Argentina / 28 abril 2026

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Un informe español descarta la eficacia de la homeopatía y reabre el debate

Se trata de un análisis de las publicaciones sobre esta práctica de los últimos diez años. ¿Cuál es la situación en Argentina?

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Imagen ilustrativa de frasco de pastillas

Un informe reciente publicado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) concluye que la homeopatía no es eficaz para tratar enfermedades. Los especialistas se basaron en numerosas revisiones sobre el uso de esta práctica en diferentes patologías, con énfasis en el tratamiento de enfermedades reumáticas, psiquiátricas y dermatológicas. Según expresan en la publicación, “la evidencia es insuficiente para hacer una recomendación de tratamiento con productos homeopáticos en ninguna patología, bien porque los estudios no demuestran diferencias significativas frente a placebo, o bien porque la calidad metodológica de los estudios analizados es muy baja”. Y continúa: “no se puede descartar que las diferencias encontradas en los estudios sean debidas al azar o a la existencia de sesgos como deficiencias en el mecanismo de aleatorización de los pacientes, mecanismo de ciego no explicado, corto período de seguimiento, y muestra pequeña”. El informe, se enfocó en la literatura científica generada durante la última década. ¿Cuál es la situación de Argentina respecto de esta práctica controvertida?

A fines del siglo XVIII, el médico alemán Samuel Hahnemann definió el método alternativo de la homeopatía. Este se basa en la ley de la semejanza, que señala que un enfermo alcanza la cura mediante un remedio que produce una sintomatología semejante en personas sanas. En otras palabras, si una persona tiene fiebre, la homeopatía propone consumir medicamentos que generen ese mismo síntoma en individuos sanos. Los preparados homeopáticos también requieren el uso de diluciones: cuanto más diluido es, mayor se considera su potencia.

De esto último surge la teoría conocida como memoria del agua, que sostiene que este líquido podría retener información de sustancias que estuvieron disueltas, incluso cuando ya no quede ninguna molécula original. Quienes redactaron el informe español rechazan esta teoría por considerarla un postulado incompatible con el conocimiento científico.

Respecto de la legislación española vigente, la AEMPS señala que no existe ningún producto homeopático autorizado con indicación terapéutica en ese país. Cerca de mil preparados permanecen registrados mediante un procedimiento simplificado, basado en diluciones extremas que garantizan su inocuidad, pero que no demuestra su eficacia. Por eso está prohibido incluir indicaciones médicas en las etiquetas de estos productos.

En cuanto a la normativa argentina, existe la Ley 17.565, conocida como ley de farmacias, promulgada a fines de 1967, que regula el funcionamiento de farmacias, droguerías, herboristerías y establecimientos similares. En este marco, la homeopatía en Argentina no está prohibida, pero tampoco está reconocida como una especialidad médica equiparable a las tradicionales. Aunque hubo intentos de crear una facultad homeopática en 1860, el proyecto no prosperó debido al rechazo legislativo.

Por su parte, los remedios naturales o fitoterapéuticos encuentran su regulación en la Ley 16.463, conocida como ley de medicamentos, promulgada en 1964. Los medicamentos fitoterapeúticos son aquellos que contienen drogas vegetales como principios activos; su eficacia y seguridad son avaladas por la ANMAT. Cualquier medicamento con ingredientes naturales que quede fuera de este marco se considera ilegal. Aunque suelen confundirse, la homeopatía y la fitoterapia no son lo mismo, y es la ley de medicamentos la que establece esa distinción.

La homeopatía es rechazada por quienes ejercen la medicina convencional en Argentina, bajo el argumento de que no es posible demostrar científicamente que sus beneficios vayan más allá del efecto placebo. Este efecto consiste en que el paciente percibe una mejoría tras consumir el medicamento homeopático, pero esta se debe a la sugestión que experimenta al creer que está tomando algo que mejorará su salud o aliviará sus síntomas.

La desaprobación de los profesionales de la salud hacia la homeopatía se alinea con tendencias internacionales: España elaboró el informe mencionado, Inglaterra y Francia dejaron de financiarla con fondos públicos, Australia desaconseja su uso y Estados Unidos exige advertencias en los productos homeopáticos sobre la ausencia de evidencia científica que respalde sus efectos.

Si bien se trata de sustancias inocuas, los tratamientos homeopáticos no están exentos de efectos adversos. El principal riesgo radica en el abandono de terapias convencionales. Dejar tratamientos con antibióticos o incluso oncológicos para reemplazarlos con preparados homeopáticos lleva al agravamiento de enfermedades, algunas de las cuales se solucionarían con facilidad al recurrir a tratamientos farmacológicos de la medicina tradicional. Más allá de creencias y tradiciones, cuando de medicamentos se trata es fundamental recurrir a tratamientos con probada eficacia.

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