Argentina / 15 febrero 2026

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Sumisión colonial mata ciencia

Estados Unidos avanza contra la antena china de observación del cielo instalada en Neuquén. Los medios oficialistas se hacen eco, mientras aplauden el desarrollo de una antena europea de similares características montada en Mendoza. Por presiones de EEUU el gobierno de Milei paralizó la construcción del Radio Telescopio Chino-Argentino (CART) en San Juan, un proyecto de política científica avalado por tres presidentes. Mientras tanto el gobierno asigna tareas de inteligencia a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.

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La sobrevida que inyectó el salvataje de Donald Trump a la bicicleta de Luis “Toto” Caputo no salió gratis. La brutalidad imperial la expresó Scott Bessent, el 9 de octubre pasado, cuando afirmó en Fox News: “Milei tiene el compromiso de sacar a China de Argentina”. Días más tarde, en la conferencia de prensa en la Casa Blanca, durante la visita de Javier Milei, Bessent aclaró que la asistencia de EEUU “no está condicionada al cierre del swap con China”, sino que se refiere “a puertos, bases militares y centros de observación que se han creado en Argentina”.

¿Qué es eso de “bases militares” de China en Argentina? Bessent apunta contra la antena para la observación del cielo profundo que se inauguró en Bajada del Agrio (Neuquén), producto de un acuerdo entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina, la agencia china CLTC de control y seguimiento de satélites, y el gobierno de la provincia de Neuquén. Este proyecto fue avalado por la Ley 27.123 sancionada por el Congreso en febrero de 2015. No se trata de una base militar, sino de un proyecto científico. Existe una antena similar en Malargüe (Mendoza), producto de un acuerdo entre la CONAE y la Agencia Espacial Europea. Inaugurada en 2012, hasta la fecha nadie la calificó de “base militar”. 

Mientras que la antena europea es festejada por los medios oficialistas, el gobierno de EEUU y estos mismos medios hacen circular versiones distorsionadas sobre los objetivos de la antena china.

Arriba, la antena de la agencia europea y los festejos del periodismo. Abajo, la Antena de la agencia china y la cortina de sospechas del periodismo de guerra.

No al Radiotescopio, sí a tareas de inteligencia

Mientras que las presiones sobre la antena de Neuquén se incrementaron en los últimos meses, un proyecto científico que paralizó el gobierno de Milei por las presiones del gobierno de EEUU es el Radio Telescopio Chino-Argentino (CART) en la provincia de San Juan. Este proyecto de colaboración científica se encuentra en más de un 60% de avance y su inauguración estaba programada para marzo de 2026. Cebado por la infinita sumisión libertaria, es uno de los proyectos que Bessent exige que se clausure cuando habla de “puertos, bases militares y centros de observación”.

Los primeros pasos del proyecto CART comenzaron en 2004 y se terminó de concretar en junio de 2015 a partir de un acuerdo entre el CONICET, la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), la Academia China de Ciencias y el Observatorio Astronómico Nacional de China. Este acuerdo fue ratificado por la Ley provincial 1386/2016. Se ubica en el Parque Nacional El Leoncito, localidad de Barreal (San Juan), lugar elegido por sus óptimas condiciones geológicas y de “silencio electromagnético”. Su objetivo es la realización de estudios de georeferenciación, geodesia y radioastronomía mediante la observación en un amplio rango de frecuencias (1-45 GHz o gigahertz).

El proyecto es una política científica de Estado que atravesó tres gestiones presidenciales –Cristina Fernández, Mauricio Macri y Alberto Fernández–, tres gestiones de gobierno de la provincia de San Juan, tres presidentes del CONICET, tres rectores de la UNSJ, declaraciones de las Cámaras de Diputados y Senadores, además de controles de organismos nacionales e internacionales y fue incorporado en dos acuerdos binacionales –en 2017 y en 2022– como proyecto estratégico de cooperación entre China y Argentina. 

Una de las últimas fotos del proyecto CART antes de su paralización.  En el centro puede verse la antena parabólica de 40 metros de diámetro y la estructura donde debe ir montada.

En junio de 2025, el presidente de CONICET libertario, Daniel Salamone, dilató la renovación del acuerdo científico y, en noviembre, luego de las presiones de Trump, el gobierno de Milei decidió no renovarlo y funcionarios de Aduana, en Buenos Aires, retienen un envío de cuatro containers con piezas de China por valor estimado de USD 15 millones para terminar la estructura del radiotelescopio que, en total, ronda los USD 300 millones.

Entre muchos reclamos nacionales e internacionales, en un documento público en defensa del proyecto CART, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales refuta los intentos de vincular el radiotelescopio con actividades de espionaje. También la Universidad de Buenos Aires hizo público un reclamo al gobierno donde sostiene que el CART “posiciona a San Juan y a la Argentina toda como uno de los ecosistemas científicos astronómicos más importantes de todo el Hemisferio Sur”. La revista estadounidense Science aborda el tema con un título elocuente: “La iniciativa de Argentina para cortejar a Trump ha descarrilado el radiotelescopio más grande de Sudamérica”. 

La Embajada de China en Argentina sostuvo que los comentarios de Bessent reflejaban “la mentalidad arraigada en los tiempos de la Guerra Fría” y que “América Latina y el Caribe no es el patio trasero de nadie”. Mientras tanto, con paciencia milenaria, distintas instituciones académicas chinas continúan financiando becas de formación con estadías en China de científicas/os jóvenes argentinas/os.

Como contrapunto, el extravío servil del gobierno de Milei se profundiza. Por tratarse de proyectos científicos, tanto la antena de Neuquén como el proyecto CART están bajo la esfera de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología a cargo de Darío Genua, responsable de una caída de 43,8% de la inversión en investigación y desarrollo para el 2024-2025, que se profundiza en el presupuesto nacional para 2026, según datos del Grupo EPC.

El 2 de enero, la Mesa Federal de CyT difundió un “detalle” alarmante: el DNU 941/2025 de Milei, que amplía de manera inusitada las facultades de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), también asigna tareas de inteligencia a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología. Y explica que esta mutación convierte la secretaría “a cargo del cientificida Darío Genua” en “un instrumento para la persecución y la represión ilegal de quienes se oponen a las políticas criminales de este gobierno”.

Diego Hurtado es Profesor en UNSAM e investigador principal de CONICET

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