Mundial 2026: show de la paz de Infantino y álbum de figus a “precios Milei”
En el último congreso de la FIFA, el absurdo superó a la ficción. La prohibición de entrada a la delegación iraní en Canadá. El polémico “Visa Bond” que exige fianzas millonarias a hinchas africanos. Los intentos forzados de abrazos diplomáticos. Entradas para la final a precio de mansión. Se dispara el índice Panini.
- mayo 4, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
- mayo 4, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
Che, escuchá. Hace unos días hubo un congreso de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) en la coqueta ciudad canadiense de Vancouver, donde “Il Signore” Gianni Infantino, capataz del organismo, no paró de dejarnos verdaderas perlas colmadas de humillación para degustar y comentar con diversos comensales en bares, asados y cenas familiares.
El congreso arrancó fuerte: en su discurso, Gianni confirmó que Irán participará de la Copa del Mundo minutos después de que a la delegación de la Federación de Fútbol de Irán, liderada por su presidente Mehdi Taj, no la dejaran entrar a Canadá para participar del evento. Aunque la delegación viajó con visados oficiales, las autoridades migratorias canadienses les negaron la entrada y revocaron sus permisos. El presidente de la federación iraní calificó el hecho como un acto de “trato hostil”, “inapropiado” y un “insulto”.
En medio de esto, se conoció un diálogo entre Infantino y Donald Trump. El norteamericano declaró sobre la participación de Irán en el mundial: “Si Gianni lo dijo, estoy de acuerdo”. Y añadió un tajante: “Déjenlos jugar”. Pero, como para echar un poco más de alcohol a las brasas encendidas, Trump lanzó comentarios irónicos cuestionando el nivel futbolístico del seleccionado, mencionando que le resultaba difícil creer que tuvieran un buen equipo. Del otro lado del teléfono, el dirigente suizo reveló que Trump le dio libertad para decidir, diciéndole: “Haz lo que quieras” con respecto a la admisión del equipo iraní.
A este diálogo, digno de un programa de Tato Bores de los años 90, conviene recordarle un pequeño detalle: el país anfitrión del mundial atacó militarmente, junto con Israel, territorio iraní en varias oportunidades, dejando miles de muertos; en los últimos días, el conflicto bélico se encuentra atravesando una frágil tregua que nadie sabe bien cuándo se puede quebrar.
Pero Infantino sintió que esto no era suficiente y quería darlo todo. Como buen goloso, fue por más. En un momento vio el hueco y quiso forzar un saludo entre los representantes de las federaciones de fútbol de Palestina e Israel. Obviamente, Jibril Rajoub, presidente de la federación palestina, y Basim Sheikh Suliman, vice de la asociación israelí, se negaron a darse la mano, pero el “Capataz” intentó abrazar y llevar al palestino hasta los brazos del israelí.
La cosa decantó en una patética escena de catch, por no decir un incómodo momento que quedó registrado para la historia con miles de reproducciones en las redes sociales. Un dato más: el hecho se originó luego de que la FIFA decidiera no sancionar a Israel por la participación de clubes en asentamientos de Cisjordania, una medida solicitada por la Federación Palestina.
Esto no terminó ahí. El calvo patrón de la FIFA sacó otra baraja más para aleccionar a jugadores y técnicos, que bien podemos llamar la “ley Antisenegal”. A partir de ahora, el jugador o técnico que abandone el campo de juego en señal de protesta contra el arbitraje será castigado con una hermosa “roja directa”.
Un dato más para acotar a esta bellísima historia es que, mientras sucedía esta serie de enredos, Noruega pidió eliminar el Premio de la Paz de la FIFA otorgado a Trump por la guerra contra Irán. En un comunicado, la presidenta de la Federación Noruega de Fútbol, Lise Klaveness, consideró que la FIFA no tiene ni el “mandato” ni los recursos para otorgar un premio de la paz y pidió su eliminación.
Hay más informaciones para este boletín. Los aficionados de algunos países que participarán en el Mundial 2026 deberán depositar hasta 15 mil dólares en concepto de “fianza” para ingresar a Estados Unidos. Sí, chicles. Esto se debe al amable programa piloto estadounidense en el que se establece que deberán pagar una fianza denominada “Visa Bond”. Esta exige a ciudadanos de ciertos países un pago de 15 mil dólares antes de recibir visados de negocios o de turismo (visas B-1 y B-2) para “garantizar el retorno a su país de origen” y que a ninguno se le ocurra quedarse en el baño de atrás de una gasolinera rutera de Kentucky.
El programa entró en vigor el 20 de agosto de 2025 y, a partir del próximo abril, el gobierno de Estados Unidos ampliará la regla racista a un total de 50 países. El Visa Bond afectará a los hinchas de Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Túnez y Senegal que quieran viajar para ver a sus compatriotas jugar en el Mundial.
Lo que resulta aún más chistoso es que la regla abarca también a jugadores. Algunos medios internacionales apuntan que la FIFA “está suplicando en privado a la administración” Trump para que haga excepciones con las delegaciones que participarán en la Copa del Mundo. Si bien el pago de la fianza es reembolsable una vez que los ciudadanos regresen a su país, el ruego de la FIFA —de tener éxito— solo aplicaría para futbolistas, cuerpo técnico, staff y directivos de las federaciones, no para familiares de los jugadores, quienes tendrían que realizar el pago.
Un análisis del índice de precios al consumidor Panini arroja que con Alberto Fernández en el gobierno —sí, con Alberto— el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) alcanzaba para comprar 73 álbumes o 319 paquetes de “fichus”. Ahora, con el “Javo” de la gente, solo accedemos a 23 álbumes o 178 sobres.
Para hacer aún más agradable esta crónica, observamos que en la caja registradora de la FIFA la venta de entradas para el choque entre Costa de Marfil y Curazao en Filadelfia cayó a niveles críticos, obligando a considerar medidas ante el riesgo de mostrar tribunas desérticas en la transmisión global. El organismo evalúa liquidar remanentes a precios simbólicos o incluso regalar boletos de cortesía días antes del encuentro. Esta crisis de asistencia pone en jaque la “rentabilidad del Grupo E”. Es sumamente agradable leer el concepto de “rentabilidad” aplicado a un grupo de seleccionados clasificados a una competencia deportiva internacional.
El factor determinante es lo que decíamos antes: el bloqueo financiero impuesto por las autoridades migratorias de Estados Unidos. La exigencia de una fianza de visado de 15.000 dólares pegó fuerte en la hinchada marfileña, levantando una barrera económica difícil de afrontar para los simpatizantes de los “Elefantes”.
En la otra punta de la pirámide de desigualdad extrema global, en la plataforma de reventa se ofrecen cuatro entradas para la final del 19 de julio a tan solo 2,3 millones de dólares cada una. Estas localidades específicas se ubican detrás de uno de los arcos, dentro de la platea baja, bloque 124, fila 45, asientos 33 al 36.
Para terminar de degustar esta verdadera masa fina del deporte –y teniendo en cuenta que durante los últimos días todos los medios masivos de comunicación terminaron haciendo la cuenta que hicimos aquí sobre el valor estimado para completar el álbum de figuritas del mundial– vamos con otro desafío para compartir.
Escuchen: un análisis del índice de precios al consumidor Panini arroja que con Alberto Fernández en el gobierno —sí, con Alberto— el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) alcanzaba para comprar 73 álbumes o 319 paquetes de “fichus”. Ahora, con el “Javo” de la gente, solo accedemos a 23 álbumes o 178 sobres. “Segundos afuera”, diría un histórico campeón del relato de box nacional e internacional.
Un abrazo y un gran gusto.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



