Argentina / 9 septiembre 2026

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El país que calla

¿Qué podemos esperar los argentinos de la visita de León XIV? Un papa al que habremos de escuchar. La palabra papal, la región y el año electoral. El poder del pueblo en la calle.

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El Vaticano confirmó oficialmente que el papa León XIV visitará la Argentina del 8 al 11 de noviembre de 2026, enmarcando su llegada dentro de una gira sudamericana que también incluirá a Uruguay y Perú.

Hay hechos que apagan el ruido. En una Argentina muy ruidosa y adicta a la coyuntura, unas pocas veces por generación algo ocurre y el país entero deja de hablar para escucharse. La muerte de Perón. El final de la dictadura. Malvinas. La muerte de Maradona. Ganar un mundial. No son hechos equiparables entre sí: lo equiparable es su efecto. Suspenden la agenda y devuelven, por un rato, la conciencia colectiva.

Del 8 al 11 de noviembre de 2026, León XIV estará en Buenos Aires, Luján y Córdoba. Primera visita papal en treinta y nueve años, a un país que despidió a un papa argentino que nunca pudo volver. Sin solemnidad: no viene un árbitro. Viene alguien que interrumpe el ruido y al que habremos de escuchar.

La Argentina que Francisco no pudo visitar

Francisco no vino nunca y León llega a otro país. El tsunami de Javier Milei no fue solo un ajuste fiscal: fue una operación cultural que intentó convertir la eficiencia en criterio de dignidad. La iglesia lo viene diciendo sin eufemismos. En el Tedeum del 25 de mayo de 2026, ante el Presidente, el arzobispo Jorge García Cuerva advirtió que una Argentina donde solo «unos pocos se beneficien» destruye el tejido social. En julio habló de «cuevas de corrupción» que empobrecen a los pobres.

Pero la impugnación más seria no es coyuntural: es doctrinal. En Magnifica Humanitas, su primera encíclica, León XIV llama particularmente insidiosa a la ideología según la cual cada uno debe ganarse o justificar su propio valor, y vale más quien es más eficiente y productivo (n. 51). Y agrega que no basta exaltar la libertad individual y la iniciativa privada si después se acepta que multitudes vivan sin trabajo digno ni acceso a los bienes fundamentales (n. 58). No es una opinión sobre el gobierno argentino: es su descripción exacta. El Moloch de siempre, ahora con planilla de cálculo.

León ya fijó el criterio: todo intento de eliminar o someter a una nación es gravemente inmoral e inaceptable (n. 64). Dicho en Roma es doctrina. Dicho en la 9 de Julio, a un mes de las presidenciales brasileñas, será política internacional.

Un tablero regional envenenado

León XIV no llega a una región: llega a un preciado botín. La ambición estadounidense sobre América Latina dejó de ser metáfora en enero de 2026, con la captura de Nicolás Maduro. El Papa pidió que el bien del pueblo venezolano prevalezca sobre toda otra consideración y advirtió ante el cuerpo diplomático que la guerra volvió a estar de moda. En febrero reclamó bajar la tensión entre Washington y La Habana. Cuando Trump lo trató de débil, contestó que no le teme a su administración.

Detrás está China: swap renovado por cinco años y unos 19.000 millones de dólares, disputa por Huawei en Neuquén, advertencias del embajador estadounidense. Argentina, alineada sin matices, es a la vez pieza y ficha.

La encíclica de León ya fijó el criterio: todo intento de eliminar o someter a una nación es gravemente inmoral e inaceptable (n. 64). Dicho en Roma es doctrina. Dicho en la 9 de Julio, a un mes de las presidenciales brasileñas, será política internacional.

El desafío evangélico

Hay un dato que la Iglesia argentina prefiere no mirar. En Brasil los evangélicos pasaron del 21,6% al 26,9% entre los censos de 2010 y 2022, mientras los católicos cayeron al 56,7%; el Frente Parlamentario Evangélico reúne más de doscientos legisladores. En Argentina no llegan al 20%, pero crecen donde el catolicismo por diversos motivos se va retirando: el barrio, la adicción, la cárcel, el duelo.

