Argentina / 21 julio 2026

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La cumbre de la OTAN mostró hilachas por doquier

En la 36ª cumbre de la OTAN, desarrollada en Ankara entre el martes y miércoles de esta semana, los líderes de los países miembros debatieron el aumento del gasto en defensa, el fortalecimiento de la alianza y la relación con la administración estadounidense, en un contexto de crecientes tensiones, principalmente con Rusia, pero también con China.

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La imagen muestra el Foro de Industria de Defensa de la OTAN celebrado en Ankara, Turquía, durante la cumbre de julio de 2026.

«Estamos ante el fin de dos ficciones: la de la autonomía estratégica de la Unión Europea y la de los acuerdos de Putin con Trump; están aprobando la OTAN 3.0, para que esté bajo hegemonía norteamericana», afirmó Manuel Monereo Pérez, politólogo español, en diálogo con Séptimo piso, el programa de radio de la agencia Sputnik Mundo.

Entre otros aspectos, Monereo Pérez sentenció: «A esta cumbre, Trump llegó muy debilitado, sin moral, habiendo perdido fuerza y muy disminuido debido al conflicto con Irán, el cual dejó en claro la fragilidad que tiene la estructura militar y la tecnología de Estados Unidos; además, no tiene suficientes fuerzas como para obligar o condicionar al europeo a que hagan un acuerdo con Rusia». Asimismo, el analista vislumbró: «La Unión Europea y la OTAN se están preparando para una guerra con Rusia con un horizonte fijado entre 2029 y 2030. Toda esa preparación implica financiación, desarrollo tecnológico y nuevo armamento y al final, tarde o temprano, iremos hacia una guerra y no sabemos cómo saldremos de ella«.

Precisamente, en los días previos a la cumbre, el bloque transatlántico publicó un informe titulado Gasto en defensa de los países de la OTAN (2014-2025). Allí se ve un aumento gigantesco del gasto en defensa de varios países miembros durante la década anterior. Lituania está en lo más alto del podio con un incremento descomunal de alrededor del 777%. En conjunto, los miembros de la OTAN, en su intento por alcanzar un aporte igual al 2% del PIB -fijado por Estados Unidos hace diez años- han volcado 1.364 billones de dólares a la inversión en sus fuerzas armadas.

En los días previos a la cumbre, el bloque transatlántico publicó un informe titulado Gasto en defensa de los países de la OTAN (2014-2025). Allí se ve un aumento gigantesco del gasto en defensa de varios países miembros durante la década anterior. Lituania está en lo más alto del podio con un incremento descomunal de alrededor del 777%.

Ahora, algunos interrogantes que caen maduros: ¿semejante cantidad de recursos se ha traducido en alguna ventaja ante el “enemigo principal”, Rusia? Por lo que se está observando actualmente en territorio ucraniano no parece que todo ese dinero alcance para frenar el avance de las tropas de Moscú. Asimismo: ¿Esos fondos que se destinan a la guerra, dónde les están faltando a los contribuyentes europeos, quizá en salud, en energía más barata, en educación, en infraestructura? Y otra cuestión: ¿Por cuánto tiempo más podrán sostener los miembros de la Alianza este flujo de divisas para mantener este sistema de defensa?

Un claro ejemplo del despilfarro de recursos de los países líderes de la OTAN es Alemania, país que en 2022 creó un fondo extraordinario de 100 mil millones de euros con el objetivo de aggiornar a la Bundeswehr, una estructura vetusta. En 2025 el fondo se había agotado y los resultados fueron nulos. 

“La confrontación existencial de la OTAN con Rusia está llevando a Europa al agotamiento de sus recursos y a la tensión militar«, declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova. La diplomática resaltó el hecho de que las élites europeas “se están posicionando como líderes en la confrontación mientras agotan sus propios recursos”. Asimismo, recordó que la Alianza prometió 80 mil millones de dólares en ayuda militar a Ucrania para 2027, ignorando los crecientes problemas socioeconómicos internos.

Para graficar el estado de situación del bloque, Zajárova citó una frase de su secretario general, Mark Rutte: «No hay tiempo para pensar«, y añadió: «Es una pena, (…) si los estrategas de la OTAN se hubieran detenido a reflexionar, no habrían tomado decisiones tan irresponsables que podrían conducir a un desastre no solo para la alianza, sino para el mundo entero».

En definitiva, si algo queda claro después de la cumbre del brazo armado del Occidente imperial es que las cosas no van bien; que el agujero negro de Ucrania devora los billones de euros volcados permanentemente sin dar resultado alguno; que posiblemente pronto serán devorados también los líderes europeos; y que a pesar todo, esos gobernantes no tienen la más mínima intensión de cambiar de rumbo. Esa actitud nos remite a la última escena de la película “Runaway Train”, en la que Manny, el personaje protagonista, interpretado por Jon Voight, se sube al techo de una locomotora a toda velocidad y sin control. Parado sobre la máquina y con los brazos extendidos, Manny espera llegar al final de una vía abandonada que termina en un precipicio.

 

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