Boy Olmi: el derecho a la imperfección y el viaje hacia su propia verdad
El actor rompe su imagen de calma inquebrantable en “Unipersonal", una obra donde explora sus duelos, la salud mental y el deseo de aceptación. En diálogo con 4Palabras, reflexiona sobre el vínculo con sus padres, la muerte y la importancia de escuchar la voz interior.
- marzo 4, 2026
- Lectura: 3 minutos
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“Soy actor porque quiero que me presten atención, que me acepten y que me quieran”. Así arranca Boy Olmi su Unipersonal (llamado así a secas), un ejercicio de desnudarse en el escenario. La obra es una promesa de decir la verdad continuamente, sin perder el humor. En cierta forma, es un viaje a través del tiempo, de su infancia, de sus ancestros y, en especial, de su madre.
¿Qué tan sincero puede ser alguien que quiere ser aceptado y querido? Aunque también podríamos preguntarnos: ¿Quién en el mundo no quiere ser aceptado y querido, al menos por alguien o por un determinado grupo?
Boy Olmi se da a sí mismo la oportunidad de exponer dolores, inquietudes y vacíos. Quiere que el espectador lo conozca un poco más, porque quizás le genere pudor la imagen de “persona excelente”, poseedora de una “calma inquebrantable” que el público general tiene de él. Por eso, reclama el derecho a “ser humano”, con sus altos y bajos.
En esa línea, aborda sin tapujos los problemas de salud mental y sorprende al narrar episodios sombríos que le ha tocado vivir en los últimos años. También la muerte se hace presente en la obra. Y habla de lo inusitado que ha sido el vínculo de sus padres y de lo difícil que fue vivir con ellos, pero también sin ellos.
En diálogo con 4Palabras, Olmi ahonda en estas cuestiones sobre las que pone el foco en su espectáculo.
Después de un año de la despedida de tu mamá, y tras haber elaborado algo de tu relación con ella en esta obra, ¿qué le dirías a ella si tuvieras la oportunidad de hacerle una llamada telefónica?
Le diría que todo se acomoda, que las cosas encuentran su lugar. Que su muerte ocurrió como un hecho natural en el momento que tenía que ocurrir a pesar de que nos ponía muy tristes a todos despedirnos. Pero que mis cosas con ella están cada vez mejor.
¿Qué le dirías al pequeño Bioy recién enviado a la escuela a tan temprana edad?
Que tenga paciencia. Que por algo ocurren las cosas. Que de cada experiencia va a aprender. Que se entregue a su destino porque la vida está llena de aventuras. Que cuando uno empieza el colegio se potencian algunas de esas aventuras.
¿Qué mensaje crees que les transmitís a tus nietas o nietos a diario o qué mensaje te gustaría estar transmitiéndoles?
Tengo una nieta y el mensaje que creo que le trasmito –o que me gustaría estar transmitiéndole– es que sea ella misma. Que vaya encontrando las señales que provienen de su corazón, de su esencia para ser y desarrollarse siendo ella misma, más allá de todas las imposiciones que los adultos le vamos agregando a su esencia. Que siempre esté atenta a escuchar el sonido y la voz de su corazón.
Boy Olmi – Unipersonal, con dirección de Shumi Gauto, sigue en cartelera los jueves de marzo, a las 20h, en el Teatro Picadero (Pasaje Discépolo 1857, CABA).
4Palabras
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