- Inicio
- /
- Internacional
- /
- Bajo el peso de la incertidumbre
Bajo el peso de la incertidumbre
La IA, el cambio climático y la polarización disparan la incertidumbre global, que se duplica en América Latina, superando la media mundial (0,33 vs 0,26). La desigualdad en ingresos, educación y salud hace que la amenaza de los avances tecnológicos y las crisis se sienta más fuerte. El índice de incertidumbre de la ONU mide este temor: ¿quién nos sostiene?
- diciembre 2, 2025
- Lectura: 4 minutos
Compartir:
- diciembre 2, 2025
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
Leí por ahí que en 10 años la Inteligencia Artificial va a terminar con los trabajos administrativos -me dijo una amiga que trabaja justamente de eso-. De acá a 10 años, ya te jubilás -le respondí para minimizar el problema-. Con la reforma laboral van a ser 15 o 20 -insistió-. Bueno, en algunas ciudades las cosas llegan más tarde -fue lo único que se me ocurrió responder-. Se sostiene que la tecnología está para solucionar problemas sociales, pero la sensación de amenaza y desacople entre los avances tecnológicos y gran parte de la sociedad vuelve pueril esa afirmación. No es de extrañar que exista un índice que mida, a nivel mundial, la incertidumbre.
El índice de Incertidumbre Mundial lo estableció Naciones Unidas a partir de la cantidad de veces que aparece la palabra incertidumbre, y sus variantes, en los informes oficiales de economía de cada país. En ese sentido, es un indicador sobre perspectivas realizadas por especialistas ministeriales; sin embargo, resuenan ecos de esos fantasmas en las conversaciones cotidianas, proyectando su sombra sobre nuestro devenir. En América Latina, este índice es de 0,33, superior a la media mundial de 0,26. Lo que convierte a nuestra región en una de las más inciertas del mundo.
Muchos son los factores que inciden en esta sensación. Uno, como evidencia mi amiga, la transformación tecnológica, a los que se agregan el cambio climático y una creciente polarización social que pone en evidencia la persistencia de la desigualdad. América Latina es el continente más desigual del mundo, no sólo en ingresos, sino en varias dimensiones: años y calidad educativa, acceso a la salud y bienestar de vida, propiedad de activos físicos y financieros (viviendas, ahorro, inversión). Esto hace que incluso personas que se encuentran por encima del umbral de la pobreza, medida como aquellas que cuentan con más de 3,85 dólares por día, sean vulnerables frente al impacto que esos factores puedan tener en la forma en que se ganan la vida.
En América Latina, el Índice de Incertidumbre es de 0,33, superior a la media mundial de 0,26. Lo que convierte a nuestra región en una de las más inciertas del mundo.
Si bien Argentina, dentro de América Latina, sigue siendo uno de los países menos desiguales en todas las dimensiones (aunque claramente cada vez más similar a nuestros vecinos), sobra evidencia de cómo nos afectan a nosotros o a nuestros vecinos una sequía, tanto a los productores rurales como a todo el comercio; la modernización, que vuelve más específico el acceso al trabajo de calidad; o los cambios políticos, que modifican la política económica. Sin un buen acceso a la salud, la educación y los bienes físicos y financieros reconfigurar las estrategias de inserción económica frente a una catástrofe se vuelve cada vez más difícil, y con eso crece la sensación de incertidumbre.
Para darnos una idea, según las pruebas PISA, el nivel promedio en matemática que tiene el sector más alto de América Latina coincide con el nivel promedio que tienen los sectores más bajos de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), los países avanzados. A eso se suma que América Latina ha tenido un crecimiento económico y del Índice de Desarrollo Humano más lento que el resto de las regiones, algo que se evidencia en Argentina cuyo desempeño viene ralentizado desde el 2015.
A diferencia del riesgo, que es la posibilidad que suceda algo que nos afecte negativamente, pero que es conocido, medible, anticipable; la incertidumbre se genera por una amenaza cuya ocurrencia y profundidad se desconoce con exactitud. El futuro se vuelve incierto. Hace un siglo, la tecnología moderna se asociaba a un futuro de prosperidad indefinido, un mundo ordenado racional y científicamente inspirado por la filosofía del positivismo. En nuestro tiempo, la dinámica tecnológica disgrega a la sociedad y se mezcla con una irracionalidad conspirativa que se propaga por las redes sociales y cada vez más adquiere estatuto institucional, como los divulgadores del terraplanismo o el movimiento antivacunas.
Desde la década del ’90, el índice de incertidumbre no para de crecer en todo el mundo, aunque en nuestras tierras lo hace de manera más acelerada. Mientras que en el primer trimestre del 2025 la media mundial creció 77%, en América Latina se duplicó. Quizá no sea coincidencia que esos índices eran muchos más bajos en los tiempos del Estado de Bienestar, cuando las personas, les vaya bien o mal, sentían que allí estaba la estructura pública para sostenerlos. Esa estructura pública que el neoliberalismo y la evasión fiscal de las grandes corporaciones fue horadando, dejando a cada quién librado a su azar.
Compartir:
Temas relacionados
- #america latina#desarrollo#malestar global
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



