Siete millones de argentinos endeudados e “irrecuperables” por pagar alimentos
Crece la cantidad de familias que quedaron marginadas del crédito bancario luego de acumular atrasos en el pago de tarjetas o créditos personales. Incluso 3,6 millones se encuentran en la categoría técnica de “irrecuperables”. Lo que para el gobierno nacional es “un tema entre privados”, para millones de hogares se trata de una asfixia económica que ya afectó al consumo y la actividad productiva.
- agosto 3, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
- agosto 3, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
Tanto el ministro de Economía, Luis Caputo, como el presidente Javier Milei, desligaron al Estado de cualquier tipo de injerencia, y apelaron a la libertad de contratación y al concepto de riesgo moral. “Si yo tengo un acuerdo privado y una de las partes no puede cumplir, ¿es correcto hacerle pagar eso al resto de la sociedad? ¿Le pusieron una pistola en la cabeza para tomar el crédito? No. Decir que lo tiene que arreglar el Estado es pasarle la cuenta a los demás”, argumentó Milei, y atribuyó además parte del fenómeno a “los efectos colaterales de los ataques del kirchnerismo”.
En la misma línea, Caputo señaló que el propio mercado irá corrigiendo el desbalance a medida que las entidades bancarias flexibilicen sus condiciones: “Le dijimos a más de un banco: ‘Si prestás al 10% mensual y los sueldos crecen al 2%, lo más probable es que no te paguen’. La mora va a ir cayendo porque los bancos ahora están haciendo un esfuerzo y están refinanciando a tasas más bajas y plazos más largos”.
Pero el diagnóstico que surge de la delicada situación social y financiera dista mucho de ser un exceso de confianza individual. Tras la megadevaluación inicial de la era Milei y la disparada en las tarifas de servicios públicos, los salarios quedaron retrasados, y se redujo mes a mes el margen de ingresos disponible. A este escenario se le suma la desregulación financiera y la multiplicación de aplicaciones móviles, que facilitaron el acceso al crédito rápido sin exigir garantías ni evaluar la capacidad real de pago. Para millones de personas, el endeudamiento no fue una decisión voluntaria para inversión o capitalización, sino un salvavidas de emergencia accionado por un sistema de incentivos –del cual el gobierno no acusa recibo– que empujó a tarjetear o pedir prestado para cubrir lo básico: alimentos, remedios y facturas de luz o gas.
Aunque el gobierno busque desentenderse, la escala del fenómeno del endeudamiento se transformó en una crisis de tipo sistémica. Las familias, al destinar una porción (en permanente crecimiento) de sus ingresos a saldar intereses y capital atrasado, han recortado de forma drástica el consumo de bienes y servicios no esenciales.
Al día de hoy son más de siete millones las personas quedaron marginadas del sistema crediticio tras pasar a las categorías más duras de mora en el Banco Central. El 50% de los deudores fueron calificados como “irrecuperables”, pero tienen deudas que rondan apenas los $300.000. Esos montos demuestran que el origen de la mora no se vincula con bienes durables sino con productos de primera necesidad.
En paralelo, la deuda informal, del mercado no regulado (financieras de barrio, prestamistas) no figura en las estadísticas del BCRA pero incrementa exponencialmente la presión sobre los hogares.
Aunque el gobierno busque desentenderse, la escala del fenómeno lo transformó en una crisis de tipo sistémica. Las familias, al destinar una porción (en permanente crecimiento) de sus ingresos a saldar intereses y capital atrasado, han recortado de forma drástica el consumo de bienes y servicios no esenciales. Y el efecto dominó es directo. Los comerciantes no venden y cierran. Los locales de cercanía registran caídas continuas en sus ventas. Las Pymes e industrias frenan su producción ante la falta de demanda interna.
El propio sistema financiero acumula una masa de crédito incobrable que endurece las condiciones para quienes están al día. La falta de respuestas oficiales sobre esta problemática pone en evidencia la doble vara del mileísmo. Mientras que para las familias endeudadas por comprar comida prima la doctrina de la responsabilidad individual sin atenuantes, desde el Ejecutivo muestran otra flexibilidad e indulgencia mediante blanqueos o moratorias hacia los grandes evasores de la economía o los actores corporativos.
El endeudamiento familiar dejó de ser una suma de casos aislados. Es una falla en el diseño del crédito y en la dinámica de distribución de ingresos. Asumir que la solución vendrá de los acuerdos que alcancen los privados a través de refinanciaciones, mientras las deudas siguen absorbiendo los salarios, la reactivación económica seguirá siendo la luz al final del túnel, esa promesa inalcanzable.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



