Argentina / 10 agosto 2026

temperature icon 6°C
Edit Template

El Niño también amenaza a la ganadería y la lechería

Frente a la amenaza de un Niño histórico, referentes agrícolas, ganaderos y tamberos de la zona núcleo aceleran los planes de contingencia para mitigar el impacto de las inundaciones y garantizar la logística productiva.

Compartir:

Compartir:

WhatsApp Image 2026-08-09 at 14.32.48

El fenómeno climático conocido como El Niño está activo y fortaleciéndose. Así lo confirmó la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés). Además, adelantó que será uno de los más intensos registrados desde 1950, por lo que ya se habla del “Súper Niño”. También conocemos sus efectos sobre las cosechas y que -dependiendo de su intensidad- puede ser desde beneficioso hasta catastrófico. Un Niño moderado sería ideal para la campaña de granos gruesos en nuestro país, sin embargo, todo indica que hay que estar preparados para contingencias extremas. Así lo están haciendo los distritos de la zona núcleo, donde las municipalidades, los cuarteles de bomberos voluntarios y las entidades agropecuarias trabajan en conjunto para diseñar acciones ante posibles desbordes hídricos.

Pero también este fenómeno ha puesto en alerta al sector ganadero y lechero. En nuestro país, la cría de ganado vacuno en zonas de islas, altamente inundables no es menor: en el Delta del Paraná y los humedales de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, el stock de ganado vacuno oscila entre las 800 mil cabezas y el millón de animales dependiendo de las condiciones en que se encuentren esos ambientes.

Por estos días, José Colombatto, vicepresidente primero de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), advirtió a los ganaderos de la región de islas que se adelanten con los preparativos para trasladar la hacienda por las eventuales crecidas de los ríos Paraná y Uruguay.  «Los productores ya están sacando animales y organizándose porque los ríos vienen mostrando una tendencia creciente», comentó Colombatto, y sostuvo que si en el sur de Brasil llueve mucho durante los meses de septiembre y octubre, las cuencas del Paraná y el Uruguay se podrían ver saturadas rápidamente.

Los municipios, los cuarteles de bomberos voluntarios y las entidades agropecuarias trabajan en conjunto para diseñar acciones ante posibles desbordes hídricos.

«Pedimos que la gente no se deje estar y empiece a organizarse con tiempo. Cuando hay que sacar animales de las islas se produce un cuello de botella porque no alcanzan los camiones ni las barcazas», enfatizó el dirigente, quien asimismo explicó que sacar los animales en medio de las crecidas es un riesgo mayor que hay que tratar de evitar.

Por su parte, desde el INTA Rafaela, en el corazón de una de las cuencas lecheras más grandes del país, recomienda a los tamberos acelerar los trabajos en sus establecimientos para estar en condiciones de afrontar lluvias excesivas, teniendo en cuenta que entre enero y junio llovieron más de 600 milímetros en la región, cuando el promedio histórico es de 550 milímetros. Esto indica que ya existe una carga hídrica considerable.

Los técnicos del INTA sostienen que hay que mantener en condiciones las calles por las que sale la leche hacia las usinas lácteas, limpiar las cunetas, optimizar el drenaje interno de los tambos y poner en las mejores condiciones los corrales y los patios de alimentación. “Nuestros campos tienen pendientes muy bajas, por eso es fundamental ordenar el flujo del agua dentro del establecimiento”, explicó el ingeniero agrónomo Guillermo Cavallero, integrante del Área de Desarrollo Rural del INTA Rafaela. Asimismo, advirtió que los efectos de El Niño se podrían extender más allá de la primavera y el verano; ya que entre marzo y abril de 2027, “si las pasturas permanecen anegadas, las raíces sufren por falta de oxígeno, se pierde la planta y desaparece una parte importante de la oferta forrajera del sistema”, señaló.

En este sentido, la indicación apunta a acumular reservas de alimento por sobre las acostumbradas. “Si normalmente planificamos una determinada superficie para silaje, probablemente sea momento de producir un poco más pensando en un eventual déficit forrajero”, explicó Cavallero, quien recordó que cuando se manifestó El Niño de 2015-2016, el alimento faltó y el disponible en el mercado era caro y de baja calidad. “La reserva que hoy parece un costo adicional puede transformarse en la herramienta que permita sostener la producción”, comentó el ingeniero.

Por supuesto que -más allá de todas las precauciones que tomen los productores- acá deberán estar muy disponibles las herramientas de los diferentes estados: municipales, provinciales, y nacional. Por caso, la provincia de Buenos Aires viene trabajando en un esquema de prevención y mitigación que contempla la limpieza y adecuación de canales, alcantarillas, puentes y cunetas, el mantenimiento de caminos rurales, el fortalecimiento de los mecanismos de respuesta ante emergencias y la disponibilidad de fondos destinados a obras y asistencia a productores afectados. Estas acciones se llevan adelante de manera articulada con municipios, organismos provinciales y las entidades agropecuarias que integran la Comisión de Emergencia y Desastre Agropecuario de la Provincia de Buenos Aires (CEDABA).

Ante la posibilidad de eventos climáticos extremos -que aún no terminan de confirmarse- es prioritario aplicar el dicho: “Más vale prevenir que curar”.

 

4Palabras

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: