Argentina / 1 marzo 2026

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El Papa norteamericano prefiere Lampedusa antes que la invitación de Trump

El Papa no asistirá al 250° aniversario de Estados Unidos y elige Lampedusa sobre Washington. Doble desplante del Vaticano: León XIV dice "no" a las fiestas de Trump y al plan para Gaza. Nueva crisis diplomática entre la Casa Blanca y la Santa Sede.

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Trump y León

León XIV acaba de generarle un nuevo motivo de disgusto a Donald Trump al responder negativamente a la invitación que el presidente de Estados Unidos le formuló al papa –de nacionalidad norteamericana— para que asista a las fiestas del 250 aniversario del nacimiento de su país.  El mandatario estadounidense pretende convertir el próximo 4 de julio en “la celebración de cumpleaños más espectacular jamás vista” con el propósito de demostrar la grandeza de su país a la mayor escala. La invitación a León XIV había sido transmitida en persona por el vicepresidente James Vance y el 8 de febrero último, sin hacer mención específica a las celebraciones de la independencia norteamericana, el Vaticano dio a conocer que el papa no tiene previsto visitar Estados Unidos en el 2026.

La negativa papal llegó además con un ingrediente que molestó todavía más a Trump y a la diplomacia norteamericana: para el mismo 4 de julio en lugar de participar de las fiestas en Estados Unidos el papa León programa trasladarse a Lampedusa, uno de los focos de la crisis migratoria en Europa para encontrarse allí con los migrantes –la mayoría de ellos ilegales—repitiendo un importante gesto simbólico de su antecesor Francisco que llegó hasta ese lugar en su primera salida desde el Vaticano en el 2013 después de ser elegido papa. 

Así, mientras Trump despliegue todos los símbolos del poder, el papa norteamericano estará encontrándose con los migrantes que intentan ingresar a Europa como alternativa para mejorar su calidad de vida o, por lo menos, alejarse de una muerte muy probable.

Es la segunda vez que –en poco tiempo— se produce un desencuentro diplomático entre el presidente de Estados Unidos y el papa León.

Antes Donald Trump había invitado al Vaticano a participar del Consejo de Paz que preside el norteamericano con el pretexto de recuperar Gaza y con la pretensión de suplantar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Fue el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano –formalmente el segundo en la institucionalidad de la Iglesia y responsable de las relaciones internacionales— el encargado de confirmar la invitación norteamericana y la respuesta negativa de la Santa Sede. Según publicó Vatican News, sin entrar en mayores detalles el cardenal dijo que si bien “hay cuestiones críticas que necesitan ser explicadas, lo importante es que se está intentando dar una respuesta”. Agregó que “para nosotros, hay algunas cuestiones críticas que necesitan ser resueltas” y reafirmó la postura del Vaticano en el sentido de que “a nivel internacional, es principalmente la ONU quien gestiona estas situaciones de crisis. Este es uno de los puntos que hemos enfatizado”, subrayó.

Así, mientras Trump despliegue todos los símbolos del poder, el papa norteamericano estará encontrándose con los migrantes que intentan ingresar a Europa como alternativa para mejorar su calidad de vida o, por lo menos, alejarse de una muerte muy probable.

La iniciativa de Trump –-en la que promete invertir 10 mil millones de dólares– es convertir a Gaza en un paraíso balneario cinco estrellas para que sea utilizado por los ricos, sin que hasta el momento se haya dicho cuál será el destino de la población palestina actual a quien el norteamericano prometió “una nueva tierra maravillosa”.

El encargado por Trump de realizar la obra en Gaza es el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, un agente inmobiliario con sede en Nueva York.

Las estimaciones de organismos internacionales consideran que la reconstrucción del territorio palestino en una condición similar a la de antes de la guerra arrasadora costaría 70 mil millones de dólares. Una evaluación hecha por Naciones Unidas y el Banco Mundial sobre la situación en el territorio gazatí describe la destrucción de casi todas las calles y avenidas, de la infraestructura de agua y saneamiento cloacal, y la inexistencia de infraestructura eléctrica, de gas y de comunicaciones. 

Parolín no dio mayores detalles sobre la negativa vaticana a participar de la iniciativa de Trump pero sobre el tema había hablado el 7 de febrero el cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, calificando la propuesta como “una operación colonialista” y señalando que “ese no es el estilo de la Iglesia”. 

Para el cardenal –un hombre muy reconocido en el Vaticano y que fue uno de los candidatos mencionados como papable en el consistorio que finalmente eligió a Prevost— no puede haber solución a la guerra de Gaza sin contar con la opinión y la participación de los palestinos. 

El 18 de febrero la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó de “profundamente lamentable” la negativa vaticana a participar del Consejo de Paz y manifestó que “no creo que la paz deba tener una perspectiva política o generar una controversia”.

 

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