Palpitar el Mundial 2026: Panamá juega con canal propio, manos de piedra y pies de barro
Segunda cita máxima para un país donde el béisbol manda y el fútbol es un tío patadura y entusiasta que insiste en competir. Entre los recuerdos de los hermanos Dely Valdés y un grupo mundialista que huele a despedida prematura, los panameños buscan que el Canal no sea lo único que se les llene de agua en 2026.
- enero 6, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Acerca de un país en el que el fútbol pelea mano a mano con el béisbol por la categoría de deporte más popular, ya no dan ganas de seguir escribiendo, pero bueno… hacemos el esfuerzo para decir que el seleccionado de Panamá consiguió su segunda clasificación al Mundial, algo que le viene costando a lo largo de la historia por verse obligado a competir contra potencias continentales como México y Estados Unidos (ja). Del nombrado en último lugar tendría más cuidado de reírme, sobre todo en momentos donde al que regentea el gran país del Norte se le da por “abducir” jefes de Estado latinoamericanos. Habría que analizar el tema de la “abducción” y/o “extracción” en función de los futbolistas que jugarán en territorio estadounidense. Y ni que hablar de aquellos que les tocará en suerte enfrentar al equipo yanqui.
Dicen que el fútbol panameño tuvo jugadores de renombre. Uno de ellos fue Rommel Fernández, que murió en 1993 en un accidente automovilístico cuando tenía 27 años y jugaba en la primera división de España. El funeral en su honor fue multitudinario y hoy en día el seleccionado juega en el estadio que lleva su nombre, en la capital del país.
Para levantarnos del golpe bajo de entrada, vamos a entrarle a la gran figura histórica panameña que fue Julio César Dely Valdés, hermano de Armando. Julio César fue nombrado mejor futbolista panameño del siglo XX. Debutó en el Atlético Colón de Panamá y se fue a probar con su hermano Armando a Argentinos Juniors, pero no quedó. Armando sí. Esto fue en 1983. Entonces Julio César miró desde las tribunas cada uno de los 18 goles que convirtió Armando, quien fue campeón de la Copa Libertadores en 1985, con Argentinos. En 1986, Armando Dely Valdez convirtió a los 27 minutos del primer tiempo el gol que le dio al equipo de La Paternal la Copa Interamericana. Un torneo random que organizaban Conmebol y Concacaf. La final se disputó a un solo partido entre Argentinos Juniors y Defence Force de Trinidad y Tobago, y el “Pelé” Valdés, tal como lo llamaban los hinchas, cubrió de gloria a los bichitos colorados.
Por razones que aún se desconocen, Armando Dely Valdés se fue a Instituto de Córdoba, para después recalar en Peñarol y el Liverpool, el de Montevideo, respectivamente. Después le pintó ir al Beitar Tel Aviv, de Israel, hasta que se retiró a mediados de los años 90.
Volvamos a Julio César, el mejor panameño del siglo XX, que como no quedó en Argentinos se fue al Deportivo Paraguayo, que transitaba en ese entonces la Primera D. Tras una temporada, dio un salto estratosférico al integrarse a Nacional de Montevideo. Dicen que anduvo muy, pero muy muy bien y cazó la garrocha y se pegó otro salto, ahora intergaláctico, para caer primero en el Cagliari de Italia, después en el París Saint-Germain de Francia, el Real Oviedo y el Málaga de España. Hasta que no le dio más la nafta y volvió a Nacional y, ya casi sin aceite también, concluyó su gran carrera en el Árabe Unido de Colón.
Con 88 goles convertidos en Nacional de Montevideo, dicen allende el río, que fue uno de los jugadores más importantes del club en la década de 1990 junto a Hugo De León y Rubén Sosa, entre otros. Pero eso lo vamos a cotejar muy pronto con uno de los editores del cuatropalabrismo. Parece que hay pica en la redacción acerca del clásico uruguayo, así que salgamos de ahí.
