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“La gente ya se sacó el gusto de comprar afuera y ahora no llega a fin de mes”

Hay un saber común en los empresarios PYME: cuando se cierra la persiana de una empresa no hay vuelta atrás. “El único que resucitó fue Jesús”, dice Marco Meloni, empresario textil, en diálogo con 4Palabras. Es propietario de tres empresas que hoy trabajan al 40% de su capacidad. Traza un paralelismo con la crisis del 2001 y asegura: “Esto es una bomba de tiempo”.

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Según el empresario textil Marco Meloni, después del boom de las compras en el exterior, la importación bajó y “hay mucha gente con stock que ni siquiera puede sacar los containers del puerto porque no vendió nada”. Asegura que “el que no tiene espalda se está retirando, es una bomba de tiempo”. Integra la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), que se encuentra movilizada para exigir el tratamiento y la aprobación de la ley de Emergencia PyME ante la Cámara de Diputados. 

En diálogo con 4Palabras advierte que el reclamo involucra a 579.000 pequeñas y medianas empresas en todo el país. “Ya cerraron 25.000 y es probable que a fin de año sean 35.000. Queremos que nos den la oportunidad de superar esto mientras estemos vivos. Queremos que estén en la línea de fuego; si no, los vamos a demandar, vamos a estar detrás de cada uno”, afirma.

 

Hace un año decías que íbamos camino al mismo crack que en el 2001, ¿dónde estamos parados hoy exactamente? 

La historia dice que Alfonsín dejó el dólar a 450 australes. Después hubo un año y medio de hiperinflación con Menem también. Pasó de 450 australes a 10.000 australes. Ahí se da la convertibilidad, el 1 a 1. Esa estabilización repentina generó negocios que hicieron de colchón. Y empezó un esmerilamiento del modelo a partir de la devaluación de Brasil, que fue en 1997. Entre 1998 y 2001 tuvimos una recesión. Esos cuatro años fueron desastrosos. Ahora se viene dando una cosa parecida, lo que pasa es que la velocidad con la que vamos a ese camino es mayor, porque el ajuste es mucho más fuerte. Podríamos tener un fin de año como el 2000-2001. Hay algunos datos de la vida cotidiana que confirman mi teoría. 

¿Cuáles serían esos indicadores?

Por ejemplo: plataformas de viaje. Recuerdo que en 2001 era más barato ir o venir a algún lado en remis porque salía 2 pesos o 2,5 dólares, serían 3.500 pesos de ahora. ¿Cuánto te sale el viaje más corto de Uber hoy? Lo mismo. Hasta en eso se parece esta época. Hay sobreoferta. Antes tenías que esperar seis minutos y hoy vienen en uno. Está llena la calle. Y se desgasta el auto, y el conductor se descapitaliza. Ayer estuvimos en Diputados junto a empresarios de quince rubros. El presidente de los productores de pan, un alimento básico, sin competencia importadora, contaba que cerraron 2800 panaderías. Si la gente no está comprando pan o compra menos, ¿cierra el modelo?. El tema es sobrevivir y después tratar de salir de la terapia intensiva en que nos están metiendo. 

¿A qué capacidad instalada están trabajando en tus empresas? 

Hay dos que están al 30% y una al 40%, tratando de pagar los sueldos como podemos. En una situación con tasas altísimas, con poca demanda, con costos muy altos en dólares y las fronteras totalmente abiertas a la importación legal, a las plataformas. Ahora en Europa denunciaron formalmente la toxicidad de más de tres mil prendas, después tenés el problema del contrabando del NOA, vía Bolivia y por Paraguay, además de las subfacturaciones. Es decir, que sobre lo llovido, mojado.

Bajaron las importaciones puerta a puerta, ¿es por la calidad o porque cayó el consumo en general?

La cuestión central es la caída del consumo. La importación baja y hay mucha gente con stock que ni siquiera puede sacar los containers del puerto porque no vendió nada. Y el que no tiene espaldas se está retirando. Es una bomba de tiempo. ¿Sabés cuándo pasó eso? En el 2001. Durante todo ese año bajó la importación drásticamente, por la recesión y por la falta de ventas. Capaz que se arma un despelote bárbaro en julio y no en diciembre, pero estamos cerca en todos los casos. La gente se sacó el gusto de comprar afuera y ahora ya no llega a fin de mes. 

“La cuestión central es la caída del consumo. La importación baja y hay mucha gente con stock, que ni siquiera puede sacar los containers del puerto porque no vendió nada y el que no tiene espaldas se está retirando. Es una bomba de tiempo. ¿Sabés cuándo pasó eso? En el 2001”, dice Marco Meloni.

Se acerca el Día del Trabajador, los empresarios PyME tienen un vínculo muy estrecho con sus empleados, ¿qué reflexión podés hacer en este contexto?

Es triste, porque tiene que ser un día de festejo y no hay plata ni para el asado. Era algo clásico. La gente gana lo justo y necesario. Cobra a destiempo. Nosotros pagamos como podemos. Tratamos de despedir lo menos posible. Es un tiempo que nos empuja a tomar decisiones que no son las que voluntariamente tomaríamos.

¿Cuando se cierra la persiana no hay vuelta atrás?

Mucha gente está fundida y no se da cuenta. Hay gente que admiro, que tiene mucho resto y dice “hasta 100 mil dólares pongo, porque espero que el otro cierre, si después de poner 100, tengo que poner un dólar más, cierro, listo”. Y se va a otra actividad. Ese es el hombre de espalda que se retira. Después está el otro que no tiene espalda con lo cual trata de resistir como puede, con endeudamiento bancario, financiero. ¿Y con qué se encuentra? No se lo dan, está restringido el crédito y si consigue, la tasa es altísima. Hasta la puerta de la fábrica está todo bien. Después de la puerta, tenés impuestos, impuestos sobre impuestos, tasas altas, luz cara, gas caro, monopolios, agua cara. No podés elegir. La logística subió cuatro veces en dólares. Subieron los peajes. Subió la renta en dólares. Es imposible. Y te abre la importación. El que dice que esto es así…miente descaradamente. 

¿Qué expectativas tienen con respecto a la ley de Emergencia PyME?

Estamos peleando, visitando diputado por diputado, especialmente a los que van y vienen. Somos 579.000 PyMEs que estamos pendientes. Y no son 600.000 votos, son 600.000 por la cantidad de gente que va a quedar afuera. Porque ya cerraron 25.000 pymes y es muy probable que a fin de año sean 35 mil. Queremos que nos den la oportunidad de superar esto mientras estemos vivos. El único que resucitó fue Jesús, según dicen los libros. Queremos que estén en la línea de fuego. Y si no están en la línea de fuego, nosotros que somos un grupo al que nunca vi tan unido como en este momento, los vamos a demandar, vamos a estar detrás de cada uno. Ellos viven por los votos y esos votos no los van a tener.

 

4Palabras

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