Axel Kicillof elude la interna y busca polarizar con Milei
Mientras crece la interna peronista, el gobernador bonaerense busca saltarse la pelea con La Cámpora para erigirse en el rival directo del presidente. La jugada en Castelar, la estrategia del MDF y el intento de articular un federalismo en defensa propia.
- julio 21, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Cuando la casa propia cruje, lo más tentador suele ser encerrarse a discutir la distribución de las habitaciones. Axel Kicillof parece haber decidido hacer exactamente lo contrario. Frente al ruido de fondo de una interna peronista que amenaza con desgastar a sus propios protagonistas —con La Cámpora proclamando la candidatura de Cristina Kirchner y un Sergio Massa que apuesta a erigirse como la única “llave” de la unidad—, el gobernador de la provincia de Buenos Aires eligió un atajo comunicacional y político: saltarse las tensiones internas y polarizar directamente con el presidente Javier Milei.
La consigna que sale desde la gobernación es casi un dogma de autocontrol: “La postura es que no vamos a entrar en confrontaciones ni en provocaciones”. La apuesta del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) busca pasar de la queja pasiva a la propuesta activa: no quedarse en la mera narrativa de lo que está mal, sino instalar que existe otro horizonte posible. Una suerte de “No sos vos, es Milei” hacia la sociedad golpeada, que rompa con la lógica de la culpa individual y transfiera la pelota a una acción colectiva.
Para sostener ese choque de modelos, el kicillofismo avanza en la construcción de su propio engranaje territorial y sectorial. A la manera tradicional del movimiento peronista, la estrategia pasa por desplegar ramas de contención y militancia: ya vieron la luz el MDF Salud y el MDF Educación, entre otros. Y hay un ojo especialmente puesto en la interpelación de las juventudes, ese segmento donde el discurso libertario caló hondo en 2023.
El plan no se agota en la provincia de Buenos Aires ni en el peronismo. Kicillof busca tender puentes con los demás gobernadores, bajo una premisa que intenta interpelar el bolsillo de las arcas provinciales: “Ninguna provincia se salva sola”. La apelación al federalismo no es solo doctrinaria; es una necesidad de supervivencia compartida ante el repliegue del Estado nacional. También apuesta a los vínculos con intendentes de la UCR bonaerense.
El diagnóstico del MDF es claro: “El mensaje central no es solazarse en la narrativa de las cosas que están mal, sino plantearle a la gente una alternativa real: que entiendan que hay otra manera de hacer las cosas”.
La hoja de ruta del MDF para los próximos meses ya está trazada: menos interna, más polarización y la pretensión de construir, desde las ruinas del consenso, “un proyecto de país inclusivo”.
Esa arquitectura conceptual tuvo hoy su bajada a tierra —y en territorio clave— durante la inauguración del nuevo Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) “Papa Francisco” en el barrio 20 de Junio de Castelar, en el partido de Morón. Acompañado por el intendente Lucas Ghi y sus ministros Nicolás Kreplak (Salud) y Gabriel Katopodis (Infraestructura), Kicillof usó la gestión concreta para marcar el contraste ideológico.
Con una inversión de 556 millones de pesos para equipar consultorios, enfermería, vacunatorio y especialidades como diabetología y psicología, el acto funcionó como el marco perfecto para disparar contra la doctrina de la Casa Rosada.
Kicillof apuntó directamente contra el Ejecutivo nacional: “Quienes gobiernan hoy a la Argentina no reconocen la importancia de la salud pública: vinieron a destruir al Estado y a empeorar las condiciones de vida”.
El mandatario bonaerense también atacó de lleno el corazón del relato libertario sobre la libertad y el libre mercado: “Javier Milei nos dice que la libertad es dejar todo a merced de la mano invisible del mercado, aunque excluya a millones de familias. La verdadera libertad es que todas las personas que sufren un padecimiento puedan contar con atención integral, tengan o no los recursos”.
Más allá del debate filosófico sobre el rol del Estado, la embestida de Kicillof busca sintonizar con el malestar cotidiano de los sectores medios y populares. Y toca una fibra cada vez más expuesta: las deudas familiares para consumos básicos. “Estamos ante un modelo perverso que exprime los bolsillos de los trabajadores y no invierte un solo peso en el pueblo: hoy las familias se están endeudando para comprar remedios y pagar el alquiler”, sostuvo el gobernador. También señaló que el kicillofismo se para “exactamente en la vereda de enfrente” y seguirán trabajando para que en la provincia de Buenos Aires “haya más salud, más educación y más acompañamiento”.
Kicillof parece haber comprendido que para disputar el liderazgo de la oposición no alcanza con administrar el territorio más poblado del país ni con ganar batallas de comité. La apuesta es erigirse en el contrapeso natural del modelo libertario, proponiendo un espejo donde la sociedad pueda mirar otra forma de gobernar. La hoja de ruta del MDF para los próximos meses ya está trazada: menos interna, más polarización y la pretensión de construir, desde las ruinas del consenso, “un proyecto de país inclusivo”. Sin embargo, la mayoría de los dirigentes cercanos al gobernador reconoce que es muy probable que a medida que se acerque el momento de definiciones para las presidenciales de 2027 se consolide la ruptura con el camporismo y Cristina Kirchner.
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