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Picada cultural: el fútbol en el cine argentino + “La Obra” de Pensotti + novedades editoriales
Recorremos casi un siglo de miradas cinematográficas al mundo de la pelota: de Sandrini a Maradona. Además, la deslumbrante nueva puesta de Mariano Pensotti en el Alvear y libros clave para desmenuzar nuestra historia.
- julio 5, 2026
- Lectura: 6 minutos
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El cine argentino y el fútbol tienen un romance de casi un siglo. Es lógico: si la pelota es la gran pasión nacional, nuestra filmografía no iba a mirar para otro lado. Pero aunque se filmen decenas de historias con aroma a pasto y tribuna, siempre va a quedar la sensación de que faltan más.
El idilio empezó temprano, casi con el nacimiento del cine sonoro en el país. En 1933, la mítica productora Lumiton se ponía en marcha con Los tres berretines. Allí, Luis Sandrini protagonizaba las zozobras de una familia de inmigrantes donde los mandatos universitarios crujían ante el crack del 29, y la salvación económica no venía de los libros, sino en todo caso del tango y de los goles en la primera división. El hijo mayor, arquitecto, era despedido. Pero el hermano centrodelantero lograba el campeonato y, a fuerza de cañonazos, conseguía que el joven universitario consiguiera su primer gran contrato para edificar un gran estadio.
La épica de potrero quedó registrada quince años después con Pelota de trapo. Leopoldo Torres Ríos filmó una declaración de amor a los que conservan “un cachito de tierra” en la memoria, metiéndose en la piel de Toscanito para demostrar que el fútbol es ese territorio sagrado donde los sueños se construyen y se destruyen con la misma facilidad. Un niño ansía ser un crack y junto a sus amigos crean el club Sacachispas.
El romanticismo absoluto, sin embargo, encontró su cumbre en la piel de Enrique Santos Discépolo con El hincha. Bajo la dirección de Manuel Romero, el Ñato se convirtió en la cristalización eterna del fanático capaz de postergar su vida, su taller mecánico y su noviazgo por esos noventa minutos de domingo. “¿Y para qué trabaja uno si no es para ir los domingos y romperse los pulmones a las tribunas hinchando por un ideal? ¿O es que eso no vale nada?…¿Qué sería del fútbol sin el hincha?…El hincha es todo en la vida…”, decía.
Pero el cine también supo salir a trabar y raspar cuando fue necesario y mostrar el reverso de la fiesta. En 1960, José Martínez Suárez planteó una mirada incómoda en su ópera prima El crack, un retrato crudo sobre los negociados, las presiones y la podredumbre comercial que ensucia la ilusión del jugador que recién asoma. Un relato llevado con aplomo, bajo la musicalización de un joven Astor Piazzolla.
Al año siguiente, René Mugica llevó esa deshumanización al extremo en El centroforward murió al amanecer, donde un hábil delantero era comprado por un millonario excéntrico para formar parte de una colección privada de seres humanos. Un club endeudado y “setenta kilos de músculos perfectamente organizados” vendidos al mejor postor. El jugador transformado en mercancía absoluta, una metáfora que hoy, en tiempos de sociedades anónimas y cooling break publicitarios, suena dolorosamente profética.
El viaje, por supuesto, no terminó ahí y encontró en el nuevo siglo otras formas de representación. Rescatemos una más reciente. En El camino de San Diego, Carlos Sorín compuso una emotiva “road movie” litoraleña que late al ritmo del corazón de Diego Maradona durante su histórica internación de 2004. A través de la travesía de Tati Benítez, un hachero misionero que viaja a Buenos Aires a entregarle al Diez una raíz de timbó con la silueta de su ídolo, la película rescata la fe popular y el agradecimiento genuino.
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El mundo es redondo como una pelota. Pero también está hecho de otras cosas. Esta semana se estrenó La obra, de Mariano Pensotti, en el Teatro Alvear. Con sus escenografías rebatibles y en movimiento y, claro, actuaciones ajustadas que le dan a la puesta en escena una rítmica prodigiosa, el director y dramaturgo se consolida como uno de los nombres ineludibles del teatro contemporáneo. Aquí cuenta –como es habitual– historias dialécticas que terminan encastrando de modo perfecto.
Simon Frank es un judío polaco que escapa del holocausto nazi y se establece en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. En los años sesenta, decide emprender un proyecto sin antecedentes. Reconstruye su barrio de Varsovia para recuperar su vida perdida por medio de una obra teatral. Los vecinos del pueblo comienzan a fungir como actores en una pieza que comienza a crecer año a año. Muchos años después, en 2021, un director de teatro libanés llega a la Argentina para investigar la vida de Frank y monta una “obra sobre la obra”. Una reflexión aguda e incómoda sobre las formas de encarnar la violencia.
El elenco está integrado por Rami Fadel Khalaf, Alejandra Flechner, Diego Velázquez, Susana Pampín, Horacio Acosta y Pablo Seijo, junto a Julián Rodríguez Rona como músico en escena. A precios populares, la obra puede verse este mes de jueves a domingos a las 20 en el Teatro Alvear (Av. Corrientes 1659, CABA).
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Hociqueando en el tiempo de descuento, informamos tres novedades editoriales vamos a leer con atención en las próximas semanas. Las Inútiles, de Nubia Bado, es la novela galardonada con la primera mención del Premio Futurock 2025, a cargo de un jurado de lujo: Esther Cross, Mariano Quirós y Daniel Guebel. La historia se sumerge en un universo barroco y alucinado donde dos hermanas siamesas buscan una gracia que justifique su existencia. Atravesadas por un deseo que muerde como enfermedad, óperas y un hambre feroz, la llegada de un misterioso nubio dinamita la frontera entre belleza y deformidad.
También Futurock Libros nos alcanzó Los años sin piedad. La guerra civil entre unitarios y federales, de Gopal Ezequiel Martínez. El autor aplica una lupa microscópica sobre siete años caóticos de nuestra historia (1824-1831) y muestra cómo los jóvenes de los ejércitos de San Martín y Belgrano terminaron matándose sin piedad. Un libro clave que expone los dos nudos que jamás nos abandonaron: el reparto de la caja exportadora y la inclusión (o exclusión) de los sectores populares. De la rosca en los Congresos al fusilamiento a traición, en una deriva violenta que convivió con el nacimiento de eso que hoy llamamos Argentina.
Y Ediar publicó Ante la ley suprema quebrada, de Raúl Gustavo Ferreyra. El reconocido jurista y catedrático examina las “piezas del mal”: proclamas, bandos y actas de la última dictadura (1976-1983). Examina así la arquitectura jurídica con la que el régimen usurpó el Estado para consumar el genocidio. Un texto riguroso y un acto de memoria necesario. Se presenta el 27 de agosto en la Facultad de Derecho de la UBA.
Antes de que suene el silbato, recomendamos la imperdible entrevista a Carlos Ulanovsky por Diego Rosemberg que se publica hoy en 4Palabras. Un viaje al mundo íntimo de uno de los periodistas más respetados y queridos –el prestigio y el afecto no siempre van de la mano– de nuestro país. Ahora sí: saludos cordiales de este esforzado redactor. Nos vemos la semana próxima.
4Palabras
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