Argentina / 19 julio 2026

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Las armas y las debilidades de los semifinalistas

Cuatro potencias y un solo trofeo. Entre la reinvención del tiki-taka español, el temible Mbappé y una Inglaterra tan talentosa como dividida, la Scaloneta busca dar el golpe final. Con Messi como bandera y el alma como motor. Analizamos las claves tácticas, las dudas y las virtudes de las selecciones que van por todo en esta Copa del Mundo 2026.

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semifinalistas

Se vienen los momentos de máxima tensión de la Copa del Mundo 2026, ya solo se juega en Estados Unidos y quedan los candidatos que muchos pronosticaban. En el cuatropalabrismo tratamos de analizar un poco cómo llega cada uno de los equipos a las semifinales.

España llega al tranquito y al toquecito. Tuvo una fase de grupos con sobresaltos, pero terminó primera. Arrancó con sorpresa cuando no pudo con Cabo Verde; después sí se destapó con un 4-0 contra Arabia Saudita y sufrió contra Uruguay, ganando 1-0 en un durísimo partido.

En dieciseisavos agarró confianza y le ganó a Austria por 3-0. Para los octavos se le vino el partido decisivo, clave y muy parejo contra Portugal. Demasiado equilibrado, lo pudo definir Mikel Merino a los 91 minutos, cuando parecía que empataban para siempre.

Y en cuartos se impuso a Bélgica. Arrancó ganando con un gol de rebote de Fabián Ruiz, pero, entonado por el triunfo impecable contra Estados Unidos, el goleador belga Charles De Ketelaere volvió a meter la cabeza para poner el empate. Y, al igual que contra Portugal, apareció de nuevo al final del partido Mikel Merino para poner las cosas 2-1.

Todavía están esperando que explote Lamine Yamal, quien en el Mundial aún no ha podido brillar. Rodri, partido a partido, muestra su vigencia en el mediocampo como eje del fútbol de posesión. Las subidas por el lateral izquierdo de Marc Cucurella son una de las principales armas de ataque, sumadas a la aparición en los últimos encuentros de este muchacho Merino, que la mete sobre el final.

Llega invicta bajo la dirección técnica de Luis de la Fuente, quien plantea una evolución del tiki-taka. Mantiene el balón para dominar el ritmo, pero busca romper líneas rápidamente. Adelanta la línea defensiva para reducir los espacios y forzar errores en la salida rival. Usa extremos pegados a la banda para abrir la cancha. Lamine Yamal aporta velocidad, gambeta en el uno contra uno y verticalidad en los últimos metros, aunque no la está metiendo.

Fuera de los cálculos están Mikel Oyarzabal, el goleador del equipo, y Pedro Porro, quien apareció como revelación en el juego asociado en ataque. A esto se suma el alto rendimiento de Aymeric Laporte abajo y de Fabián Ruiz, que llega junto con Álex Baena. El que no ha aparecido por ahora es Pedri.

 

Francia: el candidato de todos

Llega como la más pintada. El equipo dirigido por Didier Deschamps (campeón como jugador y como técnico) se consolidó como favorito gracias a su inmenso poderío ofensivo, ganando todos sus partidos.

Venció 3-1 a Senegal, 3-0 a Irak y 4-1 a Noruega en un cierre perfecto de la fase inicial. En dieciseisavos superó 3-0 a Suecia. En octavos se le complicó el panorama contra Paraguay: cuando se le plantó todo el equipo atrás con la típica garra guaraní, solo pudo ganar por 1-0. En cuartos le llegó el turno a Marruecos y, al tranquito, le ganó 2-0.

Deschamps plantea un esquema 4-2-3-1 con transiciones a máxima velocidad y un ataque sumamente vertical. Su principal figura es el capitán Kylian Mbappé, goleador del Mundial con 8 tantos (al igual que Messi). Su capacidad para romper los partidos es, por ahora, impresionante.

Ousmane Dembélé aparece como el socio más desequilibrante en ataque. Michael Olise es la opción creativa para generar juego en el último tercio de la cancha, aportando claridad y visión. Cuando entra Bradley Barcola arma un lío bárbaro con su velocidad y desborde en el uno contra uno; lo mismo ocurre cuando está enchufado Désiré Doué.

En el medio, Adrien Rabiot está haciendo un gran Mundial acompañado de Manu Koné. Abajo es una incógnita porque no los han atacado mucho. Están Jules Koundé y Dayot Upamecano, quien suele mandarse una por partido. Dicen que el arquero Mike Maignan es bueno. Veremos.

No todo es juego: la psicología pesa más que nunca. La sorda disputa en el vestuario inglés entre Thomas Tuchel y Jude Bellingham contrasta con una Argentina donde los referentes debaten la táctica de igual a igual con Scaloni. En estas instancias, la convivencia interna también juega su partido.

Inglaterra: actitud, Bellingham y dudas internas

Lograron pasar la fase de grupos gracias a un gran partido contra Croacia, al que ganó 4-2. Tuvo un 0-0 con Ghana que dejó alguna duda y cerró con un triunfo ante Panamá por 2-0, lo que lo dejó como puntero del Grupo L.

