Argentina / 21 julio 2026

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Argentina cerró el Mundial con la frente en alto

La selección nacional arañó el bicampeonato en una final donde pagó caro el desgaste físico y los errores tácticos ante España. Pese al sabor amargo, el torneo deja el orgullo intacto, un recambio inminente y la despedida colosal de Lionel Messi, quien a sus 39 años volvió a ser el alma del equipo.

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Se terminó el Mundial, no con el resultado esperado para Argentina, pero estuvo hasta el último día. Una copa en la que nuestro seleccionado tuvo que sufrir más de la cuenta, un partido con un gran peso emocional como el de Inglaterra y una final que supo jugar como en otros encuentros de esta Copa del Mundo. La despedida a lo grande de Lionel Messi, que a sus 39 años fue el mejor de los nuestros, lo fue sin la cuarta estrella bordada en la camiseta, pero con la frente en alto de haberlo dado todo. 

La Argentina llegó a este Mundial con muchos jugadores al límite desde lo físico. Scaloni decidió esperarlos para que se recuperen y terminó demostrandose en los partidos.  En la final sufrió dos lesiones, la de Cristian Romero uno de los que llegaban tocados y de Lisandro Martínez. También se vio el bajo nivel de Nahuel Molina, que no pudo estar a la altura en todo el Mundial.

Claramente no se demostró el mismo nivel de juego que en Qatar 2022, pero se vio un carácter diferente y se llegó a la final a puro potrero, sin dar por perdido ningún partido y luchar hasta el último minuto.

Si hay algo en que se destaca a Lionel Scaloni y sus ayudantes, es la gran lectura que tienen en cada uno de los partidos, fallando en muy pocos y en uno de ellos fue en esta final de la Copa del Mundo. Respetando por de más a España y sintiéndose inferior desde el primer minuto.

Scaloni se limitó a una cierta cantidad de jugadores, los 11 titulares y cambios repetidos, sin apostar por otras piezas como Nico Paz, Valentín Barco o Exequiel Palacios, que jugaron cuando había que hacer un cambio y darle descanso a los titulares contra Jordania en la tercera fecha de la fase de grupos.

 

Rendimientos de los 26 convocados

Emiliano Martínez tuvo su mejor partido en la final, si el resultado fue solamente 1-0, en parte fue por el Dibu. Incluso daba la sensación que, si se iba a los penales, nos podía volver a salvar y tal vez quedarnos con el bicampeonato.

Nahuel Molina fue el de rendimiento más flojo, no demostró en ninguno de los partidos estar a la altura de la Copa del Mundo, sufrió mucho por su sector y fue responsable en los goles que convirtieron Inglaterra y España en la semifinal y final respectivamente. 

Gonzalo Montiel fue de menos a más, arrancó como titular ante la lesión de Molina, después no volvió a jugar desde el arranque hasta la final, que al momento que salió lo hizo bien. En cuanto a las veces que le tocó entrar desde el banco, no lo hizo mal.

La zaga central ha estado firme en todo el Mundial, la dupla Cristian Romero – Lisandro Martínez se conformó como una de las mejores de la Copa del Mundo. Licha tuvo algún error que costó caro, pero en general fue un buen torneo. Cuti fue el mejor del certamen.

Por el costado izquierdo no se sufrió, tanto Facundo Medina y Nicolás Tagliafico han rendido las veces que les ha tocado jugar. Tagliafico volvió a demostrar en una final, cumpliendo con su tarea de bloquear a Lamine Yamal, mientras que Medina fue la revelación del Mundial.

El mediocampo fue el sector más irregular, Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernandez no han tenido su mejor campeonato. Fernández fue quien se destacó algo más, en especial en el partido contra Inglaterra que fue la figura, después su nivel fue parejo.

El nivel de Messi superó las expectativas de propios y extraños. Le bastó la fase de grupos para romper el récord de goles convertidos en el Mundial pasado. Fue la bandera, quien nos daba la esperanza de que realmente podíamos ser bicampeones del mundo, nada se le puede reprochar. Contribuyó con gol o asistencias en siete de los ocho partidos jugados.

En este sentido Scaloni no apostó por un cambio, solo por el ingreso de Leandro Paredes que logró darle algo más de orden, pero no estuvo como titular en la final y se notó su ausencia. Luego ingresó desde el banco, pero no fue lo mismo.

Thiago Almada tampoco pudo destacarse, venía de tener un buen 2025 con el seleccionado nacional, siendo el más destacado en el año con la camiseta de Argentina. 

