- Inicio
- /
- Internacional
- /
- La Doctrina del Barril: Trump invade Venezuela para entregarla a las petroleras norteamericanas
La Doctrina del Barril: Trump invade Venezuela para entregarla a las petroleras norteamericanas
La Doctrina del Barril: Trump invade Venezuela para entregarla a las petroleras norteamericanas
- enero 3, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
- enero 3, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
El tablero de ajedrez energético se ha movido con la brutalidad de un despliegue militar y la frialdad de un balance contable. Luego del secuestro de Nicolás Maduro, el guión de la Casa Blanca ha dejado de lado los eufemismos sobre la “restauración democrática” para entrar de lleno en la fase de la administración directa. O, como se decía en otras épocas, la etapa de la invasión y la anexión territorial.
El presidente nortemaricano Donald Trump lo dijo este sábado sin matices: Washington será el director de orquesta en Caracas hasta que el “orden” —ese concepto tan elástico como los intereses de las corporaciones que lo sostienen— sea garantizado.
El verdadero anuncio no fue político, sino extractivo. El “Make America Great Again” acaba de tomar control de la reserva petrolera más grande del mundo. Nadie lo puede acusar de medias tintas. Trump no tardó en señalar el objetivo prioritario: la entrada inmediata del crudo venezolano a las “gigantescas compañías petroleras estadounidenses”. Para el mandatario republicano, la industria venezolana no es solo un activo degradado, es un “fracaso total” que necesita la mano de hierro y los miles de millones de dólares de Exxon o Chevron para ser “arreglado”.
El discurso es quirúrgico. Al prometer que estas empresas entrarán a reconstruir una infraestructura que hoy opera a un tercio de su capacidad, Trump está firmando el acta de defunción del control estatal sobre el recurso más estratégico del continente.
Luego del secuestro de Nicolás Maduro, el guión de la Casa Blanca ha dejado de lado los eufemismos sobre la “restauración democrática” para entrar de lleno en la fase de la administración directa. O, como se decía en otras épocas, la etapa de la invasión y la anexión territorial.
Venezuela es, para el gobierno norteamericano, un botín de 303.000 millones de barriles de reservas probadas. El mayor del mundo. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, el país sudamericano posee una quinta parte de las reservas probadas de crudo del planeta (superando a Arabia Saudita), pero su producción actual es de apenas 1,1 millones de barriles diarios —un marginal 0,8% de la producción global—. Es el “alimento” ideal para las refinerías de Estados Unidos. Este crudo pesado y ácido es el “santo grial”. Diseñadas específicamente para procesar el petróleo venezolano —ideal para producir diésel y asfalto—, las plantas estadounidenses ven en este cambio de régimen el fin de una dieta forzada de crudo ligero que nunca les resultó tan rentable. La Faja Petrolífera del Orinoco, que concentra más del 15% de las reservas globales, es el principal activo codiciado por las petroleras internacionales.
Pero hay también razones que van más allá del petróleo. El radar de Washington tiene otro objetivo en la mira: las tierras raras. En un mundo donde China domina el 70% de estos minerales críticos para la tecnología militar, los chips y la transición energética, los yacimientos venezolanos de bauxita, coltán, níquel y titanio se vuelven activos de “seguridad nacional” para Estados Unidos. Para la Casa Blanca es un tiro a varias bandas que, entre otros aspectos, busca frenar la influencia de China en todo el continente americano.
El 95% de los ingresos externos de Venezuela dependían, hasta ayer, de una red de exportaciones hacia China. Trump ha venido a cortar ese cable. ¿Qué esperar del mercado? Analistas como Phil Flynn, de Price Futures Group, sugieren que el impacto en el surtidor será limitado debido a la sobreoferta global prevista para 2026, el peso psicológico del secuestro de Maduro y la intervención de la OPEP marcarán el ritmo de la semana. La retórica de la libertad y la democracia ha dado paso a la retórica de la inversión.
Trump fue claro en la conferencia de prensa: “Vamos a tener a nuestras gigantescas compañías petroleras estadounidenses. Las más grandes del mundo. Entrar, gastar miles de millones de dólares, arreglar la infraestructura que está muy dañada”. Venezuela es el nuevo gran proyecto de reconstrucción de las corporaciones estadounidenses. Como bien sabemos en este rincón del mundo, cuando las potencias hablan de “infraestructura dañada”, lo que realmente están calculando es el precio de las licitaciones.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
- #Donald Trump#Estados Unidos#petroleo#Venezuela
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



