Esteban Paulón y la reforma política: “Milei patea la escalera que le permitió llegar al poder”
El diputado socialista analiza las contradicciones de la gestión libertaria y el impacto de un ajuste que “deteriora la calidad de vida” cotidiana. De cara al informe de Manuel Adorni en Diputados, advierte sobre la estrategia del “show” oficialista para evadir cuestionamientos. Además, detalla la urgencia de construir una alternativa opositora basada en ideas fuerza que logre superar la polarización tradicional.
- abril 24, 2026
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Esteban Paulón, diputado nacional del socialismo, denuncia un “ensañamiento” del Ejecutivo contra el sector de la discapacidad y califica la reforma electoral oficialista como una «contrarreforma antidemocrática» que busca obstruir la participación de las minorías.
En diálogo con 4Palabras, anticipa qué puede suceder en la presentación del informe de gestión que el jefe de gabinete Manuel Adorni deberá realizar el próximo miércoles 29 en Diputados y cuestiona la presencia del presidente Javier Milei en el recinto. “Es rara la imagen del presidente actuando como pararrayos del jefe de gabinete; y no el jefe de gabinete funcionando como pararrayos del presidente, que es el rol constitucional que debería tener”, señala el referente del interbloque Provincias Unidas.
Con la mirada puesta en 2027, propone la construcción de un frente opositor con «ejes programáticos claros» y límites en los liderazgos del pasado.
El Ejecutivo envió al Senado modificaciones a la ley de Emergencia en Discapacidad. ¿Por qué mantienen una posición tan férrea contra el sector?
El ensañamiento del gobierno con la discapacidad llegó a un nivel casi personal: “Ustedes me hicieron un daño y yo me lo voy a cobrar”. Junto a universidades y el Garrahan, hay una actitud de revancha porque fueron como su talón de Aquiles. Hay un intento de hostigar, de intentar partir a un colectivo que se mantuvo unido, más allá de que hay intereses distintos. Uno podría pensar que una parte de los empresarios, los prestadores, podrían estar más tentados a resolver algún tema económico y desligarse, pero eso no sucedió. Entonces, los proyectos de ley van en esa línea, aunque también son el síntoma de la interna del gobierno y la falta de coordinación.
¿En qué sentido?
Tanto el proyecto sobre las prestaciones como el de las pensiones hoy no tienen ninguna chance de ser aprobados. Incluso en el Senado, que nunca llegó a votar la eliminación de las leyes vía Presupuesto, porque ya lo habíamos frenado acá. Está claro que el ministro (Mario) Lugones ve el sector de la discapacidad como un negocio. Después puede haber también la intención de algún sector del gobierno de tirar una provocación para tapar el tema Adorni, pero realmente quedan en falsa escuadra, porque volvieron a movilizar al sector con un tema muy sensible, esta semana la marcha fue masiva. Estos proyectos expresan la mirada que ellos tienen, esto está claro, no solo en este tema, sino en todos, que es la disgregación nacional. Es decir, que cada uno se arregle como puede. Es lo mismo que se ve en PAMI y en otros lugares, esta idea de que todo lo que pueda ser un quilombo que le explote a las provincias. Pero la discapacidad es uno de los pocos temas donde los gobernadores se han plantado y dicen “yo este caramelo no me lo como”. Y el costo lo sigue pagando el gobierno nacional.
El coordinador del Foro por la Discapacidad, el padre Pablo Molero, pidió que ni siquiera se trate el proyecto.
Sí, creo que ni va a iniciar el tratamiento en el Senado. Lo que pasa es que también el gobierno queda como en un empate, porque sigue sin cumplir la ley ni avanza con esto. Pero lo de las pensiones es bastante ridículo porque hace un año que están hablando de las auditorías y ahora de golpe presentan un proyecto para suspender todo y volver a hacer una auditoría. ¿Qué hiciste entonces en estos dos años? Es muy contradictorio. Pero hoy el gobierno está en un momento en donde todo lo golpea y todo lo deteriora.
También se reabrió el conflicto con las universidades.
Demoraron una negociación que la tenían casi cerrada; y en el medio la justicia les clavó un fallo de segunda instancia, una cautelar, tienen que ir a la Corte y el 12 de mayo van a tener otra movilización en la calle.
El otro gran paquete que envió el oficialismo es la reforma política. ¿Cuál es la mirada del socialismo y del interbloque Provincias Unidas?