Por diferencia de goles, Panamá ocupa el 74° puesto entre 80 países en la tabla histórica. Para este Mundial 2026, se encuentra compartiendo el Grupo L con Inglaterra, Croacia y Ghana. Es decir, están casi a la parrilla.
Nos fuimos un poco lejos y nos pasamos varias paradas de tren. Retomemos por favor. ¿Cómo le fue a Panamá en la historia de las Copas del Mundo? Básicamente mal. Jugó su primer mundial en Rusia 2018. Ahí cayó 3-0 en su debut ante Bélgica y luego sufrió una goleada aún más “abultada” ante Inglaterra por 6-1, aunque le quedó el consuelo del gol que decoró el resultado, de Felipe Baloy, el primero de su historia en Mundiales. En su tercer partido, ya eliminado, sumó una nueva derrota, 2-1 frente a Túnez, en el único partido que había empezado ganado.
En definitiva, en su única Copa del Mundo perdió los tres partidos que jugó. Hizo dos tantos y recibió 11. Por diferencia de goles, ocupa el 74° puesto entre 80 países en la tabla histórica.
Para este Mundial 2026, se encuentra compartiendo el Grupo L con Inglaterra, Croacia y Ghana. Es decir, están casi a la parrilla.
Tiene como uno de sus grandes jugadores al capitán Aníbal Godoy, del San Diego FC, y al también volante Alberto Quintero, ambos con más de 100 partidos en el seleccionado. Cosa que no agrega mucho. La amplia mayoría de sus futbolistas militan (ja) en clubes de Francia, México, Israel, Eslovaquia y Arabia Saudita.
El técnico es el danés-nacionalizado español Thomas Christiansen. Un ex futbolista que, a los 52 años, lleva más de diez como entrenador. Y llegó acá, a Panamá, en 2020 para suceder al inefable y querido Américo Rubén «Tolo» Gallego. El Christiansen dice que ya tiene el récord de partidos ganados como técnico del seleccionado.
Amir Murillo aparece como el jugador panameño más destacado del momento, señoras y señores. A los 29 años, el lateral derecho brilla en Olympique de Marsella, adonde llegó en 2023 luego de un paso por Anderlecht en Bélgica. Jugará en 2026 su segundo Mundial, ya que integró el plantel en Rusia 2018, donde disputó dos partidos.
Por otra parte, está también este chico, ¿cómo es que se llama? Ah, sí: Martín Krug. Es la promesa panameña que nació en Estados Unidos, pero fue convocado para jugar la Copa Oro de la CONCACAF de 2025 para Panamá, porque es la patria de su mami. Defensor central de sólo 19 años, actualmente busca sumar experiencia en el Levante B, de la quinta división del fútbol de España.
¿A qué juegan estos chicos? Según dicen, este tal Christiansen es un obsesivo de la táctica. Generalmente los técnicos que se presentan de esta manera quedan afuera en primera ronda, salvo excepciones. Panamá es un equipo que se adapta a jugar con diferentes esquemas durante un mismo partido. En el choque decisivo frente a El Salvador implementó un 3-4-2-1, pero en encuentros anteriores jugó con línea de cinco defensores y un número no muy claro de volantes.
El posible once de Christiansen puede ser: Orlando Mosquera; Carlos Harvey, Fidel Escobar, Andrés Andrade; Amir Murillo, Aníbal Godoy, Adalberto Carrasquilla, Eric Davis; Azarias Londoño, Ismael Díaz; y Cecilio Waterman.
Pero para llegar a la Copa del Mundo 2026, Panamá (gran tema de Van Halen de los ochenta) le ganó de visitante a El Salvador, en las barbas del propio Nayib Bukele, durante la fecha FIFA de octubre. Parecía encaminarse a la clasificación, pero unos pocos días más tarde se complicó con un empate de local contra Surinam, mamita querida. Sin embargo, en noviembre del año pasado consiguió el objetivo gracias a un gran triunfo en Guatemala y una goleada a El Salvador, esta vez de local, sin Nayib a la vista.
