No es solo supervivencia: los nuevos rostros del pluriempleo
Tener más de un trabajo dejó de ser una excepción para convertirse en una tendencia. Ya afecta al 12,2% de los ocupados, con un marcado perfil femenino y una fuerte presencia en el Gran Buenos Aires. Más que una señal de mayor actividad, el fenómeno revela una estrategia de intensificación laboral ante la erosión de los ingresos.
- mayo 4, 2026
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El mercado laboral atraviesa una transformación silenciosa pero contundente: el pluriempleo se convirtió en una pieza estructural de la dinámica económica en los hogares argentinos. Según los datos del último trimestre de 2025, 1,6 millones de personas en la Argentina tienen más de un trabajo, lo que representa al 12,2% de la población ocupada. Este indicador, uno de los más altos en la serie estadística, no es fruto de la casualidad, sino el resultado de una tendencia creciente que se ha acelerado notablemente en los últimos años, consolidando una realidad donde un ingreso único ya no es garantía de estabilidad.
De acuerdo a un informe elaborado por la Fundación Encuentro, el pluriempleo en nuestro país tiene un componente de género ineludible. Las mujeres representan el 56,6% del total de pluriempleados. Más aún, al analizar la propensión a combinar tareas, la tasa es significativamente más alta entre las mujeres (15,5%) que entre los varones (9,5%). Esta brecha no es aleatoria: se vincula con un mercado laboral donde las mujeres concentran las ocupaciones más fragmentadas y de menores ingresos, como el servicio doméstico —sector en el que el 13% de los pluriempleados desarrollan su ocupación principal—. Para muchas, multiplicar los empleos no es solo una estrategia de subsistencia, sino también un malabarismo necesario para compatibilizar la generación de ingresos con las tareas de cuidado no remuneradas.
“Más que una anomalía, el pluriempleo aparece así como una respuesta cada vez más extendida frente a un mercado laboral que no garantiza, por sí solo, niveles de ingreso suficientes ni condiciones homogéneas de protección”, concluye el informe.
A menudo, el pluriempleo es asociado exclusivamente con la precariedad. Sin embargo, los datos de mayo 2026 revelan una estructura dual mucho más compleja. Si bien es cierto que el 23% de los pluriempleados se ubica en el segundo decil de menores ingresos, utilizándolo como un mecanismo indispensable de supervivencia, el fenómeno también tiene un peso relevante en los niveles más altos: casi la mitad de quienes tienen más de un empleo se encuentran en el 40% de la población con mayores ingresos.
“Implica que una proporción creciente de trabajadores/as no logra sostener sus ingresos a partir de un único empleo, o bien recurre a la combinación de trabajos como estrategia para mantener o mejorar su nivel de vida. En este sentido, el pluriempleo deja de ser un fenómeno marginal para convertirse en una dimensión central de la dinámica laboral contemporánea”, sostiene la Fundación Encuentro.
En estos sectores medios y altos, la lógica cambia. No se trata de una urgencia de subsistencia, sino de una intensificación del trabajo para sostener o ampliar el nivel de vida. Las ocupaciones administrativas, contables y profesionales —que suman casi el 30% del total— son prueba de que el pluriempleo atraviesa transversalmente a la sociedad.
El perfil del pluriempleado en Argentina es claro: casi 9 de cada 10 tienen entre 30 y 65 años, lo que indica que se trata de personas en plena etapa de inserción laboral, y no solo de jóvenes dando sus primeros pasos. Asimismo, el 83% se las arregla combinando exactamente dos empleos.
La concentración geográfica es otro dato clave: más de la mitad (54,6%) de este fenómeno reside en el Gran Buenos Aires, epicentro de la densidad y las tensiones del mercado laboral nacional. Este mapa territorial y social sugiere que, lejos de ser un fenómeno marginal, la multiplicación de fuentes de ingreso es hoy una respuesta colectiva y heterogénea ante la incapacidad del mercado formal para proveer, por sí solo, un nivel de vida acorde a las necesidades familiares.
De acuerdo a la Fundación Encuentro, el crecimiento del pluriempleo no puede interpretarse “como una mejora en la inserción laboral sino, al contrario, por la erosión de los ingresos”. Si bien es cierto que quienes tienen más de un empleo registran mayores ingresos promedio y medianos, esta diferencia se explica por la acumulación de trabajos y no por mejores condiciones de empleo. “Más que una anomalía, el pluriempleo aparece así como una respuesta cada vez más extendida frente a un mercado laboral que no garantiza, por sí solo, niveles de ingreso suficientes ni condiciones homogéneas de protección”, concluye el informe.
La pregunta que queda abierta es si esta estrategia de “doble inserción” es un estado transitorio o la nueva normalidad de un mundo del trabajo que exige cada vez más, ofreciendo cada vez menos seguridades.
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