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Picada cultural: El partido (x2) en un país tomado por el fútbol
Entre la ansiedad y el ritual, repasamos el fenómeno del documental acerca del mítico Argentina-Inglaterra del Mundial 1986 que agota funciones. Además, dos novedades editoriales para mirar más allá: la cocina de la ciencia para la niñez y la adolescencia y el rescate de un clásico de Marc Augé.
- julio 19, 2026
- Lectura: 4 minutos
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Es difícil plantearlo por estos días, por estas horas, en las que la ansiedad muerde los talones y acelera las pulsaciones cardíacas. Pero, entre la expectativa y el ritual, siempre hay tiempo para repasar esas historias que nos constituyen y algunas novedades editoriales que invitan a mirar un poco más allá. Al fin y al cabo, de eso se trata esta picada.
Se convirtió, sin dudas, en el fenómeno cinematográfico de las últimas semanas. Después de su estreno en el Festival de Cannes y su posterior desembarco en las salas porteñas a fines de mayo, la película tuvo que reponerse en cartelera durante el Mundial, con un notable éxito de público que agotó funciones, mientras —en paralelo y de forma inevitable— circulaba con fuerza por plataformas piratas.
Hablamos, claro, del documental El partido de Juan Cabral y Santiago Franco, que reconstruye el encuentro disputado entre la selección argentina y el combinado inglés en la Copa del Mundo de México 1986.
El peso del relato cinematográfico cae con inteligencia en las voces de dos de las mentes más lúcidas a la hora de analizar el fútbol: Jorge Valdano y Gary Lineker, el goleador de aquel Mundial de México. A sus testimonios se suman los recuerdos de otros integrantes de ambos equipos, como los argentinos Ricardo Giusti, Oscar Ruggeri y Jorge Burruchaga. En la pantalla, el arquero inglés Peter Shilton emerge como una suerte de contracara de Diego Armando Maradona. Un antagonista triste, atrapado para siempre en la derrota e incapaz de reconocer la belleza de lo que ocurrió aquella tarde. En la vereda opuesta, el mejor testimonio es el del puntero izquierdo John Barnes (que la rompió en la cancha al ingresar en el segundo tiempo) y aquí derrocha simpatía y devoción, mostrándose como un auténtico agradecido al fútbol y al rol que le tocó jugar. Tampoco falta la mención al Vasco Olarticoechea y su nuca salvadora.
En términos de contexto histórico, el documental es ambicioso: no falta casi nada. Traza una línea histórica que va desde la usurpación inglesa de las Islas Malvinas en 1833, la invención del fútbol y su llegada a la Argentina, hasta el mítico gol de Ernesto Grillo a los ingleses en el 53, la expulsión de Antonio Rattín en el Mundial de 1966 (que desembocó en la creación de las tarjetas amarillas y rojas), la visita de la banda Queen a Buenos Aires y su encuentro con Maradona. Y, por supuesto, el dolor imborrable de la Guerra de Malvinas. Incluso se permite un juego de contracaras entre Bobby Robson y Carlos Bilardo antes de desembarcar en el pasto del Estadio Azteca.
Quizás el mayor acierto sea que expone los hechos y confía plenamente en los espectadores, apoyada en un riguroso trabajo de montaje y una musicalización precisa, que no satura y sabe golpear en los momentos exactos. ¿Su punto débil? Un problema no menor: no llega a capturar la inmensidad del Gol del Siglo. La película lo reconoce, lo dice, pero no termina de encontrar las herramientas narrativas para elevarlo o descubrir aristas nuevas a una jugada –y a su relato en directo de Víctor Hugo Morales– que ya pertenece al orden de lo místico.
Para quienes se queden con ganas de profundizar, vale recordar que esta producción tiene un antecedente fundamental que le da nombre: El partido, el libro de Andrés Burgo publicado en 2016 por Tusquets Editores. Se trata de una de las mejores obras que dio la crónica deportiva en las últimas décadas. Un texto imprescindible para entender la trastienda de un día que cambió la historia de nuestro fútbol.
***
Entre los títulos que acaban de llegar a las mesas de novedades, hay dos apuestas conceptuales que merecen atención en este invierno. Por un lado, los investigadores del CONICET Valeria Edelsztein y Claudio Cormick se plantearon un interrogante tan básico como complejo: ¿Cómo sabemos lo que sabemos? Editado por Planeta Junior, el libro acerca a los más jóvenes —y no tanto— las preguntas y desafíos esenciales para comprender cómo se construye el pensamiento científico, desarmando prejuicios y mostrando la cocina del conocimiento.
Y la editorial Herder acaba de rescatar un clásico contemporáneo: Los no lugares. Una antropología de la sobremodernidad, una de las obras cumbres del antropólogo francés Marc Augé. El concepto se expandió tanto desde su lanzamiento original que se transformó casi en un lugar común durante los años noventa, utilizado a mansalva para definir esos espacios de transitoriedad donde las personas coexisten sin relacionarse (aeropuertos, hoteles, autopistas, centros comerciales). Sin embargo, la relectura del libro permite recuperar otras capas de análisis mucho más ricas y recordar la renovación teórica que Augé provocó en la antropología contemporánea.
A las 16 se paraliza el país y al menos mi corazón se muda al de esos once tipos que salen a la cancha. Así que esto es todo por hoy. Saludos cordiales de este fallido lateral derecho que ahora funge de redactor. Nos vemos la semana próxima.
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