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Centrales obreras denuncian ante la OIT el “experimento Milei” 

En un encuentro en la sede de la UOCRA, la CGT y ambas CTA unificaron diagnósticos ante el director global de ACTRAV-OIT, Oliver Röpke. El funcionario internacional alertó que el desmantelamiento de los derechos laborales en Argentina es parte de una estrategia global de las nuevas derechas.

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Esta imagen muestra a líderes de la CGT y las CTA reunidos en la sede de la UOCRA.

El diagnóstico unificado que la CGT, la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores le presentaron a la OIT dejó de lado los matices internos para centrarse en una denuncia medular: las reformas de la gestión de Javier Milei configuran un ataque estructural contra los derechos colectivos y el diálogo social, diseñado como un laboratorio para luego ser exportado al resto del mundo.

En la sede porteña de la UOCRA, el sindicalismo argentino pareció consolidar la idea de que la resistencia al modelo libertario ya no se puede fragmentar en siglas ni en compartimientos estancos. La Confederación General del Trabajo (CGT), la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores se sentaron a la misma mesa para recibir a Oliver Röpke, director de la Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Fue la puesta en común de una certeza colectiva: lo que se juega en la Argentina es parte de un diseño mucho más amplio.

Desde la OIT marcaron que el proceso político y económico que atraviesa el país forma parte de una estrategia articulada por las derechas globales. Una suerte de laboratorio de shock que tiene como objetivo el desmantelamiento de los derechos colectivos y las instituciones democráticas.

Formado en el riñón del sindicalismo austríaco y con el rodaje de haber presidido el Comité Económico y Social Europeo (CESE), Röpke trajo a Buenos Aires una mirada que excede la coyuntura local. Ante la radiografía de parálisis del empleo, regresión de los ingresos y persecución gremial que le presentaron los dirigentes argentinos, el funcionario devolvió un análisis crudo: el “experimento Milei” es, en realidad, un ensayo a escala global.

Para la conducción de la ACTRAV, el proceso político y económico que atraviesa el país forma parte de una estrategia articulada por las derechas globales. Una suerte de laboratorio de shock que tiene como objetivo central el desmantelamiento de los derechos colectivos y las instituciones democráticas.

La advertencia de Röpke cobra doble valor en un contexto geopolítico hostil, donde los propios organismos internacionales sufren el desfinanciamiento y el vacío de potencias como Estados Unidos. Pese a ese corsé, el diplomático austríaco —acompañado por Amanda Villatoro, responsable del área para América Latina— garantizó que la OIT mantendrá el respaldo sobre el movimiento obrero argentino ante lo que calificó explícitamente como una “ausencia de diálogo social” por parte del Poder Ejecutivo, una anomalía que ya vulnera convenios internacionales ratificados por el Estado.

El segundo dato político de la jornada fue la foto de unidad que mostraron las centrales locales. Frente a un enemigo que avanza con la legitimidad del desguace, la cohesión interna dejó de ser una bandera de tribuna para transformarse en una necesidad de supervivencia.

Por el lado de la CGT, el eje estuvo puesto en la madurez estratégica para obturar las grietas propias del pasado. Estuvieron presentes Jorge Sola (Seguros), Cristian Jerónimo (Vidrio) y el anfitrión Gerardo Martínez (UOCRA). “Para quienes representamos a los trabajadores, la unidad no es solo una consigna; es compartir una agenda común que siempre tenga en el centro a quienes trabajan y a sus familias”, sintetizó Sola.

Desde la CTA Autónoma, la comitiva encabezada por Hugo “Cachorro” Godoy, Adolfo Aguirre y Daniel Jorajuria buscó abrir el foco hacia la región. Para este sector, la suerte del movimiento obrero argentino está atada a la necesidad de blindar las alternativas progresistas en América Latina, siguiendo de cerca los procesos de Chile y Colombia, y mirando con expectativa el futuro tablero electoral en Brasil para equilibrar la balanza de una región bajo asedio. En sintonía, la CTA de los Trabajadores, comandada por Hugo Yasky y Roberto Baradel, aportó la experiencia de los mecanismos de defensa internacional y las denuncias por violación a la libertad sindical que ya se articulan ante la OIT.

 

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