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Baja el riesgo país, pero el riesgo de familias y pymes tocan máximos históricos
Mientras el Gobierno celebra un programa financiero blindado y la caída histórica del riesgo país, las grandes empresas se financian a tasas récord. La contracara es una mora familiar y pyme en máximos históricos que profundiza la grieta en el acceso al crédito: el capital no se abarató para todos, se segmentó.
- julio 12, 2026
- Lectura: 5 minutos
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Fue una gran semana para el equipo económico. El ministro Luis Caputo, acompañado por el viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas Federico Furiase, presentaron el programa financiero 2026-2027: necesidades por USD 19.200 millones para lo que resta del año contra fuentes por USD 22.900 millones, un colchón de USD 3.700 millones que deja «sobrecumplidos» los compromisos de 2026. El riesgo país perforó los 415 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018, los ADRs treparon hasta 7,5% y el ministro con estos números señaló que «salir a los mercados es una opción, no un objetivo».
Furiase agregó una frase que merece ser puesta a prueba: la caída del riesgo país, de 2.700 puntos al inicio de la gestión a los 414 actuales, contribuye a abaratar el crédito para las empresas y las familias. Los datos muestran otra cosa. O, para ser precisos, nos muestran que el abaratamiento llegó, pero no para todos.
Mientras el equipo económico celebra, el sistema financiero digiere una mora que no encuentra techo. Según la consultora 1816, en base a la Central de Deudores del BCRA, la irregularidad del crédito a las familias pasó de 12,1% en abril a 12,7% en mayo: la decimonovena suba mensual consecutiva. En octubre de 2024 ese indicador se ubicaba en el 2,5%. Se multiplicó por más de cinco en 19 meses.
Dentro de ese promedio, los préstamos personales rozan el 15% de mora y las tarjetas de crédito superan el 12%. Fuera del sistema bancario el cuadro es peor: en las entidades no financieras, fintech, financieras, cadenas de comercio, la irregularidad llegó al 32,2%, cuando hace un año y medio no alcanzaba el 10%. Casi 7 millones de personas ya no están en condiciones de recibir un crédito. Y el dato generacional que debería encender alarmas: cerca del 40% de los menores de 35 años con créditos vigentes tiene al menos un préstamo en situación irregular.
Los préstamos personales rozan el 15% de mora y las tarjetas de crédito superan el 12%. Y fuera del sistema bancario el cuadro es peor. Casi 7 millones de personas ya no están en condiciones de recibir un crédito. Y el dato generacional que debería encender alarmas: cerca del 40% de los menores de 35 años con créditos vigentes tiene al menos un préstamo en situación irregular.
Bancos que no hacen de bancos
Del lado de la oferta, el diagnóstico lo dio un ejecutivo de un banco líder, citado por Infobae esta semana: «No estamos dando crédito». Ingresos atrasados, mora en récord e incertidumbre sobre la consistencia de los planes económicos a mediano plazo configuran, una fuerte percepción de riesgo. La banca pública sostuvo el crédito en los primeros meses del año; los bancos privados lo recortaron con fuerza.
El problema no está del lado de la liquidez: los depósitos crecieron. El problema es dónde va esa liquidez. En lugar de transformarse en préstamos al sector privado, el grueso terminó colocado en títulos del Tesoro. Dicho de otro modo: el mismo programa financiero que el lunes se presentó como un logro por Luis Caputo compite, en la práctica, contra el crédito productivo. Cada peso que financia al estado a tasa segura es un peso que no llega a una pyme.
Y para los bancos el círculo es vicioso: la cartera irregular obliga a previsionar. Las previsiones ya cubren el 87,6% de la cartera en mora, lo que erosiona resultados y capital de trabajo, reforzando su aversión a prestar.
En paralelo, el mercado de capitales vive su mejor momento en una década. Las obligaciones negociables sumaron USD 5.586 millones en 100 emisiones en el primer cuatrimestre, récord histórico para ese período, con tasas en pesos que se desplomaron de 37,6% TNA en enero a 26,3% en abril. Desde comienzos de 2024, las grandes empresas emitieron unos USD 29.000 millones en ON en dólares a tasas de entre 7% y 8% anual, un fenómeno que algunos analistas ya bautizaron como el nuevo carry trade corporativo: compañías que toman deuda barata en moneda dura mientras engordan sus tenencias de activos líquidos.
La caución bursátil completa el cuadro. El que tiene pesos ociosos los coloca a un día, garantizado por BYMA, en torno al 12/13% nominal anual, y el que tiene títulos en cartera se financia a esa misma tasa de un dígito y medio. Compárese con la otra punta de la cadena: las líneas de refinanciación que los bancos públicos lanzaron para deudores en mora llegan a una TNA del 83% y un costo financiero total del 124%.
Ahí está la asimetría en una sola línea: YPF o Pampa consiguen dólares al 8% anual; la familia o pymes refinancian deuda al 124% en pesos. El acceso al capital no se abarató: se segmentó.
Ahí está la asimetría en una sola línea: YPF o Pampa consiguen dólares al 8% anual; la familia o pymes refinancian deuda al 124% en pesos. El acceso al capital no se abarató: se segmentó.
El oficialismo tiene su descargo. El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, afirmó que la mora bancaria tocó su pico en el segundo trimestre, y el propio Central señala una desaceleración en el ritmo de aumento de la irregularidad. Puede ser. Pero aun aceptando ese diagnóstico, la salida es lenta por definición: exige que el crédito se recupere, y las propias consultoras estiman que, de acá a las elecciones de 2027, difícilmente eso ocurra con vigor. Un techo no es una baja; es apenas dejar de empeorar.
Condición necesaria, no suficiente
Nada de esto invalida el orden macroeconómico. Un país sin superávit, con riesgo país en 2.700 puntos y default en el horizonte no financia a nadie: ni a YPF ni al almacén de la esquina. La estabilidad es condición necesaria. Pero el lunes quedó claro que no es suficiente. El riesgo país bajó de 2.700 a 414 puntos, pero el «riesgo persona» y el «riesgo pyme» siguen en máximos. Hasta que esa brecha no se cierre, la macro ordenada seguirá siendo una buena noticia que millones de argentinos leen en el diario pero no encuentran en su diaria.
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