Acá es donde se debía apostar por Valentín Barco o Exequiel Palacios, en los amistosos previos cumplieron y daban la sensación de que podían ser una gran pieza de recambio, pero solo estuvieron contra Jordania en un partido con todos suplentes. Es más, Palacios en ese encuentro jugó como lateral derecho, que a pesar de ser una posición que nunca había asumido, cumplió más allá del rival que tenía enfrente y podría haber sido una buena opción ante el flojo nivel por ese sector.

También podría haberle dado soluciones un explosivo, un desequilibrante en lugar de Almada, como el caso de Nico Paz.

En la delantera, se necesitó más de los goleadores. Julian Álvarez y Lautaro Martínez no aparecieron hasta los cuartos de final contra Suiza, con gol de ambos y un gran partido de Álvarez. Martínez también anotó contra Inglaterra para sellar el triunfo y el pase a la final, como su gol de penal contra Jordania. Tuvieron poco peso en la ofensiva en general. Contra España la Araña no tuvo participación porque Argentina no atacó. Cuando lo hizo, Alvarez ya había salido y jugó sin delanteros. 

También están los que han sido habituales jugadores entrando desde el banco, como es el caso de Nicolás Gonzalez, que en ese rol ha dado soluciones por la banda izquierda, siendo opción para ir en busca de los resultado, con la presión y peso en ataque. En su único partido como titular, que fue en la final, no se vio eso y se necesito de él en el segundo tiempo como recambio.

Giuliano Simeone también pudo jugar y no decepcionó en lo que puede aportar: la fricción, luchar, meter, ir al frente, hacer el desgaste. En eso cumplió, como contra Inglaterra, para dejarle el camino más allanado a De Paul, pero no sumó mucho más y en la parte ofensiva no participó. Entró en la final, pero se necesitaba alguien más para acompañar eso que da Simeone. Y, sin embargo, fue quien tuvo la única chance para empatar y definir al campeón en los penales.

Nicolás Otamendi, las veces que le tocó jugar, lo hizo bien, cumplió en el fondo y no cometió errores.

Hubo poca participación de Giovanni Lo Celso, que podría haber sido una solución en el mediocampo, siendo su único partido contra Jordania, en el cual fue figura con gol incluido. Y en los casos de Marcos Senesi y Jose Manuel López, se esperaba que tengan escasos minutos ante los habituales titulares en sus puestos.

No, no me olvidé del capitán, del mejor jugador de Argentina en este Mundial, de Lionel Messi, quería hacerle un apartado. Llegó a esta Copa del Mundo con dudas, de cómo iba rendir a sus 38 años –y a sus 39 que cumplió en el medio del certamen–, se hablaba de rotación, de los minutos que iba a jugar y demás. Supo demostrar todo lo contrario a lo que uno podía ver en la previa.

Ocho goles, máximo goleador de la copa por detrás de Kylian Mbappé, quien anotó 10. Además de haber aportado 4 asistencias, siendo también, de manera conjunta con otros futbolistas, el segundo en este apartado sólo superado por Michael Olise con 7.

Su nivel estuvo fuera de lo esperado, superó las expectativas de propios y extraños. Le bastó la fase de grupos para superar los goles convertidos en el Mundial pasado. Fue la bandera, quien nos daba la esperanza de que realmente podíamos ser bicampeones del mundo, nada se le puede reprochar. Contribuyó con gol o asistencias en siete de los ocho partidos jugados. 

No se despide con la cuarta bajo el brazo, pero se va con la frente en alto, con el orgullo de haberlo dado todo, ya sin la velocidad de otros tiempos, sin el desmarque, buscando más que le cometan faltas que dejar a futbolistas en el camino, pero aún así fue el mejor de los nuestros. El mejor futbolista de todos los tiempos, que siempre tiene algo para dar. 

Ahora vendrá una pausa y posiblemente un recambio. Esperemos que sea con Scaloni a la cabeza, que se le podrá reprochar por la final o en ciertos momentos en esta Copa del Mundo, pero nos devolvió la ilusión de seguir creyendo en la selección, compitió por todo, dos Copas Américas, una Finalísima y dos finales del Mundial consecutivas, con una ganada. 

No es sencillo llegar a estas instancias definitorias del Mundial y Scaloni llegó a dos, dirigió 15 partidos mundialistas, más que cualquier otro entrenador al mando de Argentina. Superando a los grandes: César Luis Menotti y Carlos Bilardo. 

Scaloni quedará marcado como el mejor entrenador de todos los tiempos con Argentina, lo que se vivió con él es único. Luego del partido habló en conferencia y dejó abierto su futuro. Cumplirá contrato hasta fin de año y luego se verá. Pero si esta es su despedida, lo hizo a lo grande y será recordado por toda la eternidad. 

 

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