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“El productor argentino es muy ávido para incorporar tecnología”
Así lo ve el ingeniero Santiago Cauda, asesor, productor agropecuario, docente y titular de la empresa Cauda Semillas. En esta entrevista se refiere al estado del parque nacional de maquinarias, qué incidencia tiene la apertura de importaciones y la llegada de nuevas tecnologías, como los drones.
- agosto 3, 2026
- Lectura: 6 minutos
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- agosto 3, 2026
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¿Cuál es la actualización del parque de maquinarias agrícolas?
En su momento, el INTA Manfredi, a través del Proyecto Pérdidas de Cosecha, que permitía auditar y mejorar las cosechas, tenía establecido que la pérdida de cultivos justificaba la incorporación de cosechadoras con mejor tecnología. Pero algo estaba pasando porque no llegaba al agro argentino esa actualización en tecnología de cosecha. En cuanto a los otros rubros no tengo información, pero creo que en todos estamos atrasados.
Más allá de las estadísticas, esa desactualización se ve en el campo…
Tal cual. Se ven empresas que tienen maquinaria de última generación y al lado otras con maquinaria obsoleta o fuera de rango para competir en las primeras ligas.
¿Cuál es el motivo de la falta de inversión? ¿La rentabilidad, la financiación?
Todo se suma a ese combo para que no lleguemos al 100% de actualización en tecnología. También cambiaron los tiempos: hace unos años, ibas al Farm Progress Show, veías una maquinaria que recién salía y tardaba cinco o diez años en llegar acá. Hoy eso es casi inmediato: si hace un par de años leíste algo sobre una mega cosechadora con una plataforma trigo-soja de 60 pies de ancho de labor, ya hoy tenemos dos en la Argentina. Entonces, el tiempo para acceder a la tecnología de punta se ha diluido; el problema radica en la financiación, en los márgenes de cada empresa, también en la incertidumbre de la economía de este país que pasa de un sistema a otro de manera abrupta- Y también a veces influye el clima, como ha ocurrido con la sequía de hace tres años, que fue un golpe de nocaut para muchas empresas agropecuarias. Todo eso hace que las grandes inversiones se retraigan y se avance con lo estrictamente necesario.
El agro argentino tiene un protagonista especial, que no está en todos los sistemas productivos de otros países: el contratista. Ese sujeto es muy “fierrero”, cuando puede compra, invierte…
Sí, el productor argentino es muy ávido a tomar tecnología. Adaptamos enseguida los sistemas, pero a veces la cuestión monetaria, o financiera hace que uno tenga que retraer la inversión. El productor argentino es muy innovador y enseguida toma las mejoras que hay en tecnología, en los sistemas, en la forma de hacer las labores. El atraso no pasa porque no tenga ganas de hacerlo, sino por otras cuestiones.
¿Cómo impactaron las disposiciones que abrieron la entrada de maquinaria extranjera usada?
No he tenido contacto con un productor que haya comprado y que pueda relatar la experiencia. Lo que sé es a través de lo he leído y fui investigando en las empresas que facilitan esa importación. Una modalidad puede ser que la empresa desarrolle todo el operativo o si no que uno utilice el servicio de la empresa para poder importar. Esa maquinaria en general es norteamericana, casi el 100%, y le hacen una revisión técnica completa de la puesta en el campo acá, en la Argentina. Eso está avanzando, no sé el porcentaje, porque todavía no hay estadísticas. Por otro lado tenemos los tractores asiáticos, más precisamente chinos, que son los mayoritarios.
De India también se ven tractores nuevos…
Si, India tiene una gran producción de maquinaria agrícola. Es un poco más desconocida, pero tienen empresas líderes en producción de unidades, de tractores, por ejemplo. En cuanto a China, uno empezó a ver que primero llegaron motos, después empezaron a verse vehículos y camiones, maquinaria vial, desde autoelevadores hasta motoniveladoras, y ahora llegó la maquinaria agrícola. Han hecho una gran entrada con tractores de marcas que en China son muy reconocidas y también con usados. Irrumpieron en el mercado para ganar un porcentaje del negocio de tractores, luego vendrán con las cosechadoras y demás, porque tienen tecnología; aunque seguramente tendrán que adaptarse a las necesidades del productor argentino. Europa tiene una necesidad en cuanto a potencia, energía hidráulica y demás, Estados Unidos tiene otra y Argentina otra, pero con el tiempo vamos a tener que convivir con estas marcas chinas. Eso sí, para el productor argentino el servicio de postventa es muy importante, porque si la maquinaria tiene un desperfecto un sábado a la tarde, o un domingo, cuando uno está en plena actividad, no se puede esperar. El éxito va a depender, además de la calidad del producto, de esa atención postventa que tenga la marca que trate de imponerse en el mercado.
