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El “Topo Gigio” de Paredes y un River que no encuentra el rumbo

El Boca de Claudio Úbeda se impuso 1-0 ante el River de Eduardo Coudet con un gol de penal de Leandro Paredes, quien recreó el icónico festejo de Riquelme. Mientras Estudiantes recuperó la punta de su grupo tras vencer a Instituto. En la otra zona, Independiente Rivadavia mantiene su ventaja de cuatro puntos pese al empate con Banfield, en una jornada marcada por el adiós a Hugo Lacava Schell.

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El Boca de Claudio Úbeda se impuso 1-0 ante el River de Eduardo Coudet con un gol de penal de Leandro Paredes, quien recreó el icónico festejo de Riquelme. Mientras Estudiantes recuperó la punta de su grupo tras vencer a Instituto. En la otra zona, Independiente Rivadavia mantiene su ventaja de cuatro puntos pese al empate con Banfield, en una jornada marcada por el adiós a Hugo Lacava Schell.

Cho está sentado mirando en la tele que el presidente de Vietnam, Tô Lâm, fue elegido para el mandato 2026-2031 y unifica los dos cargos más importantes del país porque ya es secretario general del Partido Comunista. Dicen que Lâm se puso como objetivo alcanzar un crecimiento anual del 10% y elevar el ingreso per cápita a 8.500 dólares para posicionar al país como una economía de ingresos medios-altos. Para esto, cambia el enfoque hacia la innovación y la tecnología, para pasar de la manufactura y los alimentos a una inversión masiva en semiconductores electrónicos e inteligencia artificial.

Por un lado, Cho se alegra porque es un admirador de ese pueblo, pero por otro le baja la emoción el giro economicista en detrimento de la producción de alimentos, porque Cho es un estudioso del modelo cooperativista vietnamita. En su celu, ve en un sitio de economía social que la Alianza Cooperativa de Vietnam entregó los premios 2026 a las 50 cooperativas más destacadas.

Toma impulso y sigue dándole a los plantines; en este caso de kimchi, una especie de repollo. A la vez, chatea con Yusuf, su amigo paquistaní que vive en Islamabad, pero que Cho conoció en el barrio de Once. Por esa época, iba a comprar insumos de librería para el supermercado que tenían sus mapadres en Barracas. El papá de Yusuf tenía una casa de artículos de librería y, cada vez que Cho iba a comprar, coordinaban para hacer un partido de fútbol-tenis en el fondo del local. Si Cho ganaba, tenía 50% de descuento. Si ganaba Yusuf, Cho pagaba dos packs de Coca.

Ahora Yusuf tiene una granja agrícola en los alrededores de Islamabad, donde cría cabras, vacas y búfalos de agua. La granja ofrece también turismo rural. Además, está contactado para sumarse al equipo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que oficializó su desembarco en Pakistán hace un par de meses, y ya se habilitaron perfiles oficiales en las principales redes sociales para ofrecer contenidos. En Argentina, Yusuf se hizo hincha de Excursionistas, donde participó del “Partido de Fútbol de la Amistad” entre miembros de la diáspora paquistaní y amigos argentinos para celebrar el Día de la Independencia de Pakistán.

El coreano está decidido a proponer al paquistaní para la llamada clandestina internacional del fútbol argentino que arranca cuando el ruso Yevgeny Vogarín llama desde Vladivostok; así que dejamos de leer La Comuna de París, obra fundamental de Louise Michel, y atendemos con un:

 

—¿Cómo va, Yevgeny?

—Excelente, profesor. Esperando su análisis del superclásico —afirma el ruso.

—Hola, chiques, ¿en qué andan? —se suma el coreano Cho.

