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Se va Messi, el hombre que nos volvió a enseñar a celebrar

Anunció su retiro definitivo de la Selección Argentina tras más de dos décadas de historia. Rompió todos los récords y para miles de pibes de este país, su andar por las canchas fue un empuje para ir a un club a patear una pelota. Un horizonte de futuro.

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Un mes y medio después de la final del Mundial 2026, Lionel Messi eligió una carta para confirmar lo que todos sospechaban pero nadie quería decir en voz alta: su historia en la selección ha terminado. “Fue una decisión que dolió y duele en el alma, pero entiendo que es el momento”, escribió el capitán. Había redactado esa renuncia en la intimidad del 21 de julio, apenas 48 horas después del último partido mundialista, pero esperó. La muerte de su padre, Jorge, reordenó las prioridades. Pero hoy llegó el tiempo de la noticia. El cuerpo le pedía una tregua y el héroe comprendió que ya no quedaba nada por quemar. «Me vacié, ya no tengo más para dar», reconoció con sencillez. Adiós al sueño de verlo jugar la Copa América 2028 y, de ahí, dos añitos más hasta llegar a la Copa Mundial 2030. Un pedido insaciable para alguien que ya lo había dado todo.

El anuncio obliga a hacer un recuento de un ciclo que transformó la cultura futbolística de un país. Pasaron más de veinte años desde que un apurado Julio Grondona organizara en junio de 2004 aquel amistoso relámpago con el Sub 20 en la cancha de Argentinos Juniors para evitar que la Federación Española blindara al niño prodigio. Luego de la gloria juvenil en Holanda, vino el bautismo amargo en Budapest frente a Hungría en 2005: 47 segundos, un manotazo defensivo y una tarjeta roja expedida por Markus Merk en un suspiro de 93 segundos. Aquella expulsión absurda fue la paradoja inicial de un romance –por momentos turbulento, por momentos glorioso– que durante tres lustros pareció condenado al desencuentro, a la sospecha infundada y al peso asfixiante de las finales inconclusas entre 2014 y 2016.

El legado de Messi se puede leer en datos duros. Más de 190 partidos internacionales, más de 110 goles oficiales y más de 50 asistencias con la camiseta albiceleste. Se transformó en el máximo goleador, máximo asistidor y el jugador con más presencias en la historia del combinado nacional.



Pasaron más de veinte años desde que un apurado Julio Grondona organizara en junio de 2004 aquel amistoso relámpago con el Sub 20 en la cancha de Argentinos Juniors para evitar que la Federación Española blindara al niño prodigio.

También es el futbolista argentino con más Copas del Mundo disputadas (seis) y récord absoluto de partidos jugados en Mundiales. Es el primer argentino en convertir en cuatro ediciones distintas y fue la figura excluyente en Qatar 2022 al marcar en todas las fases de eliminación directa. También fue la gran estrella del último Mundial, aunque la FIFA tuviera un ataque de amarretismo con la historia.

Ya en 2022 había pulverizado la marca histórica de Gabriel Batistuta (quien ostentaba 12 festejos en 1998, cifra que Leo igualó en 2012) al firmar 18 goles en un solo año calendario.

Fue campeón mundial Sub 20 en 2005, medalla de oro olímpica en Pekín 2008 y el ciclo dorado bajo su capitanía y la dirección técnica de Lionel Scaloni: Copa América 2021, Finalissima 2022, Copa del Mundo Qatar 2022 y Copa América 2024.

Más allá de estos números, Messi fue el hilo conductor que unió en la misma cancha a Juan Román Riquelme y Juan Sebastián Verón con el Colo Barco y Nico Paz. Fue el zurdo que transformó la frustración en la racha invicta más icónica de nuestra era. Se despide. Promete ser “uno más desde afuera”, pero la certeza que nos queda es mucho más implacable. Para miles de pibes de este país, su andar por las canchas los empujó a levantarse cada mañana e ir a un club a patear una pelota. Les dio un horizonte de futuro. No es poca cosa en estas tierras.



La carta completa de Messi 

Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección…

Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento. Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo antes también y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol.

Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar.

Gracias por todo el cariño de estos 20 años. Voy a extrañar mucho escucharlos desde adentro. Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera (en las buenas y en las malas, mucho más).

Gracias a mi familia por estar siempre, por acompañarme en este viaje tan hermoso pero difícil.

Gracias a cada uno de los entrenadores, compañeros y dirigentes que me tocó compartir. Me llevo recuerdos y momentos inolvidables vividos.

Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados. Fue una locura haberlo vivido con ustedes. ¡Los quiero!

Gracias Dios por hacerme argentino.

¡Vamos Argentina!

 

*Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes.

 

4Palabras

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