En dieciseisavos no la tuvo fácil contra la República del Congo. Empezó perdiendo, lo pudo empatar a los 75 minutos y, cuando parecía que iban al alargue, Harry Kane puso el 2-1. Después tuvo que jugar en el Estadio Azteca contra el local, México, donde disputó su mejor partido: le ganó 3-2 con un hombre de menos, en la altura y con todo el público en contra. Fue un partidazo de Jude Bellingham, quien se impuso en el juego y en la actitud ante un México que venía arrasando a sus rivales.

En cuartos lo esperaba Noruega, que venía entonada por los goles de Erling Haaland. Le costó mucho el partido en lo futbolístico y en lo físico, pero lo resolvió en gran medida gracias a la actitud y a los goles, otra vez, de Jude Bellingham.

Llega a semifinales contra Argentina, con un plantel cansado por el trajín de los viajes, el torneo, algunos lesionados, ciertas rispideces internas entre el director técnico (el alemán Thomas Tuchel) y Bellingham, y poco desarrollo de juego colectivo en general. Quien maneja los hilos en Inglaterra dio a entender que Tuchel no sabe lo que se vive en el terreno de juego.

Busca presionar alto para ahogar la salida del rival. Con la pelota en los pies, intenta ser un equipo dinámico y flexible. Harry Kane es su capitán y goleador, quien ahora se retrasa para asociarse con los volantes y funcionar como asistidor.

Bellingham es el jugador total y el corazón de este equipo. Su notable despliegue físico, su llegada al área desde atrás y su jerarquía técnica lo convierten en el mejor. Habría que cuidarse de Anthony Gordon, un delantero que va y va por la izquierda, y de Bukayo Saka, pura gambeta y velocidad (a veces le sale, otras no, pero insiste). Y tienen a un tal Declan Rice, que hace toda la banda como un fenómeno. Los demás son un flan en defensa y en la contención en el medio.

Tienen gran virtud en los centros potentes y milimétricos en los córners y tiros libres de costado, pero quedan descompensados o desacoplados en las transiciones defensivas, y tienen problemas en las bandas para defender cuando los encaran en el uno contra uno.

 

Argentina: el corazón y el “as de espadas”

Y después estamos nosotros, con el Dibu Martínez, que parece que en el último partido pudo empezar a demostrar lo que tiene para dar. Los centrales están fuertes, sobre todo Lisandro Martínez, quien marca, se asocia y se adelanta para hilvanar jugadas en ataque.

Cristian Romero, con molestias que no lo dejan rendir al máximo, cumple y entrega todo. A Nicolás Tagliafico se lo ve sólido; parece estar recuperado de su lesión. Por la derecha está floja la cosa: ni Nahuel Molina ni Gonzalo Montiel han podido mostrar un buen nivel en lo que va del torneo.

El mediocampo aparece como el bloque con más dudas y dificultades. Alexis Mac Allister y Enzo Fernández están muy lejos de lo que mostraron en 2022, y Rodrigo De Paul aparece como el de más bajo rendimiento por la derecha. Cuando juega las eliminatorias la rompe, pero en los mundiales le cuesta mucho. El ritmo del Inter de Miami parece no ayudar.

A esa sala de máquinas, que funcionaba a todo vapor hasta la Copa América, le faltan ideas, juego, toque y tranquilidad a la hora de ir hacia adelante y no dejarse atropellar. Por momentos están a contrapié y no generan desequilibrio para que los delanteros lleguen de cara al arco rival.

Leandro Paredes compensa. Apareció como recambio y se transformó en el jugador más inteligente, con mejor mirada y visión de juego de todo el equipo, aunque en lo físico se lo nota con dificultades.

Messi es, claramente, el as de espadas: 8 goles con 39 años, una pila de asistencias y el que desequilibra el juego en ataque. El problema es que el ancho de espadas solo, a veces, no alcanza.

Y arriba seguimos esperando más de Lautaro Martínez y Julián Álvarez. Aunque empezaron a meterla en los últimos partidos, es necesario que se acoplen al juego y estén más finos en la definición.

Lionel Scaloni apostó por el grupo, con jugadores lesionados y que no llegaban en las mejores condiciones futbolísticas. A esta altura del torneo, ya se le quemaron los papeles en varias oportunidades; tanto es así que hay jugadores que comparten miradas y discuten posicionamientos tácticos y estratégicos con el entrenador en medio del juego.

Por otra parte, se ve que el técnico considera que los suplentes son suplentes. Salvo que prepare una sorpresa para el partido contra Inglaterra, al parecer están lejos de ser considerados para modificar el dibujo táctico que tiene en la cabeza desde hace tantos años. Solo realiza cambios por necesidad y siempre con los mismos nombres; no probó a varios y el torneo ya se acaba.

Hay que reconocerle al técnico que no siempre se llega a dos semifinales del mundo consecutivas y que es un tipo democrático y comprensivo en situaciones límite, que comparte las decisiones con su cuerpo técnico y ahora también con sus jugadores.

Dio la sensación de que, hasta ahora, el equipo jugó para defender la Copa conseguida en el 22. Esperemos que, para lo que viene, cambie la mentalidad para ir a ganar la próxima.

 

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