Mensaje del Vaticano y los movimientos sociales en La Matanza: “La humanidad no debe ser sustituida”
Con la presencia de la enviada del Vaticano, Alessandra Smerilli, referentes sociales y obispos cerraron un encuentro de dos días donde reafirmaron el histórico eje de “Tierra, Techo y Trabajo” y advirtieron sobre las crecientes desigualdades.
- octubre 28, 2026
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La ciudad Papa Francisco, en el partido bonaerense de La Matanza, sirvió de escenario durante dos días para el Encuentro de los Movimientos Populares promovido por el Vaticano con la presencia de la Prefecta (ministra) del Dicasterio (ministerio) para el Desarrollo Humano, la monja italiana Alessandra Smeriili, quien llegó al país como parte de la avanzada de la delegación pontificia que acompañará a León XIV en la visita que realizará a la Argentina a partir del 8 de noviembre.
En el encuentro, del que participaron entre otros el obispo de San Justo, Eduardo García y el arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, la prefecta Smerilli recordó que “los movimientos populares nacieron (…) de personas que, ante las ruinas de la exclusión, no se resignaron, se organizaron, rezaron y pusieron manos a la obra, cada uno con su tramo de la muralla”. Y agregó que “por eso no es casual que el Papa, al enumerar a quienes corresponde edificar en el bien, los nombre explícitamente”.
En un documento emitido al final de las deliberaciones, los movimientos populares reafirmaron la continuidad del eje “Tierra, Techo y Trabajo” acuñado en su momento con el papa Francisco, quien los convocó a participar de una iniciativa a nivel mundial entendida como “un espacio de fraternidad para que los movimientos crezcan y caminen juntos, mientras la Iglesia los acompaña a través de las Conferencia Episcopales”, dijo la hermana Smerelli.
Los representantes de los movimientos sociales intervinientes, gran parte de ellos nucleados en la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular), pusieron en agenda la necesidad de apoyo de todos los sectores de la sociedad y el Estado a las comunidades integradas por “los descartados” –utilizando el término acuñado por Francisco– que hoy sufren las consecuencias de una economía mundial que no los considera.
“Hace once años el Papa Francisco nos decía que este sistema no se aguanta más. Hoy las desigualdades se han profundizado y la deshumanización y la crueldad se han convertido en una marca de nuestro tiempo”, se sostiene en el documento final aprobado tras las jornadas.
En el intercambio se puso de manifiesto que “el techo no es solo vivienda; es el derecho a vivir en un territorio con servicios, infraestructura, educación, salud, cultura y oportunidades” y que “la tierra debe estar al servicio de quienes la habitan, la cuidan y producen los alimentos de nuestros pueblos”.
En su declaración los movimientos populares aseguran que “no aceptamos que el dios dinero se presente como la única manera posible de organizar nuestras sociedades” y por ese motivo “reivindicamos la justicia social, la dignidad humana, el bien común, la solidaridad y el destino universal de los bienes”, dicen. Y reclaman “una sociedad que ponga en el centro a los pobres, a los trabajadores, a las periferias y a quienes han sido descartados”.
Un grupo de representantes de movimientos populares se encontrarán en Buenos Aires con el papa León XIV en un evento que tendrá lugar el lunes 9 de noviembre en la Universidad Católica Argentina.
En su intervención Smerelli también planteó la importancia de que los movimientos sociales incorporen los retos que el Papa incorpora en la encíclica Magnifica humanitas. “La custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (es) una cuestión que toca también la manera en que los movimientos populares organizan su trabajo y su vida”, dijo la prefecta. Y denunció lo que Papa llama “síndrome de Babel” que es “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión del lenguaje único –incluso digital- capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos”.
En su declaración los movimientos populares aseguran que “no aceptamos que el dios dinero se presente como la única manera posible de organizar nuestras sociedades” y por ese motivo “reivindicamos la justicia social, la dignidad humana, el bien común, la solidaridad y el destino universal de los bienes”, dicen. Y reclaman “una sociedad que ponga en el centro a los pobres, a los trabajadores, a las periferias y a quienes han sido descartados”.
Y advirtió “que el riesgo del mundo de hoy es usar la tecnologías para una huída ilusoria de la finitud, de la fragilidad, del límite” señalando que “Magnifica humanitas nos recuerda que la humanidad, ‘magnífica y herida’, no debe ser sustituida ni superada, y lo que la hace ser ella misma es la ‘capacidad de relación y de amor’ ”. Y les dijo a los dirigentes presentes que “ustedes lo saben por experiencia: hacen de la limitación y de la vulnerabilidad el punto de partida para construir relaciones auténticas de solidaridad y hermandad”.
“Nuestro planeta es nuestra Casa Común –no de algunos– y queremos construir una mesa donde todos y todas podamos sentarnos a compartir el pan”, subrayan los integrantes de los movimientos sociales en el documento con el que cerraron sus deliberaciones a la espera del encuentro con León XIV en tierra argentina.
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