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Christian Castillo: “Milei retrocede cuando ve que la lucha va en serio”

Entre las aulas universitarias y la militancia, el diputado de izquierda presenta “Leer a Marx”, un libro con el que busca enfrentar la resignación y las miradas mecanicistas o fatalistas. En diálogo con 4Palabras, desmonta la retórica de la ultraderecha y explica por qué la juventud tiene en sus manos la clave para conquistar un nuevo futuro.

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La imagen muestra al sociólogo, docente y diputado Christian Castillo junto a la portada de su libro Leer a Marx: sus principales ideas y por qué importan hoy, publicado por Siglo XXI Editores en 2026.

La cita es en la Facultad de Ciencias Sociales. Una hora más tarde tendrá que entrar a dar clases en la carrera de Sociología. Diputado bonaerense del PTS-FIT, Christian “Chipi” Castillo acaba de publicar Leer a Marx (Siglo XXI Editores), donde traza un recorrido por el pensamiento del filósofo alemán con el objetivo de recuperar su capacidad analítica y su potencia política contra las lógicas de la resignación. 

En diálogo con 4Palabras, Castillo cuestiona las lecturas mecanicistas del marxismo y resalta la capacidad de acción de las clases trabajadoras: “Si la sociedad es un producto de la acción humana, la acción humana puede transformar esa sociedad”. También analiza cómo disputar sentidos en la juventud –mientras mira con atención las revueltas en Europa– y los desafíos para enfrentar al gobierno de Javier Milei. 

 

Contra las miradas mecanicistas del marxismo, el libro plantea una perspectiva “humanista”.

Frente a cierta interpretación que ponía el acento en una supuesta evolución inevitable de la sociedad, creo que la concepción de Marx es más congruente con una idea de que en el centro está la lucha y que el futuro depende del resultado de esa lucha. No lo digo en el sentido de sujetos indeterminados, sino que el propio Marx ha planteado que hacemos la historia, no en las condiciones que elegimos, pero sí en esa potencialidad de transformación. No hay una inevitabilidad del desarrollo histórico, pero sí hay una posibilidad de un desarrollo emancipatorio. Y ese es un gran elemento contra la resignación que se intenta fomentar hoy. Si la sociedad es un producto de la acción humana, la acción humana puede transformar esa sociedad. Cualquiera que esté en una situación de opresión sabe que eso es relevante.

 

¿Por qué durante mucho tiempo parecieron primar las miradas más mecanicistas, incluso desde la propia izquierda? 

Hubo varias tendencias. Primero un sector de la socialdemocracia y luego el estalinismo plantearon una visión muy mecanicista del pensamiento de Marx, y esa caricatura fue tomada también por los críticos. En el libro tomo de contrincante a Karl Popper, que construye una visión de Marx que reproduce esta visión de economicismo vulgar, con un destino inevitable. Esas visiones siempre me chocaron por mi propia trayectoria militante. Me parece que llevan al quietismo o al fatalismo. Y la interpretación de Marx abre posibilidades alternativas, donde la capacidad de acción de las clases subalternas, de las clases explotadas, abre la posibilidad de transformación. 

 

Esas clases trabajadoras, los jóvenes precarizados, se volcaron en parte hacia las extremas derechas. ¿De qué forma leer a Marx puede ayudar a disputar ese sentido común? 

Para restablecer una visión amplia de la definición de clase trabajadora de Marx hay que entender que no está reducida al trabajador formalizado en la fábrica, sino a toda persona explotada que está obligada a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, independientemente de la forma en que sea. Y no es un tema menor. Hay una clara reconfiguración de la clase trabajadora. La apuesta es que esa identidad de clase pueda ser percibida y es también algo performativo: peleamos porque así sea comprendida la unidad de una fuerza social poderosa. Hoy en la juventud en el mundo hay tendencias contradictorias. Vemos en Europa a la juventud como vanguardia de la lucha. Es un intento de reconquistar el futuro en una rebelión juvenil que no se veía desde mayo del 68 con esa simultaneidad en toda la Unión Europea. 