—Arrancamos con el River-Boca. El partido lo pensó Claudio Úbeda, el técnico de Boca, como si fuese Carlos Bianchi. Apostó a un 4-4-2 que no se movió un centímetro en casi todo el encuentro. Tuvo una propuesta no muy divertida, pero efectiva. De River no se supo bien qué quiso hacer. Quizás la pronta lesión de Driussi lo complicó. Los habilidosos de cada equipo –Aranda en Boca y Páez en River– no anduvieron. Muy aburrido todo. De contra o por «presión alta», como dicen ahora, ja, Boca lo tuvo con Merentiel y en una de esas se generó el penal que Leandro Paredes fue a patear; lo metió excelente y recreó un Topo Gigio, vaya a saber a quién dirigido en esta oportunidad. River buscó como pudo empatar. El más peligroso fue Salas, porque casi que se las inventaba él mismo en las pocas de peligro que tuvo. Faltando poco, Úbeda vio un hueco sobre el lado derecho de la defensa de River, sacó a Merentiel y puso al Changuito Zeballos. Le quedaron tres para liquidar, pero estaba con el freno de mano puesto. En el último minuto, Blanco empujó sin ningún motivo a Martínez Quarta dentro del área; el árbitro podría haber cobrado penal. No quiso. 1 a 0.

—¿Y Gallardo dónde quedó? —apunta el coreano.

—Dicen que sale con una modelo muy joven y quiere postularse para dirigir un club europeo de tercer o cuarto orden como para estar tranquilo.

—Interesante —reflexiona el ruso.

Claudio Úbeda, el técnico de Boca, pensó el partido como si fuese Carlos Bianchi. Apostó a un 4-4-2 que no se movió un centímetro en casi todo el cotejo. Tuvo una propuesta no muy divertida, pero efectiva. De River no se supo bien qué quiso hacer.

—¿Cómo quedaron las tablas, profesor? —pregunta el coreano mientras manipula el plantín de repollo.

—El superclásico dejó a Boca tercero en el Grupo A. Estudiantes, sin jugar fútbol, gana y va primero ahora porque Vélez solo le pudo empatar a San Lorenzo y perdió la punta. En la otra zona, Independiente Rivadavia de Mendoza se atragantó con el sur del conurbano bonaerense y solo pudo empatar 0 a 0 con Banfield, pero con la derrota de River, sacó 4 puntos de ventaja. Se acercaron ahí Argentinos Juniors, que le ganó a Atlético Tucumán, y Central, que le ganó a Sarmiento. El gol del triunfo lo hizo a los 102 minutos.

—Mmmmm… ¿volvió Di María? —ironiza el ruso.

—Sí, jugó unos minutos del segundo tiempo.

¿Y Racing? —consulta el coreano.

—Mal, Cho, mal. Esta vez le sacó un empate al final a Aldosivi.

—¿Y Costas qué dice? —insiste Cho.

—Calificó de “desastroso” el juego de su equipo y agregó: “No se puede jugar así”. Pidió disculpas a la gente y dejó picando: “Vamos a ver cómo seguimos”.

—Epa —gritó el ruso.

—Una cosa, ¿por qué Estudiantes está primero, profesor? —consulta el coreano.

—Porque viene ganando más que jugando. En Córdoba, Instituto y Estudiantes se jugaban su futuro en la etapa siguiente del torneo. Los platenses peleando la punta y los cordobeses por un lugar para entrar a los play-offs. Mucha tensión, pierna fuerte, nadie juega. Un embole. Hasta que un tal Brian Aguirre dijo «yo lo gano» y se inventó una jugada de gol en la que se escapó por la punta, recortó para el medio y con un remate cruzado quebró el marcador. 1 a 0.

—¿Se sabe algo del Tense, doctor? —insiste el coreano.

—Armó un partido bárbaro con Central Córdoba en Santiago del Estero. 4 a 3.

—¿Ganó?

—No, perdió.

—No se burle así, doctor —se confiesa el coreano, hincha de Platense.

Una fecha poco feliz, diría un profesor de la carrera de Comunicación de la UBA de la década de los 90 —arremete el ruso.

—Chiques, se fue al otro barrio Hugo Nelson Lacava Schell. El de Conchillas, en la República Oriental del Uruguay. Nacido futbolísticamente en Boca e inmortal en el Temperley de los 80.

—Saludo al cielo —responde Cho.

—Me pongo de pie —asegura Yevgeny.

—Se les quiere. Cuídense de la estupidez con las manos y el bardo con los pies, como decía el genio musical argentino. Hagan radio y no entren a la estadística, como bien decía el periodista uruguayo-venezolano.

 

#4Palabras

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