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Hay que llegar a tiempo
El experimento perverso del gobierno no solo devora la economía y la soberanía, sino también el tejido social. “El contexto demanda grandes gestos morales porque esto no se aguanta más”, dice Sandra Russo.
- agosto 15, 2026
- Lectura: 4 minutos
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Lo percibimos todos el jueves de represión salvaje en el que se voltearon dos de las reformas más importantes de las que quería Milei. Algo se había roto y vibraba en la calle. Algo estaba mucho más caliente y el lenguaje gestual y coreográfico de lo que fue un intento de cacería fue nuevo y feroz.
Así empezaron los estallidos de Chile y Colombia. Con gente a la que le habían sacado tanto que también les habían sacado el miedo. En esos estallidos que precedieron los gobiernos de Gabriel Boric y Gustavo Petro, hubo primeras líneas, y esa era gente dispuesta a morir. Eran jóvenes, muy jóvenes en Colombia, que en aquel momento era de derecha uribista y tras tomar aire con Petro ahora cayó en las garras de un sádico que deja morir gente bajo los escombros porque su tenaza sobreideologizada no permite que llegue ayuda que no sea de ultraderecha.
Esta semana, el encuentro de los principales dirigentes del peronismo y sus gobernadores a instancias de los jefes de bloque legislativos fue una muy buena idea, un tubo de oxígeno, un gesto justo a tiempo.
Ojalá encuentren la manera de reparar la papa caliente que nos tiraron encima, que estos últimos meses fue insoportable. Nos ha vuelto caníbales, en el momento más inoportuno de nuestra historia como país. Nos hace cada día peores y funciona como un quita ganas.
La desconfianza entre unos y otros, los insultos en modo troll, la pérdida casi permanente de conexión con los que deberíamos entusiasmar o ante los que deberíamos dar nuestros argumentos, es reemplazada por un culebrón cuya trama tejen día a día militantes de un lado y del otro repitiendo frases hechas o explicando situaciones con el teléfono roto: cada uno que la cuenta le agrega un detalle o cambia un nombre. Cada uno cree saber toda la verdad. Nadie sabe toda la verdad. Y nadie, nunca, tuvo la verdad absoluta.
La locura está en el aire, no solo en la Casa Rosada. La locura está en la génesis de esto extraño que nos rodea, de este experimento perverso al que el voto de una mayoría pelotuda nos condenó. Y no es por no hacer autocrítica, pero los que votaron esto dos veces son que ya lo soltaron, o se hundieron o se mataron. En el aumento de suicidios es altísimo el porcentaje de varones jóvenes.
La época nos ha capturado, y empezamos a reproducir el culto a las pasiones tristes. Hay que salir de ahí. Las pulsiones de las épocas son increíblemente poderosas, y es contra ellas que hay que remar.
La geopolítica de una alternativa a Milei debe ocuparnos ya, posicionarnos rápidamente a favor de negociar con quien nos convenga. Es urgente abandonar este lugar de país disponible por un presidente fanático de Estados Unidos e Israel con la misma pasión del fan de Wanda Nara.
El mundo que conocemos nunca pasó por una situación tan límite no ya para nosotros: en todo “Occidente” se produce la ruptura con todos los contratos y pactos conocidos. Se ha roto y naturalizado la ruptura del derecho internacional. Nunca los sistemas judiciales fueron tan obscenamente corruptos. Nunca el narco fue la mano de obra y el financista de tantas candidaturas políticas. Espert no era la excepción, es la regla. De hecho, toda la parte de la región que ha cooptado la ultraderecha ya tiene forma de enorme narco estado. Nuestro Paraná les dará grandes satisfacciones.
Nunca habían regresado los nazis, y ahora están, junto con los pedófilos, desparramados y mezclados con lúmpenes, millonarios, aristócratas, dueños de medios, del algoritmo.
La geopolítica de una alternativa a Milei debe ocuparnos ya, posicionarnos rápidamente a favor de negociar con quien nos convenga. Es urgente abandonar este lugar de país disponible por un presidente fanático de Estados Unidos e Israel con la misma pasión del fan de Wanda Nara. Es vergonzoso y humillante que la embajada de Estados Unidos le diga a una cooperativa neuquina que revise una licitación con Huawei, porque amenaza “la seguridad nacional “ de su país. O que el embajador Lamelas diga “estamos decidiendo qué hacer con Vaca Muerta y la Argentina».
La vida cotidiana de nuestro pobre pueblo se ha vuelto una pesadilla, ahora los tarifazos y la inflación, más el desempleo y los sueldos de país bananero. De los que ahora temen quedarse sin trabajo o ya no lo tienen, de los que temen quedarse sin techo o ya no lo tienen.
Compañeros de muchísimos sectores, peronistas y no peronistas, están dispuestos a trabajar por ese país en el que la política recupere su mística, que les ofrezcamos una buena revolcada por la vida que estos criminales les han robado.
El contexto demanda grandes gestos morales, porque antes que ninguna otra cosa, hay que recomponer valores. Nada de eso se ha visto hasta ahora. Lo que se vio es demasiada dirigencia confiando en que “siempre se arregla todo a último momento”. Ahora es último momento. Esto no se aguanta más.
4Palabras
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- Luis Maria Sejasagosto 15, 2026 at 3:48 pm
Comparto de principio a fin . Nunca tan acertadas cada palabra expresando un concepto , una definición , una sensación .
La situación es límite . Estamos caminando raudamente hacia la disolución social .
Es gravisimo .
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La situación es límite . Estamos caminando raudamente hacia la disolución social .
Es gravisimo .