Ahora bien, hablando en plata, como decía un profeta salteño, entre las grandes figuras del deporte panameño podemos destacar a Lloyd Labeach, el primero que logró subir a un podio olímpico en Londres 1948, cuando ganó la medalla de bronce en los 100 y 200 metros. Los padres de Labeach eran jamaicanos y emigraron a Panamá para unirse a los miles de trabajadores que construyeron el Canal de Panamá.
Irving Saladino, que nació en Ciudad de Colón, en 1983, es el único atleta panameño que ganó un título olímpico, tras hacer un salto en largo en Beijing, de 8,34 metros.
Y obviamente nos ponemos de pie para mencionar a Roberto “Mano de Piedra” Durán. El tipo peleó 33 años (entre 1968 y 2001). Ganó el título mundial en cuatro pesos diferentes. En 1972, el de peso ligero, a Ken Buchanan y lo defendió 6 años, en 12 combates nadie pudo superarlo.
Luego pasó a welter, donde sostuvo una enorme rivalidad con increíbles y dramáticos espectáculos con Ray Sugar Leonard. El primer duelo en 1980, ganó Durán. Meses más tarde, en la revancha, ganó Leonard. Nueve años después volvieron a pelear y el resultado nuevamente fue favorable a Leonard. En la categoría medianos consiguió el título en 1989 ante el campeón mundial Iran Barkley. Los números de Durán sobre el ring fueron espectaculares: sostuvo 119 peleas, de las cuales ganó 103, 70 de ellas por nocaut.
Y bueno, mis querides chichipíes, la República de Panamá es un país en realidad. Está ubicado en América Central, dividida en diez provincias y cinco comarcas indígenas. Su capital y ciudad más poblada es la Ciudad de Panamá. Tiene una extensión de 75.517 km cuadrados. Está en el istmo de Panamá (casualmente), que une a América del Sur con América Central. El Canal funciona a través de esclusas en cada extremo que elevan los barcos hasta el lago Gatún, un lago artificial creado a 27,5 metros sobre el nivel del mar, para después descenderlos hasta el nivel del océano Pacífico o el Atlántico.
Lo administra la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), una entidad autónoma del Gobierno de Panamá, que asumió el control total el 31 de diciembre de 1999, tras los Tratados Torrijos-Carter, que transfirieron la administración de Estados Unidos a Panamá. Los gringos lo manejaban desde 1903.
Nunca hay que olvidar la invasión estadounidense del 20 de diciembre de 1989 denominada “Causa Justa”. Esta acción militar que dejó miles de muertos tuvo como fin asegurar los intereses de Estados Unidos en Panamá y principalmente el asunto del Canal, aunque también consolidarse en la región en la lucha contra el comunismo durante los ochenta. Sacar al dictador Manuel Antonio Noriega del poder solo fue un pretexto.
Cualquier semejanza con la actualidad es pura y exclusivamente responsabilidad de algunos estadounidenses, que no paran de ver Homeland y, a la vez, despliegan en la mesa de la cocina el TEG.
El peaje del Canal de Panamá vale según el tamaño y tipo del barco. Va desde los 1.000 a 2.000 dólares para yates y hasta los 300.000 dólares para cruceros y portacontenedores pagando capacidad y carga transportada, con aumentos recientes por sequías. No sé puede pagar con Mercado Pago y en efectivo hay un descuento del 5%.
Las monedas oficiales en Panamá son el dólar estadounidense y el Balboa, que no se trata de una moneda plenamente independiente, sino una versión local del dólar yanqui y que sirve para transacciones pequeñas ya que no cuenta con billetes, solo monedas.
Cuando éramos chicos, en el club del barrio, el señor que regentaba el buffet nos regalaba el pancho y la coca si ganamos un partido importante. Por expresas indicaciones de las autoridades. En Panamá, la coca de dos litros cuesta 2,5 dólares, es decir unos 3,628.77 pesos argentinos. Mientras que el panchito –con repollo, papitas, salsas– en carritos callejeros va desde un dolarico hasta diez billetes americanos, dependiendo siempre del tamaño de la salchicha y los ingredientes extra como puede ser maíz, panceta y salsas exóticas.
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