 

¿Y en nuestro país?

Fue esa división que se dio entre los trabajadores formales o bajo convenio y los precarizados… porque al haber dejado las organizaciones sindicales liberadas a su suerte a la mayoría de la juventud, el discurso individualista de Milei sedujo a una fracción. Hay que agregar otro elemento que opera en nuestro país, pero que es un fenómeno internacional más general, que es la diferencia de género. Se observa una posición más conservadora de los varones jóvenes; y una postura más a la izquierda de las mujeres. Ellas protagonizaron el último gran movimiento transformador en nuestro país, que fue la marea verde. En los varones se ha utilizado un cierto resentimiento por el poder perdido. Milei ha trabajado sobre esos dos vectores: construir una lógica individualista y el resentimiento. Pero una parte está de vuelta, porque la experiencia real de casi tres años de gobierno de Milei no ha mejorado la vida de los pibes ni de nadie. Hoy ven a sus viejos o a ellos mismos despedidos y hay un campo fecundo para que la juventud en Argentina reaccione frente al gobierno de la ultraderecha. 

 

En el libro menciona al alcalde neoyorquino Zohan Mamdani, el crecimiento de Myriam Bregman en las encuestas…
Lo planteo como síntoma más allá de las estrategias divergentes. 

 

¿Cuál es ese síntoma? 

Primero que hay polarización y no un movimiento unilateral hacia la ultraderecha que se come todo. Como estamos en Argentina, ante este gobierno, tendemos a pensar unilateralmente… Pero hay fenómenos contradictorios. Mamdani es de origen musulmán y reivindica la lucha del pueblo palestino. Que haya ganado Nueva York es un dato fuerte, independientemente de que la práctica de Mamdani no es demasiado transformadora. Hoy Myriam tiene el mejor diferencial entre imagen positiva y negativa. También es un dato saliente, que es parte de ese fenómeno en que un sector de la población se vuelca hacia posiciones claramente de izquierdas y críticas del sistema. Myriam (Bregman) no es una outsider, no es alguien que llegó a la nada, sino que se valora su coherencia, su compromiso en el recinto y en las calles, acompañando las luchas. Eso se está trasladando en parte hacia los sondeos, no solo en términos de imagen sino de intención de voto, aunque falta mucho para la elección. Y en Europa se está expresando la constitución de un sujeto activo, que sale a la calle. La jornada del 17 de octubre en Francia fue impresionante, donde el aparato represivo del estado retrocedió en un montón de ciudades. El nivel de politización de pibes de 15, 16 años es impresionante, tienen voluntad de lucha, y prima la idea de que nos robaron el futuro y tenemos que conquistarlo. Es muy alentador. Es una generación que se revela contra la idea de restaurar el servicio militar, contra el trabajo precario, contra el recorte de los presupuestos sociales, en educación y en vivienda, por la crisis climática. 

 

Milei tiene un discurso igualador, en el que todos son zurdos, comunistas, colectivistas.

Retoma una retórica de la ultraderecha global que quiere conjurar al comunismo, porque justamente desde Marx podemos criticar las estructuras que generan la desigualdad. Entonces quieren demonizar y estigmatizar a toda teoría que cuestione el carácter natural de esas desigualdades. La originalidad de Milei es que presenta a Marx como un satanista… No le tiene miedo al ridículo. Hago el chiste de que si hubiese escuchado antes su discurso, quizá al libro le ponía Marx 666. Pero está claro que ven que una parte de la juventud va hacia un cuestionamiento más radicalizado. No es casual que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, plantee el “Escudo de las Américas”, que es un llamado a perseguir a toda la izquierda continental. Acá se le ha puesto mucho freno con las movilizaciones, porque no creo que Milei hizo lo que quiso.

 

¿En qué sentido?

Milei hizo mucho, mucho mal, pero quería hacer mucho más. Y se le ha puesto un freno con organización cuando fueron decididas. Sin ir más lejos, un émulo de Milei, que es el jefe de gobierno porteño, intentó meter presos a los trabajadores del subte y se le respondió con un paro completo de las seis líneas y tuvo que meter violín en bolsa, retroceder y liberar a los trabajadores. 

