Argentina / 11 septiembre 2026

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Naranjas al sol

Una caminata por los recuerdos de juventud que termina a la sombra de los eucaliptos del pueblo. La mirada nostálgica y honesta sobre los circuitos del destino.

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Hoy, el calor del sol, pasado el mediodía, mientras se hace la hora de entrada a la escuela, es el mismo que ayer, cuando apenas empezaba el secundario y pelaba naranjas a la hora de la siesta. Ahora enmarca las manchas que dejó el tiempo en mis manos. Viene junto con su tibieza el recuerdo jugoso de la primavera entrando a tientas y el olor de las naranjas llega hasta hoy, cuando nada había sido todavía. 

Ayer nomás paseaba por las calles rectas de La Plata evitando perderme en las diagonales. Una ciudad que debía haber dejado algo en mi memoria en el pequeño lapso de un año de vida, antes de partir. Dieciséis años después todo el tiempo y el mundo eran míos. El mapa de aquel territorio me era desconocido y se desplegaba enigmático ante mis ojos. Sobre él trazaba recorridos que no sabía me traerían a este sol de hoy, endeble y primaveral, justo antes de empezar a dar clases en la escuela. 

Ayer me repetía que jamás iba a “morirme de maestrita en una escuela”, pero entonces no había dado ni siquiera una clase y no sentía amor por este oficio. Me pasaba, en aquellos años, leyendo y estudiando horas y horas. Subía casi sin aliento los seis pisos que llevaban al Departamento de Letras en la Facultad de Humanidades, ahora mutada en Edificio Karakachoff. Esa misma mole carcelaria, donde hice una fila eterna, con la planilla de inscripción en una mano y el desconcierto y la alegría en la otra. Aquellos años en los que almorzaba bizcochitos Don Satur y tomaba mates amargos como la hiel. Mismo desayuno. A veces misma cena en la casa, ubicada en una calle de árboles añejos que se tocaban en las copas sobre el asfalto, y donde nos juntábamos a estudiar y hacíamos fiestas en las que siempre había la misma cantidad de invitados que de desconocidos. Esa que me empeñaba en acomodar y limpiar para simular un parecido lejano con la casa familiar que había quedado en el pueblo. Esa, donde daba igual cenar a las nueve o a las doce de la noche, donde la soledad era casi siempre la compañía emperrada de los domingos y la sombra de los días inútiles que no quería eliminar en el futuro prometedor de familia e hijos. 

Ahora la casa en la que vivo levanta sus paredes en el pueblo al que no hubiese querido conscientemente volver. Como si se pudiera trazar el mapa de la vida a plena conciencia y con la certeza de que nada se vuelva esquivo o de pronto nos empuje a otro sitio. Entonces no sabía que el sol, este mismo sol, tragado allá por edificios descomunales, y el silencio de los pájaros me iban a devolver a este lugar, a la puerta de una escuela rural, a la sombra de los eucaliptos que entonan junto con los pájaros.

Aquellos años aún soñaba con vivir en una casa de madera, azul turquesa, cuyas ventanas dieran al mar. Yo en aquella casa escribiría y escribiría hasta envejecer. Pero no. Ahora la casa en la que vivo levanta sus paredes en el pueblo al que no hubiese querido conscientemente volver. Como si se pudiera trazar el mapa de la vida a plena conciencia y con la certeza de que nada se vuelva esquivo o de pronto nos empuje a otro sitio. Entonces no sabía que el sol, este mismo sol, tragado allá por edificios descomunales, y el silencio de los pájaros me iban a devolver a este lugar, a la puerta de una escuela rural, a la sombra de los eucaliptos que entonan junto con los pájaros. 

Es que no se sabe, hasta estar a mitad del recorrido del mapa de los años hacia dónde íbamos trazando el camino, allá a los doce o trece, mientras despellejábamos las naranjas al sol, les quitábamos la piel para descubrir su textura, las mordíamos sorbiendo con cada rincón de la boca su jugo, escupíamos las semillas, como quien descarta lo que no sirve sin saber qué será lo que germine. 

Allá, cuando comíamos naranjas al sol, que caía sobre nuestra piel tersa y tan nueva, y todo el tiempo del universo se había detenido, compactado, abierto a hoy. 

 

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