Por ahora esos tractores asiáticos son de baja o media potencia, no son grandes máquinas…
Hoy lo que está en oferta son tractores para cultivos intensivos, pero empiezan a verse también con una potencia de 260 HP, que si bien es una potencia respetable, en Argentina tenés tractores de 400 HP y más. Es una propuesta intermedia, pero con la evolución que tiene China en todas las áreas, no descarto que en breve van a haber tractores de potencia más elevada.
Pasemos a la incursión de nuevas tecnologías: ¿Qué rol ocupa el dron en el equipamiento para el agro?
El dron vino para quedarse. Empezamos a ver esos drones que tomaban fotografías, después ya filmaban, después comenzaron a hacer pequeñas labores, y el drone pasó a ser parte del parque de maquinarias de una empresa agropecuaria, ya sea contratada o propia. Hoy se utilizan para la generación de imágenes satelitales para fumigar solamente los espacios que tengan malezas, se utilizan para siembras, en fertilización, en fumigación de enfermedades fúngicas, para insectos. El dron está ganando muchísimo terreno porque también evolucionaron mucho en cuanto a la capacidad de carga y ya son parte de la agricultura argentina. Conozco muchísimos jóvenes productores que están usando esa tecnología para su propia producción y además brindan servicios para terceros.
Una ventaja bastante obvia pero decisiva es que vuelan, no dependen de las condiciones del camino…
Claro. Si lo comparamos con un avión fumigador, al que estamos acostumbrados a ver, no necesita ningún tipo de pista para operar, solamente una base donde se apoya y toma altura. Además no produce ningún tipo de pérdida en el lote por pisoteo, que sí puede ocasionar un equipo terrestre. Tiene muchas ventajas comparativas.
¿Y el costo del servicio es accesible?
Sí, totalmente. En general, el costo es similar al de una aplicación aérea; tal vez sea un porcentaje un poco mayor a una pulverizadora terrestre, pero obviamente con todas esas ventajas que mencionamos se justifica pagar la diferencia.
Esta tecnología, ¿requiere capacitaciones especiales?
Sí, al principio las empresas que vendían los drones daban esa capacitación necesaria, porque además no es algo súper complicado. Pero ahora la Administración Nacional de Aviación Civil de Argentina (ANAC) ha puesto algunas reglamentaciones, entonces, hoy brindan cursos para obtener un certificado para operar el dron. Pero una cosa es un dron para hacer imágenes satelitales de un cultivo, y otra cosa es un dron para fumigar, entonces hay reglamentaciones que van ordenando este tipo de cuestiones porque si no sería caótico.
¿Cómo evaluás la formación de jóvenes en la dimensión agropecuaria? ¿Se capacitan adecuadamente respecto de las nuevas tecnologías?
Doy clases en la Tecnicatura Superior Agrícola Ganadera del INTECH (Chacabuco, provincia de Buenos Aires) y en la Licenciatura en Administración Rural, la carrera de grado de la UTN. En la materia Maquinaria Agrícola trato de transmitir los conocimientos que tengo, pero alguna vez alguien definió que el docente, lo que más transmite es la pasión por los temas. Hago muchas salidas al campo con los alumnos porque mi objetivo, dentro de los contenidos de la materia, es mostrarles cómo sería ese futuro cuando estén con su título en mano y abiertos al mercado laboral. Nosotros hemos incorporado la IA para que ellos trabajen, para que ganen tiempo en los procesos, y los veo muy entusiasmados. Tengo un grupo de alumnos que me da mucha satisfacción, hay mucho interés en aprender y en estar siempre a la vanguardia de la tecnología. Hoy hay que tener en claro que la rutina permanente es el cambio. Todos los días hay cosas nuevas que van apareciendo en el mercado y hay que estar preparados para eso. En cuanto dejaste de ver qué está pasando, quedás atrasado. Pero hoy los jóvenes son muy ávidos y creo que van a ser profesionales muy bien capacitados.
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