar firuletes en la canchita del barrio, en las plazas, en el club de baby, en el de futsal, en las inferiores de los clubes más grandes porque el lugar quedó para ustedes. 

Gracias Messi por dejar el camino abierto y ser una huella más en la historia de la camiseta de la selección nacional.

 

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