Tras el revés judicial, la CGT mostró músculo en la calle y mira al 2027
La CGT volvió a la calle en, tal vez, su peor momento desde la asunción de su nueva conducción. Los últimos reveses judiciales pusieron en jaque su estrategia para frenar la reforma laboral y dieron lugar a quiénes los critican por “tibios”.
- mayo 1, 2026
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En Plaza de Mayo reunieron 200 mil personas para advertirles al Gobierno y a los sindicatos duros que se mantienen como la principal oposición y no descartan nuevas medidas de fuerza. En un juego a tres bandas, eligieron ese escenario para, además, enviar un mensaje a los actores políticos y empresariales: “Queremos un nuevo contrato social”.
Las caras del triunvirato cegetista, Jorge Sola, Cristián Jerónimo y Octavio Argüello, mostraban satisfacción cuando subieron al escenario. Habían reunido un buen número de personas, aunque lejos de las épocas doradas. Necesitaban mostrar músculo después del fallo de la Cámara de Apelaciones del Trabajo que dejó sin efecto la suspensión del núcleo de la reforma laboral que habían logrado en una cautelar.
Tras perder la discusión política en el Congreso, la CGT apostó casi todas sus fichas al camino judicial para frenar la reforma laboral. El plan de acción era centrar la pelea ahí, sin gastar las organizaciones en una movilización permanente como reclaman desde la izquierda o el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU). “No hay consenso social para escalar el conflicto”, justificaban. El revés judicial dejó al triunvirato sin muchas opciones. Confiar en la actual Corte Suprema sería pecar de inocentes. Por eso, el acto en Plaza de Mayo tomó otro tenor. Había que mostrar los dientes.
Así lo tomaron, al menos, a nivel discursivo. Hubo palos al gobierno “corrupto y explotador”, pero también a los críticos. “Esta CGT estuvo siempre al frente de esta lucha», se defendió Jerónimo. No fue el centro del discurso, pero reafirmaron que son la principal central obrera y la única con capacidad para lanzar un paro general.
Luego el grueso del discurso fue para el Gobierno. Jerónimo afirmó que “Venimos para ponerle un límite a este modelo que excluye y deja afuera a millones de argentinos». Sola que este Gobierno “lleva la palabra destrucción como estandarte».
El revés judicial dejó al triunvirato sin muchas opciones. Confiar en la actual Corte Suprema sería pecar de inocentes. Por eso, el acto en Plaza de Mayo tomó otro tenor. Había que mostrar los dientes.
No nombraron directamente al presidente Javier Milei. Es curioso, como si no quisieran entrar en el barro que suele proponer el libertario. Él único que se dirigió a él fue Argüello: “Se acabó la paciencia, Presidente”. Sus compañeros prefirieron hablar del “Gobierno” y le reclamaron un cambio de rumbo económico, pero sin esperanza de ser escuchados. En realidad, el mensaje estuvo dirigido principalmente a la sociedad y a la oposición, que ya mira al 2027.
Las críticas dentro sindicalismo
Por lo bajo, los dirigentes cegetistas creen que la única posibilidad de revertir este escenario es con un cambio de gobierno. En el mientras tanto, pareciera que intentan aguantar la embestida libertaria y ganar tiempo. Lo que no cambia en la CGT, es la estrategia de regular los tiempos y administrar los conflictos. Las continuas derrotas empiezan a generar, al menos, un distanciamiento de los sindicatos más duros.
Hoy, 1 de mayo el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) llevará adelante su primer Plenario Nacional en el predio del Camping de la UOM en Pilar. Allí se reunirán más de 1600 delegados y delegadas provenientes de todo el país para discutir un “programa de las y los trabajadores para recuperar la Patria».
El FreSU está integrado por sindicatos de las tres centrales obreras. Las tres cabezas son la UOM de Abel Furlán, los Aceiteros de Daniel Yofra y ATE de Rodolfo Aguiar, pero ya tuvieron contactos y acciones conjuntas con sectores de Camioneros referenciados en Pablo Moyano y con La Fraternidad de Omar Maturano.
Dentro del FreSU no hablan de romper con la CGT, pero hace un tiempo decidieron no seguir su conducción. Creen que hay una necesidad de más lucha que la central no está llenando. Eso se vió en el debate por la reforma laboral que dejó en muchos un poco de gusto a poco. Fue la principal regresión en derechos laborales y la respuesta fue “un paro dominguero”.
En el Fresu no confían en la Justicia. Para ellos, el único camino es la acción directa y la conformación de un programa propio. Hasta dónde llegarán está por verse, pero al menos agregar otra voz en la discusión.
La CGT mira al 2027 y busca posicionarse
En los pasillos de Azopardo 802 no hay esperanzas de que Javier Milei cambié el rumbo económico. Lo saben. El libertario seguirá hasta el final con su dogma del ajuste permanente. En el medio continuará con la reconfiguración brutal del país y la flexibilización laboral que, por ahora, deja más perdedores que ganadores.
La CGT busca representar a los perdedores de este modelo. Su capital de cara a lo que viene será su capacidad para hacerlo. «Protestar es nuestra responsabilidad. No basta solo con eso. Convoco a que demos un paso más», convocó Sola.
Atento a los movimientos anticipados para construir alternativas en 2027, Sola dejó algunas definiciones antes de la cumbre del peronismo del 1 de mayo donde participará junto a Jerónimo. “Queremos ir hacia un nuevo contrato social. Que la justicia social sea central en un nuevo programa de gobierno”, dijo frente a las 200 mil personas que portaban banderas de sus sindicatos y anhelan un presidente que las tome como propias y no las califique de robo.
@gonmagliano
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