En el socialismo sacamos un comunicado planteando nuestra oposición. La denominamos una “contrarreforma antidemocrática”. Se me simboliza esa imagen del que sube la escalera y cuando llega arriba la patea para que otro no suba.
¿Por qué?
Milei es un presidente que llegó al gobierno de la mano de los partidos que hoy ellos llaman “sellos de goma”. No tenía partido propio y tuvo que recurrir a sellos existentes, no muy conocidos, de nombres extraños, para poder presentarse a las elecciones. En la declaración de gastos de campaña, Milei admite haber tenido –más allá de que sea lo real o no– principalmente el financiamiento del Estado. También el proceso de las PASO lo favoreció, porque ordenó la oferta de una manera que le permitió llegar más fortalecido a la primera vuelta colocándose como el contrincante de Massa por sobre la opción de Juntos por el Cambio. Entonces, el proyecto va a ir para atrás con todas las herramientas que le sirvieron para llegar a Milei. Pero sobre todo restringe la participación política, porque sabemos que las PASO pueden sonar muy odiosas y aparecer esta idea de que es “una encuesta cara”… La realidad concreta es que las PASO permiten en los partidos políticos que personas que son miembros de los partidos y que no forman parte de la conducción tengan la opción de competir y llegar a un cargo. Es una herramienta de democratización. Podemos discutir modificaciones, pero sacarlas deteriora o empobrece la calidad democrática. Y los requisitos que se modifican para los partidos políticos también.
La realidad concreta es que las PASO permiten en los partidos políticos que personas que son miembros de los partidos y que no forman parte de la conducción tengan la opción de competir y llegar a un cargo. Es una herramienta de democratización. Podemos discutir modificaciones, pero sacarlas deteriora o empobrece la calidad democrática.
El 29 el jefe de gabinete Manuel Adorni debe presentar su informe de gestión ante Diputados. ¿Qué puede esperarse de esa sesión?
Esta semana empezaron a armar el operativo de seguridad porque vendría el presidente Milei. Eso va a predisponer la sesión de una manera distinta. Es rara la imagen del presidente actuando como pararrayos del jefe de gabinete; y no el jefe de gabinete funcionando como pararrayos del presidente, que es el rol constitucional que debería tener. El informe en sí va a ser difícil porque hay muchos puntos. De las 4.700 preguntas que se le realizaron, el 99% son de gestión porque no había todavía escalado el tema de sus viajes y su patrimonio. ¿Viene a hablar de la gestión? Hay muchos puntos que le va a costar defender. Estamos hablando de las rutas que no se arreglan, de la apropiación del impuesto a la combustible, la falta de pago en Incluir Salud, el PAMI, todos los organismos que están desmantelando. ¿Viene a provocar? ¿A carpetear a los diputados? En ese caso, tenemos que ser lo suficientemente inteligentes para no pisar el palito ni entrar en la provocación. El show no nos conviene, porque en el humo todo se dispersa.
Cuando se refirió a la reforma política, habló de los diálogos entre distintos sectores de la oposición. ¿Pueden terminar confluyendo de cara a 2027?
Deben.
¿Cómo?
Primero hay que generar una comunidad de ideas. Las oposiciones hoy son diversas, desde algo más de centroderecha, donde aparece ahora Paolo Rocca diciéndole a Macri que se tiene que presentar, hasta la posibilidad de confluir con algún sector del peronismo. Todos están intentando construir puentes. Pero después cada uno de esos partidos tiene quilombos por resolver. En el peronismo hoy no diría que la candidatura es un paseo para Kicillof. Lo mismo le pasa al radicalismo, que tiene una parte en el bloque nuestro que son progresistas y otra parte que son mileístas. Y en el PRO también. Los espacios están muy desordenados y, a su vez, todavía no hay un centro de ideas claro sobre el que confluir. La tarea de espacios como los nuestros, más pequeños, es tratar de ver qué ideas vamos poniendo en la canasta.
¿Cuáles serían esos ejes?
Deberían ser cinco ideas fuerza, porque también entiendo que el país va a quedar para el traste. Habría que construir propuestas para los jubilados, la discapacidad, las universidades, la industria, el empleo. El año pasado se armó una agenda propositiva en el Congreso, no solo de reacción a Milei. Hoy sé que es distinto el contexto, pero todo el mundo habla con todo el mundo, y en la medida en que podamos empezar a instalar tres o cuatro ideas va a ser más fácil esa confluencia, mientras se terminan de resolver las internas.
