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La medicina cardiovascular de avanzada llega al interior de la provincia de Buenos Aires
El Dr. Alejandro García Escudero, referente en cardiología intervencionista, lidera la llegada de tecnología de punta a distintos distritos del interior bonaerense. A través de convenios público-privados, el proyecto busca reducir distancias críticas y democratizar el acceso a tratamientos de alta complejidad.
- abril 22, 2026
- Lectura: 3 minutos
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A su basta trayectoria -que incluye su pasó por el hospital Argerich e Italiano- Alejandro García Escudero sumó su rol de empresario con una mirada descentralizadora. Junto a un grupo de profesionales de la salud llevaron el servicio de hemodinamia a la ciudad de Chivilcoy, 9 de Julio y recientemente a Chacabuco. En estos tiempos de desfinanciamiento del sector público, acercar medicina de última generación al interior de la provincia de Buenos Aires, es pensar en términos inclusivos. Justamente en Chacabuco, se termina de inaugurar el servicio a través de un convenio público privado y el Hospital municipal pasa a ser referencia para la región. En una charla con este medio, Escudero explica cómo la tecnología permite hoy trabajar sobre cardiopatías con intervenciones menos expuestas y por qué el estilo de vida sigue siendo la mejor medicina.
La distancia entre la vida y la muerte, en cardiología, suele medirse en minutos, por eso es importante cuando el estado invierte en medicina territorial. Históricamente, los pacientes del interior bonaerense con cuadros coronarios agudos debían ser derivados a centros de mayor complejidad y perdían un tiempo clave, vital. La ciudad de Chacabuco, al noroeste del interior bonaerense, es un caso testigo de esta experiencia y contará ahora con un equipo de especialistas de primer nivel y tecnología de punta en hemodinamia.
El servicio funciona dentro del Hospital Municipal, fruto de una sinergia entre el sector privado y el público. Alejandro Garcia Escudero, es Director de cardiología intervencionista y médico con una vasta trayectoria en los hospitales Argerich e Italiano, y encabeza este proyecto que busca descentralizar la medicina de alta complejidad y destaca que incluye la atención de pacientes de PAMI y de aquellos sin cobertura médica.
La hemodinamia permite acceder al corazón a través de catéteres —tubos muy finos— que viajan por las arterias desde la muñeca o la ingle. «A mí me gusta pensar que nosotros somos una especie de herramienta; algo así como un destornillador o una pinza. El cardiólogo de cabecera detecta el problema y nos dice: ‘Hay que resolver esto’. Ahí entramos nosotros», dice el reconocido profesional en diálogo con este medio.
-¿Para qué sirve la hemodinamia o la cardiología intervencionista?
Permite hacer diagnóstico a través de abordajes muy sencillos. Pinchando la piel podemos corregir importantes enfermedades cardiovasculares. El aparato circulatorio se origina en el corazón y es como un árbol, que tiene un tronco con raíces y múltiples ramas que se extienden y distribuyen a lo largo de todo el organismo, hasta el lugar más lejano.
Las “tuberías” artificiales con las que trabajamos son sumamente evolucionadas, porque no son rígidas, son capaces de regular la presión, son capaces de autorrepararse, y de muchas cosas. Y nos permiten acceder a estas ramas desde lugares periféricos, desde la ingle, desde la muñeca, desde una axila. Hoy en día el punto de acceso más popular es la muñeca, y desde ahí podemos llegar al corazón, adentrarnos en sus arterias, o sus válvulas, o dentro de las cavidades, y corregir unas cuantas cosas: No todas, pero unas cuantas.
¿Cómo llega el paciente a un centro de hemodinamia?
-El 60% de las veces los pacientes llegan por un evento agudo. Es decir, algo le pasó, es evaluado por el equipo de cardiología de guardia o su médico de cabecera decide que consulte, o desde la unidad coronaria y terapia intensiva. Ahí se hace un diagnóstico. Y el otro 40% de las veces llega por lo que detectó el cardiólogo en el consultorio. Y acá vale una primera aclaración, que es uno de los mensajes que a mí me gustaría transmitir: nosotros no trabajamos separadamente del cardiólogo, nosotros trabajamos con los cardiólogos. A mí me gusta pensar, y creo que es así, que somos una especie de herramienta. Somos algo así como un destornillador o una pinza. Después de que todo ocurre, y en conjunto con los cardiólogos decimos, “che, hay que resolver esto, bueno, lo hacemos”. Y un tema extremadamente importante es el tiempo. Es decir, hay ocasiones en que todo parece urgente, pero necesitamos poner la pelota contra el piso. Necesitamos estabilizar, darle al paciente determinada medicación, evaluar bien qué se va a hacer y accionar. Y en otras ocasiones no hay tiempo. Hoy en día es bastante fácil decidir eso a través de la IA. Si uno le carga los datos, le va a decir, “hacele tal cosa o no”. Ahora, el tiempo, ver a la persona y ver lo que está pasando, es parte de lo que todavía queda de “arte” de este asunto.