El neopentecostalismo de la prosperidad no compite por las almas: compite por el relato. Ofrece mérito individual, milagro económico y desprecio por lo colectivo. Teología de mercado. Moloch otra vez, ahora con micrófono inalámbrico. La respuesta no puede ser defensiva ni doctrinal: tiene que ser territorial. ¿Será la visita de León el inicio de una nueva postura eclesial en este escenario tan crítico?

 

La palabra papal y el año electoral

Faltará un año para las presidenciales de 2027. Milei mide 35,1% de imagen positiva contra 62,8% negativa y más de la mitad del país pide cambio de rumbo, sin que aparezca aún quién lo encarne. En ese vacío, la palabra de un Papa pesa y mucho.

León XIV no hará campaña. No hace falta. Su justicia social ya está escrita: destino universal de los bienes, subsidiariedad y solidaridad como par inseparable, opción por los últimos (nn. 65-79). Y en octubre de 2025 dijo a los movimientos populares que tierra, techo y trabajo son derechos sagrados, y que así como acompañó la formación de los sindicatos, hoy la Iglesia debe acompañarlos a ellos para llenar el vacío ético del debilitamiento sindical.

Para los movimientos sociales, los sindicatos y el peronismo, eso es oxígeno y no absolución. La misma encíclica advierte que las grandes proclamas en favor del pueblo no sirven de nada si no promueven a las personas concretas (n. 58), y que la solidaridad sin subsidiariedad degenera en asistencialismo (n. 73). Nadie sale ileso de ese texto. Ese es su mérito.

Una Iglesia a la que los papas le quedan grandes

Queda lo más incómodo. Una parte importante de la Iglesia argentina acostumbra llegar tarde. Llegó tarde a Medellín, llegó tarde a Francisco -a quien homenajeó más muerto que vivo- y a ese ritmo, podría leer a León recién en 2032.

La encíclica le habla directamente a toda la iglesia: la doctrina social es también un examen de conciencia para ella, con transparencia, rendición de cuentas y escucha de las víctimas de abusos (nn. 86-89). Reclamar justicia social sin practicarla puertas adentro es predicar en un idioma en el que ya nadie cree. Estamos en la era en donde vale la acción, los discursos vacíos duran lo que el éter.

León XIV no hará campaña. No hace falta. Su justicia social ya está escrita: destino universal de los bienes, subsidiariedad y solidaridad como par inseparable, opción por los últimos (nn. 65-79). Y en octubre de 2025 dijo a los movimientos populares que tierra, techo y trabajo son derechos sagrados, y que así como acompañó la formación de los sindicatos, hoy la Iglesia debe acompañarlos a ellos para llenar el vacío ético del debilitamiento sindical.

El poder del pueblo en la calle 

En términos cuantitativos la masa que ocupará las calles en los eventos masivos que protagonice León en Argentina, no se ve desde las revueltas del 2001. Millones de personas moviéndose, unidas por una idea. Una experiencia social desconocida para muchos jóvenes que hoy tienen 18, 0 o 25 años. Crecieron en el declive de la movilización popular y experimentarán por primera vez la tremenda sensación de la calle con olor a pueblo. El poder en el asfalto, sin eufemismos ni intermediaciones. Ahora, sin represión ni contención posible, será pura energía popular liberada, unida sólo por la fe y la búsqueda de la justicia. Experiencias que dejan huella. Inspiran. Redimensionan al sujeto pueblo y seguramente no tardarán en repetirse frente a un gobierno sordo y displicente. ¿Efectos secundarios no calibrados de la visita papal?

Que venga el Papa es una bendición. Que el país se calle tres días es una gran oportunidad. Que después el ruido vuelva y nada cambie, sería imperdonable.

Roberto Andrés Gallardo es Juez y Presidente del Comité Panamericano de Juezas y jueces por los derechos sociales y la doctrina Franciscana (COPAJU)

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