El fin de semana participó de la cumbre progresista en Barcelona, en la que también estuvieron Kicillof y representantes del PJ nacional.
Del peronismo hubo dos delegaciones distintas, con una agenda distinta, también con distinta naturaleza de la invitación. Axel fue más observado por la socialdemocracia europea, Pedro Sánchez básicamente, como el líder que hay que apoyar para sacar a Milei. Y la delegación oficial del PJ llegó con la consigna de “Cristina Libre”, en un ámbito que les era extraño porque la mayoría de la gente que estaba ahí éramos de la familia socialdemócrata. Hay algo que resolver, si quieren o no ser parte de ese mundo, porque después vuelven acá y los matan diciendo “somos peronistas, no somos progresistas”. Entonces el PJ tiene que resolver cosas, la UCR tiene que resolver cosas, el PRO tiene que resolver cosas…
¿Y el socialismo?
Tiene que resolver dónde confluir. Pero internamente estamos bastante cohesionados, acabamos de renovar la conducción del partido con una lista única que encabeza Mónica Fein, integrando a todas las corrientes de opinión. Aunque en los posicionamientos provinciales hay matices, tenemos que resolver nuestros temas, pero en términos de qué modelo de país o hacia dónde ir hay una hay una unidad mayor que la de otros espacios.
¿Es posible un frente común? ¿Qué límites tendría?
Estoy convencido de que tiene que ser un frente que exprese una renovación generacional de la política. Por eso creo que los dos límites son Macri y Cristina. Con esta reaparición Macri hace daño, porque espacios más del centro que podrían estar en un diálogo de futuro más interesante terminan viendo cómo está Macri, qué dice. En el caso de Cristina, entiendo que hay un tema de su libertad y un montón de cuestiones que están ligadas a que nadie se va a quedar en la casa esperando a que se le acumulen todas las causas, pero sigue jugando un rol que termina siendo medio divisivo. Cada intervención es para rayarlo a Axel o para rayar a otro. Habría que dejar que los diálogos los resuelvan los actores que están en el terreno y que son los que tienen la posibilidad de participar en la próxima elección. Pero es una mirada, entiendo que en política nadie se quiere jubilar.
¿El límite sería que Cristina lidere el proyecto o que sectores que hoy se sienten representados por ella lo integren?
No, por supuesto… Después, dependiendo de la gravedad de la situación y del contexto, capaz que terminamos todos en un gran frente popular, todos contra Milei. Hoy en la Ciudad de Buenos Aires, el peronismo está hablando con Rodríguez Larreta; a algunos les gusta más, a otros menos, pero están hablando. A nivel nacional hay diálogos cruzados. Emilio (Monzó) y Nico (Massot) están hablando con Axel. Pero tiene que ser un proyecto de futuro. Los liderazgos que cumplieron un ciclo deberían correrse, porque no le hacen bien al sistema.
Dependiendo de la gravedad de la situación y del contexto, capaz que terminamos todos en un gran frente popular, todos contra Milei. Hoy en la Ciudad de Buenos Aires, el peronismo está hablando con Rodríguez Larreta; a algunos les gusta más, a otros menos, pero están hablando. A nivel nacional hay diálogos cruzados.
¿La demanda social puede terminar ordenando ese frente común?
Cuando la sociedad le saca la ficha a un gobierno, después la oferta que tiene que dar respuesta se ordena. Falta más de un año y pueden pasar muchas cosas. Desde la política más que pensar en qué frente tenemos que pensar qué ideas vamos a proponer. Tienen que vernos activos, presentes, acompañando a quienes la están pasando mal, haciendo propuestas, haciendo nuestro trabajo con seriedad. La sociedad está un poquito cansada, abatida, porque percibe que estamos frente a un nuevo fracaso, porque en definitiva la calidad de vida no mejoró. Y porque después del voto de confianza que le dio a Milei en octubre, las cosas en lugar de mejorar, fueron para atrás. Si vas a Plaza Once, el informe del JP Morgan o la evolución del riesgo país les queda muy lejos: te dicen “el colectivo pasa cada 50 minutos y tardo una hora más en llegar a mi casa, en la escuela de mis pibes no hubo clase porque amenazaron de bomba, y me aumentaron el agua, la luz y el gas y tengo menos para la comida”. Hay que escuchar mucho eso y acompañar y llegado el momento la cosa se ordenará, porque lo nuestro es lo menos relevante.
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