Siempre tuvimos una colaboración muy estrecha con los cardiólogos de Chacabuco y con los años se intensificó mucho. Surgió la posibilidad de instalarnos y lo hicimos porque la ciudad y el hospital se nos abrieron de una manera accesible. Entendemos que hay un volumen de pacientes y una comunidad cardiológica muy buena. Nosotros no existimos solos; necesitamos que alguien mire al paciente después o lo vea antes. Hubo una serie de condiciones que nos estimularon mucho.
-¿Cuánto dura el procedimiento?
-Puede durar entre 5 ó 6 minutos y una hora promedio.
-¿No se duerme al paciente?
-No, el paciente está está completamente despierto, conversando con nosotros, escuchando música. Tenemos un operador que les dice, ¿qué música le gustaría escuchar? pero después insiste, “No, vamos a escuchar tango”. Y siempre pone tango. En una época trabajaba con un médico que solía poner música de Enya, sobre la que no hago ninguna evaluación negativa, pero yo le decía, “¿no podemos cambiar la música?, porque creo que el paciente va a creer que se aproxima al paraíso”. Pero fuera de toda broma, para nosotros es muy importante que esté despierto, porque vamos viendo cuál es la reacción. El 98% de las veces no se entera de nada y se pregunta “¿cómo que ya terminamos?” Pero hay ocasiones en que el paciente sí siente algo y nosotros necesitamos que lo manifieste. Lo mismo que a veces el corazón no está quieto, los movimientos respiratorios mueven toda la geometría del corazón, los pulmones, entonces a veces le tenemos que pedir que respire hondo y el corazón baja, las arterias se estiran y todo esto nos permite hacer alguna maniobra. Eso entre otras cosas.
¿Y por qué Chacabuco?
Chacabuco surge de una necesidad. Hace 10 o 12 años empezamos a trabajar en Chivilcoy. Yo estoy hablando por un grupo donde están los doctores Federico y Rodrigo Blanco, y el doctor Mauricio Gonnet. De golpe trabajábamos un volumen superior al que esperábamos y había muchos pacientes de Chacabuco, muchísimos. Cuando las papas quemaban, nos llegaban muchos pacientes, y varias veces fuera de tiempo.
Siempre tuvimos una colaboración muy estrecha con los cardiólogos de acá y con los años se intensificó mucho. Surgió la posibilidad de instalarnos y lo hicimos porque la ciudad y el hospital se nos abrieron de una manera accesible. Entendemos que hay un volumen de pacientes y una comunidad cardiológica muy buena. Nosotros no existimos solos; necesitamos que alguien mire al paciente después o lo vea antes. Hubo una serie de condiciones que nos estimularon mucho.
Creo que va a funcionar muy bien; tenemos una sinergia con el hospital y el municipio que pueden permitir eso. A mi edad, 68, es muy raro que te interese exclusivamente un rédito económico. Mi satisfacción mayor está en tener un servicio de primer nivel y transformarnos en una máquina que resuelva estos problemas muy bien.
¿Atienden con PAMI, otras obras sociales y prepagas y a vecinos sin cobertura?
Estamos dentro del hospital y por eso existe la atención de un número de pacientes en forma hospitalaria, que no tienen que abonar nada.
Las recomendaciones básicas para la prevención
¿Qué hacer para evitar problemas cardíacos?
Cuando empecé la residencia, todos los trabajos científicos consideraban pacientes añosos a personas de 65 años para arriba. Hoy tenemos claro que eso no es así. Hoy hay infinidad de personas de 80 años. Y esto pasó, aunque no nos demos cuenta el cambio en el estilo de vida. Los pacientes deberían desaparecer de nuestras manos, ese es el objetivo, y nosotros deberíamos trabajar cada vez menos. Y eso pasa, ¿cómo se manifestó hasta ahora? Se corrió la edad en que los pacientes se atienden. Se corrió completamente.
Antes, se acercaban con un promedio de 60 años, hoy es de 75 para arriba. Entonces, el impacto es infinitamente mayor si uno maneja un estilo de vida sano que si se dedica a corregir enfermedades. Hay que comer bien, caminar, hacer ejercicio, y sobre todo en los últimos años se ha demostrado que hacer ejercicio de fuerza, de musculación, es buenísimo. Vayan al cardiólogo, que les indique cuánto caminar, hagan lo que quieran, pero hagan. Es el mensaje más importante que yo puedo transmitir.
¿Duele el corazón?
Sí, en algunas situaciones, y muchísimo.
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