 

El gobierno incumple la ley de financiamiento universitario. ¿Cuál puede ser la estrategia más allá de lo legislativo? 

Primero hay que señalar que Milei se puso fuera del orden constitucional. Se está dejando pasar que un presidente no aplica la ley. No es algo normal: es un golpe de un poder a otro poder. Y lo está dando con la complicidad de la Corte. Eso pone al gobierno en el lugar de una cuasi dictadura civil en muchos aspectos. Pero la respuesta es relativamente timorata, en gran medida porque las autoridades universitarias –como (Emiliano) Yacobitti en la UBA– no quieren ir a una confrontación abierta, más allá de las marchas masivas y un sistema de paros que se ha cronificado pero que no alcanza. Tendríamos que ir al paro por tiempo indeterminado en las universidades. O cumplen o no hay clase. Claro que hay peligros y riesgos, pero es la única forma en la que el gobierno retrocede, cuando ve que la lucha es en serio. También las complicidades legislativas han sido muchas, son una estafa electoral. Me refiero a quienes se hicieron elegir para ser opositores y terminaron jugando para Milei. Ahí tenés peronistas, radicales y de otros partidos provinciales. Muchos de ellos se complotaron para dejar sin quórum la nulidad de un decreto totalmente inconstitucional como el 70/23. También la Corte. Pero esas complicidades explican a Milei, con una parte de la oposición totalmente arrastrada, sin ninguna voluntad de confrontar. 

Christian Castillo: “Tendríamos que ir al paro por tiempo indeterminado en las universidades. O cumplen o no hay clase. Claro que hay peligros y riesgos, pero es la única forma en la que el gobierno retrocede, cuando ve que la lucha es en serio. También las complicidades legislativas han sido muchas, son una estafa electoral”.

Martín Lousteau planteó la idea de una gran coalición para enfrentar a Milei en 2027… 

No coincidimos con esa perspectiva porque sería hacer un mileísmo sin Milei. O sea, correrlo a Milei, pero no confrontar con su política. Muestran mucho enojo pero nadie quería que se caiga el DNU, porque están vinculados a los lobbies inmobiliarios o a las prepagas o a los negocios financieros. Por eso hace falta un programa que ataque verdaderamente ese poder económico y no reeditar experiencias como la que ya se vio con el Frente de Todos, que sirvió para ganar una elección pero después a la hora de gobernar fueron tan tibios que terminaron dejando a la ultraderecha. Lo mismo pasó en Chile con Boric o con Biden en Estados Unidos. Son gobiernos que favorecieron el desarrollo de la ultraderecha. Porque si pagás la deuda y no confrontás con el capital financiero, terminás haciendo el ajuste vos. En la provincia de Buenos Aires, Kicillof está haciendo un ajuste enorme con los trabajadores estatales. Y acaba de hacer algo rarísimo. Hubo una resolución judicial que había frenado los aumentos de tarifa y el que apeló eso fue el gobierno de la provincia… Te van a meter un tarifazo gracias a la acción del propio gobierno provincial. Y me estoy refiriendo a la cara más amable y progresista que tiene el peronismo. Pero no se ve en sus medidas de gobierno ninguna intención de confrontación con el poder constituido. Por eso la izquierda va a ir con su propia bandera, cuando sea el momento, porque falta mucho para la elección.

¿Están a favor del sostenimiento de las PASO? 

Lo más grave es el fin del financiamiento público de las campañas, la eliminación de los espacios gratuitos de radio y televisión y el endurecimiento de los requisitos para la constitución de los partidos legales. Si ellos aplicaran lo que plantean en la ley, solo tres partidos tendrían legalidad presidencial: el PJ, la UCR y el PRO. Es decir que ni siquiera La Libertad Avanza cumpliría todos los requisitos. Así que la suspensión de las PASO es un tema secundario. Nosotros nos oponemos a toda la reforma electoral que plantea el gobierno.

 

4Palabras

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