- Sociedad
- /
- No estás ansioso, estás siendo medido
No estás ansioso, estás siendo medido
La ansiedad ya no siempre irrumpe como síntoma ni como conflicto interno. En una época donde todo se mide —la atención, la visibilidad, el valor— el malestar toma otra forma: más difusa, más constante, más difícil de ubicar. ¿Y si no se tratara solo de lo que nos pasa, sino del modo en que estamos siendo leídos, comparados y evaluados todo el tiempo?
- abril 18, 2026
- Lectura: 4 minutos
Compartir:
- abril 18, 2026
- Lectura: 4 minutos
Compartir:
Entra, se sienta, deja el celular boca abajo. A los dos minutos lo gira. No hay nada. Lo vuelve a dejar. No es impaciencia, o no solo. Es otra cosa, más difícil de nombrar. Como si algo estuviera pasando, aunque no pase nada.
Dice que está cansado. Que no se puede concentrar. Que todo le dura poco. Tiene trabajo, pareja, amigos. “No me falta nada”, dice. Y, sin embargo, hay un ruido de fondo, una incomodidad que no termina de volverse síntoma claro. No hay una escena. No hay un antes y un después. Hay, más bien, una especie de tensión continua.
Durante mucho tiempo, la ansiedad se pensó como conflicto. Algo que empuja desde adentro, algo que no se resuelve, algo que insiste. Pero en el consultorio, cada vez más, aparece otra cosa. No tanto algo que irrumpe, sino algo que no se corta.
Afuera, mientras tanto, todo se mide.
No solo lo que hacemos. También cuánto valemos, cuánto interesamos, cuánto circulamos. No hace falta decirlo: se ve. En números, en reacciones, en tiempos. Cada gesto deja una marca. Cada marca entra en una cuenta que nunca termina de cerrar.
No es que alguien mire. Es peor: no se sabe bien quién mira. Pero igual cuenta.
El paciente dice: “Siento que todos están mejor”. No puede decir quiénes son esos “todos”. No hay nombres. No hay escenas. Hay imágenes sueltas, perfiles, fragmentos. Gente que aparece haciendo algo, diciendo algo, siendo algo. Siempre un poco más.
Todo se mide. No solo lo que hacemos. También cuánto valemos, cuánto interesamos, cuánto circulamos. No hace falta decirlo: se ve. En números, en reacciones, en tiempos. Cada gesto deja una marca. Cada marca entra en una cuenta que nunca termina de cerrar.
Ahí la comparación cambia de forma. Ya no es con alguien concreto. Es con un flujo. No hay pausa, no hay referencia estable. Siempre hay otro que parece más interesante, más claro, más seguro. La diferencia no se procesa. Se acumula.
Y eso cansa.
No porque haya una exigencia explícita. Nadie dice “tenés que”. Es más sutil. Es la sensación de que siempre se podría un poco más. Un poco mejor. Un poco distinto. Como si todo el tiempo hubiera una versión optimizada de uno mismo circulando en algún lado.
Desde la clínica, esto se siente raro. Porque no es exactamente un mandato. Tampoco es pura angustia. Es más bien un clima. Algo que está ahí, sostenido, constante. Una presión que no viene de una escena puntual, sino de un entorno que no se apaga nunca.
A veces se propone una salida rápida: desconectarse, apagar, bajar la exposición. Pero eso no termina de tocar el problema. Porque no es solo lo que hacemos con las pantallas. Es el modo en que se organiza la experiencia. El modo en que lo visible, lo medible, lo comparable, se vuelve criterio.
Entonces la pregunta cambia.
No es cómo dejar de estar expuesto. Tampoco cómo dejar de compararse. Eso, de un modo u otro, va a seguir ahí.
La cuestión es más incómoda: qué hacer con eso sin quedar completamente tomado.
Cómo producir, aunque sea por momentos, algo que no entre del todo en la cuenta. Algo que no se deje medir tan fácil. No como gesto heroico, ni como rechazo total. Más bien como un pequeño desvío. Algo mínimo.
Porque incluso en medio de todo eso, hay momentos en los que algo no encaja. Una sensación rara, un corte, un fastidio que no se puede explicar del todo. Algo que no suma, que no rinde, que no mejora nada.
Y sin embargo insiste.
Quizás no sea mucho. Apenas un resto.
Pero es ahí donde la cosa se vuelve interesante. Donde la medición falla. Donde no todo puede ser contado.
Y donde, todavía, algo no termina de obedecer.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



